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Schoenstatt
Movimiento Apostólico

Con María como modelo y guía, la Alianza de Amor nos enseña a servir

By: Karen Bueno

El día de la Alianza de Amor cierra un ciclo de preparación e inicia uno mayor y más importante: la búsqueda de vivir esta entrega en la vida cotidiana. La Alianza de Amor exige de cada schoenstattiano el compromiso de construir un nuevo orden social basado en la Cultura de Alianza.

Al decir «sí» a la MTA, se da también un «sí» a las seis exigencias de la Alianza de Amor:

“Tráiganme con frecuencia contribuciones al Capital de gracias, con un fiel y fidelísimo cumplimiento del deber. Hagan muchos méritos y pónganlos a mi disposición. Entonces con gusto me estableceré en este lugar y distribuiré abundantes dones y gracias”. [1]

Como señala el Acta de Fundación de Schoenstatt, es deseo de María que se ofrezcan a su cuidado muchas contribuciones al Capital de gracias, y ella «redistribuirá» estos dones y gracias. En este aspecto radica el carácter apostólico de la sexta exigencia de la Alianza. El Capital de gracias no se limita a colaborar en mi vida personal o en la de mis allegados, sino que alcanza al mundo entero. Puedo, por ejemplo, ofrecer mis sacrificios por mi prójimo, o incluso por los cristianos que sufren en Oriente Medio.

Y estas ofrendas no tienen por qué provenir de actos extraordinarios, sino del «fiel y fidelísimo cumplimiento del deber cotidiano».

Todo lo que me propongo hacer, lo hago bien y por amor, poniéndolo en manos de María para el bien de la humanidad. Es decir, servir a través de la Alianza de Amor.

 

Ser servidores, como María

Aliança de Amor
Santuário Jardín de Maria en Monte Schoenstatt-Vallendar/Alemania

A través de la Alianza de Amor, María quiere formar personalidades firmes. Ella es el modelo más perfecto de ser humano al que aspiramos como cristianos. Así rezaba el Padre Kentenich, pidiendo que María se haga en nosotros:

«Aseméjanos a ti y enséñanos
a caminar por la vida tal como tú lo hiciste:
fuerte y digna, sencilla y bondadosa,
repartiendo amor, paz y alegría.
En nosotros recorre nuestro tiempo
preparándolo para Cristo Jesús”. [2]

Ser como María -uno de los principios de la Alianza de Amor- exige acciones prácticas de servicio, pues ella es la gran servidora. La Madre de Dios se pone al servicio del prójimo, conduciéndolo a Cristo. Y ahí reside la gran característica del servidor cristiano.

«El centro es solo Jesús. El apóstol está siempre descentrado. Porque es siervo y está al servicio del centro. El carisma descentrado no dice «nosotros». «Nosotros», o «yo». Dice «Jesús». Y «yo». «Jesús y yo». «Jesús me lo pide». «Tengo que hacer esto por Jesús», dice el Papa Francisco durante la audiencia privada con la Familia de Schoenstatt el 25 de octubre de 2014.

Por María, por la Alianza de Amor, servir a las personas llevándolas a Cristo es lo que pide el P. Kentenich: «Nos consagramos sin reservas a María para que nos conduzca a su divino Hijo». [3]

Renovar la Alianza de Amor

El 18 es el día para renovar la Alianza de Amor y sentir la misma alegría y emoción que en el momento de la primera consagración. Durante la audiencia del 2014, el Papa recordó que Jesús mismo participa de este momento: «En el pueblo elegido, en la Biblia, renovar la Alianza, se hacía en tales fiestas, en tales años, y después de haber ganado una batalla, después de haber sido liberados. Y cuando viene Jesús, Él nos pide renovar la Alianza. Él mismo participa de esta renovación en la Eucaristía. De ahí la importancia de participar en la Eucaristía cada día 18, renovando nuestro amor a Jesús y a María: «Cuando celebramos la Eucaristía, celebramos la renovación de la Alianza. No solo miméticamente, sino de una manera muy profunda, muy real. Es la presencia misma de Dios que renueva la Alianza con nosotros», afirma el Papa.

 

 

El Padre José Kentenich, a través de la Alianza de Amor, genera una multitud de servidores, que luchan por construir un hombre nuevo en una sociedad nueva. Hoy, cada uno de nosotros forma parte de este pueblo que tiene a María como Madre y Educadora y que quiere ser servidor. A todos se dirigen las palabras del Fundador el 18 de octubre de 1914: «Han hecho suyo mi plan. Pongo confiadamente en sus manos tanto el proyecto como su ejecución».

Aliança de Amor
Santuario Original en Vallendar/Alemania

Fuente: Schoenstatt Brasil

 

[1] Acta de Fundación. Traducción P. Rafael Fernández, Editorial Patris

[2] Hacia el Padre, nº 609.

[3] Conferencia de Fundación de la Congregación Mariana, nr. 9.

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