Querida Familia de Schoenstatt de todo el mundo,

Saludos en ocasión de la celebración del Día de la Alianza de Amor.

Recordamos con gratitud y alegría que el 18 de octubre de 1914, en Schoenstatt/Vallendar, Dios nos dio un lugar (santuario), una Madre (María) y una misión (carisma) para una renovación del tiempo actual y con visión de una Iglesia del futuro a través de su instrumento escogido, el P. Kentenich.

Nuestro lugar, nuestro origen – bendecidos por Dios

De un pequeño grano de trigo ha surgido una obra mundial de la divina Providencia, que ha demostrado su valía en dos guerras mundiales, ha sobrevivido inquebrantable a la persecución y a los campos de concentración del régimen nazi, ha afrontado sin miedo las pruebas de la Iglesia y seguirá afrontando todas las investigaciones críticas actuales.

Una misión profética debe pasar por el fuego de la purificación y la clarificación si quiere confirmarse como un carisma dado por Dios a la Iglesia, y eso puede ser doloroso.

Pueden llenarnos -a pesar de todas nuestras debilidades, carencias y errores- de modesto pero honesto orgullo, y sobre todo de gran gratitud, lo que se ha logrado a lo largo del tiempo, en Europa y en otros continentes, en nuestro movimiento mundial de renovación en términos de vida santa, impulsos siempre nuevos y creativos para la renovación, el surgimiento de muchas comunidades espirituales y familiares de laicos y personas consagradas, pero también iniciativas individuales valientes y fructíferas. Agradecemos por tantas acciones pioneras sin precedentes, de mano de João Pozzobon, Gertraud von Bullion, el beato Karl Leisner, Maria Laufenberg, Mario Hiriat, el P. Franz Reinisch, la Hna. M. Emilie Engel y diversas comunidades en todos los continentes. Por supuesto, esto va siempre unido a una constante disponibilidad para la conversión interior y la santificación de nuestra vida cotidiana.

Nuestra Alianza de Amor, fuente de fecundidad viva

En el origen de nuestra historia familiar y en el poderoso crecimiento y desarrollo del Movimiento con el desafiante objetivo de vivir a fondo el carisma que Dios nos ha confiado para el bien de la Iglesia y la sociedad de una manera orientada hacia el futuro, está la Alianza de Amor. La Alianza de Amor con María, médula de nuestra espiritualidad schoenstattiana, ha surgido de la teología de la alianza judeo-cristiana, que puede describirse como la clave para comprender toda la acción salvífica y la obra de Dios en este mundo y en la vida de cada persona individual.

No es otra cosa que una invitación a tomar en serio el testamento de Jesús agonizante en la cruz en una forma nueva, original, y a hacerlo fructífero para nuestra relación personal con María, para nuestra devoción a Jesús, al Dios trino, pero también para nuestro servicio al prójimo. Jesús nos dice a todos desde la cruz: «¡Aquí tienes a tu madre!». Y nos confía a todos a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo/ a tu hija» (Jn 19,26-27). ¿Quién mejor que su madre María para ayudarnos a crecer en una relación de amor, confianza y fidelidad de corazón con Jesús, el Hijo de Dios encarnado, que supera el dolor y el sufrimiento?

Quien emprende el camino espiritual de la devoción personal y el vínculo personal a María, la madre de Jesús y madre espiritual de todos los cristianos, y de todas las personas en la alianza de amor, se verá atraído cada vez más y más profundamente hacia su percepción espiritualmente iluminada de la cercanía amorosa y la presencia de Dios, hacia el actuar abierto y a menudo oculto de su Hijo y hacia la guía interior del Espíritu Santo.

Nuestro carisma – al servicio de la Iglesia y del mundo

«María guardaba en su corazón todo lo que había sucedido y lo meditaba» (Lc 2,19). María piensa, vive y ama enteramente a la luz y en el amor de Dios. Es una maestra de la contemplación espiritual, que San Ignacio de Loyola llamaba «buscar y encontrar a Dios en todas las cosas» y el Padre Kentenich llamaba «fe práctica en la Divina Providencia». También es una maestra en la educación del hombre nuevo sobre el que se construye la comunidad viva de la Iglesia.

Nuestro carisma y la misión del 31 de Mayo

Querida Familia de Schoenstatt, si todos nosotros, proféticamente como María, nos comprometemos constantemente de nuevo en este camino espiritual, entonces le daremos a la Iglesia lo más importante y decisivo que hoy necesita con urgencia: una experiencia espiritual que ha sido probada muchas veces en nuestra familia – en vista de la realidad que tenemos ante nosotros – para reconocer y cumplir de nuevo la verdadera voluntad de Dios. Queremos y podemos dar este carisma a la Iglesia y al mundo. El próximo 75º aniversario del tercer hito de Schoenstatt (Santuario de Schoenstatt Bellavista/Chile), el 31 de mayo de 2024, nos recuerda también esta tarea y misión encomendadas por Dios.

Es hermoso que viajemos juntos de esta manera por todos los continentes y que podamos contribuir a ser «levadura» para una Iglesia renovada y sinodal.

Les deseo a todos una profunda bendición en el día de Alianza.

P. Hubert Vonlanthen, miembro del Secretariado Internacional de la Federación de Presbíteros de Schoenstatt, delegado ante la Presidencia General