Guayaquil acoge a 10 mil personas en la Peregrinación a Schoenstatt 2026

Margarita Pérez de Castelblanco

Este sábado 9 de mayo, se llevó a cabo la tradicional Peregrinación por el Día de la Madre, que durante 48 años ha reunido a los fieles católicos en el Santuario de Schoenstatt de Guayaquil, Ecuador.

Son más de 10.000 peregrinos, los que cada año, llegan de distintas maneras; ya sea en grandes procesiones, caminando desde diferentes parroquias desde la madrugada o llegan en buses desde distintos sectores de la ciudad o cantones más cercanos. Peregrinan en un ambiente de oración, cantos y mucha ilusión por llegar con sus imágenes o estandartes para depositarlos al pie del Santuario, como expresión de fe y amor a María Santísima. La procesión más grande sale de La Alborada, cargando la imagen de la Mater, que cada año se arregla con flores y cintas para realzar su belleza.

La paz, un anhelo en Guayaquil y en todo el mundo

Este año, por el toque de queda que vivimos en la ciudad, los horarios se ajustaron, así el rezo del Rosario empezó a las 7H00 y a las 8H00 empezó la Santa Misa con la procesión de entrada de los seminaristas, sacerdotes concelebrantes, Obispos auxiliares y el Cardenal Luis Cabrera, inmediatamente salió camino al altar. La procesión con la imagen de la Mater, acompañada por una corte de niños y conducida por seminaristas y Hermanas de María, rendía homenaje a los 70 años de la creación de la Arquidiócesis de Guayaquil y a los 100 años de la fundación de la Comunidad de las Hermanas de María.

El Cardenal Luis Cabrera, en medio de un sol resplandeciente, llegó al corazón de su pueblo, con un mensaje inspirado en el lema de este año, “María, hazme instrumento de paz”, con el cual nos hizo un llamado a vivir la paz en nuestras familias, comunidades y en nuestro propio corazón.

La celebración estuvo llena de detalles como una canción preparada especialmente para esta peregrinación “María, danos paz”, así como los cantos tradicionales de nuestro pueblo que nos predisponen a vivir de una manera más profunda la Santa Misa. En el ofertorio, los jóvenes entregaron un tapiz de flores que dibujaba una paloma, y al finalizar la Misa, una familia soltó palomas blancas como gesto de nuestra misión de construir la paz desde el interior de las familias.

Santuario decorado para evocar el cielo

Al final, miles de peregrinos continuaron ingresando al Santuario para recibir las gracias que nos regala la Mater, y que cada año es decorado de una manera tan especial que cada peregrino que entra puede experimentar ahí, un pedacito de cielo.

Esta peregrinación es la muestra de un pueblo unido en el amor de María, que llega desde muchos lugares lejanos motivados por una devoción mariana que el Papa Francisco, en su visita a Ecuador, destacó como una cualidad muy propia de los ecuatorianos.

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