El Papa León XIV llegó a Madrid. Parece mentira que ya estemos aquí después de varias semanas de preparativos, reuniones, llamadas, correos y mucho trabajo detrás de cada detalle.

Desde el primer momento se creó una comisión formada por personas de distintas ramas de Schoenstatt. Jóvenes y no tan jóvenes. Matrimonios, sacerdotes, Hermanas de María, miembros de la Juventud y de la Liga. Personas muy distintas entre sí, pero con algo en común: las ganas de que la Familia de Schoenstatt estuviera presente y bien representada durante la visita del Santo Padre.
Es cierto que no todo ha sido fácil. El tiempo entre el anuncio definitivo de la visita y la propia llegada del Papa ha sido muy corto. Han surgido dificultades con acreditaciones, accesos y cuestiones organizativas que, en algunos momentos, han puesto a prueba la paciencia de más de uno. Pero también es verdad que, poco a poco, todo ha ido encajando. Como tantas veces ocurre en Schoenstatt, cuando uno mira hacia atrás descubre que la Mater va colocando cada pieza en su sitio.
Desde la comisión hemos intentado que todos los schoenstattianos podamos ser fácilmente reconocibles. Sin ningún ánimo de protagonismo, sino porque tenemos una misión. Queremos que quien nos vea pueda preguntarse quiénes somos. Que puedan acercarse, preguntar y descubrir las maravillas de nuestro Movimiento.

Por eso se ha propuesto vestir con prendas de color azul, amarillo o blanco, llevando la Virgen Peregrina, las pañoletas de la Javierada, del Camino de Santiago, del Jubileo o de otras actividades, las cruces de misiones, imágenes de nuestra querida Mater y tantos signos que forman parte de nuestra historia y de nuestro camino.
Todos tenemos el deber de hacer apostolado durante estos días. Tenemos la responsabilidad y también el privilegio de mostrar que Schoenstatt es un auténtico regalo para la Iglesia. Tenemos tres santuarios en España. Tenemos a la MTA que transforma vidas. Tenemos las tres gracias del Santuario que tantos hemos experimentado alguna vez en nuestra propia vida. Y tenemos una familia enorme que está dispuesta a «Alzar la mirada».
«Alzad la mirada» (Jn 4:35) es también nuestro lema
A pocas horas de la llegada del Papa, se celebraron misas y adoraciones tanto en el Santuario de Serrano como en el de Pozuelo. Y ha sido un lujo en toda regla. Todos reunidos alrededor del mismo Señor bajo la protección de María.
La logística era importante, sin duda, pero nosotros hemos querido preparar primero el corazón. Y no hay mejor forma de hacerlo que poniéndonos delante del Santísimo. Ver a toda la Familia de Schoenstatt unida en adoración fue un regalo para todos. Porque al final, más allá de las acreditaciones, de las pañoletas, de los colores o de la organización, lo verdaderamente importante es que Cristo esté en el centro.
Han empezado días de emociones. Habrá madrugones, noches sin dormir, caminatas y muchas horas de pie. Habrá encuentros, abrazos y momentos que seguramente recordaremos durante mucho tiempo. Pero ojalá no olvidemos el mensaje de León XIV: Alzad la mirada.
Madrid acoge al Papa León XIV.
Y nosotros en Schoenstatt, alzando la mirada, también le acogemos.