Del polvo al amor: un camino de alianza

Karen Bueno

Hay días en el calendario de la Iglesia que parecen discretos, casi silenciosos para el público externo, pero que tienen una fuerza capaz de transformar vidas.

El Miércoles de Ceniza es uno de ellos («entra en tu habitación, cierra la puerta…», Mt 6,6). El Día de la Alianza de Amor es otro («…hechos pequeños e insignificantes se convirtieron en grandes acontecimientos», Acta de Fundación).

A primera vista, son momentos extraños entre sí: uno marcado por las cenizas, el silencio y la penitencia; el otro, por la fiesta, la consagración y el renovado ardor. A pesar del contraste, al mirarlos más detenidamente, nos damos cuenta de que hablan del mismo camino: reconocer quiénes somos ante Dios y elegir pertenecerle de nuevo.

¡Podemos decir que uno prepara el corazón para el otro!

Miércoles de Ceniza: conciencia + conversión

Hoy es el día en que la Iglesia nos mira y nos dice: «Recuerda: eres polvo… pero eres amado».

Las cenizas no representan humillación, sino que muestran la verdad. Nos sacan de las ilusiones y nos sitúan en lo esencial:

  • Soy frágil

  • No me salvo solo

  • Necesito a Dios

En todo el mundo, escucharemos las mismas palabras: «Recuerda que eres polvo»; «Conviértete y cree en el Evangelio».

Aunque son fuertes, estas dos frases no son un mensaje de miedo, sino una invitación a la verdad. Es como se la Iglesia nos dijera con cariño: «Detente. Mira hacia dentro. Vuelve a lo esencial».

Las cenizas nos despojan de nuestras ilusiones. Nos recuerdan que somos dependientes, limitados, pequeños. Que no lo controlamos todo. Que necesitamos a Dios.

Pero, y esto es importante de recordar, Dios nunca nos llama solo para mirar las miserias. Siempre nos llama a dar un paso más allá. ¿Y cuál es ese paso más allá?

Alianza de Amor: entrega + pertenencia

La Alianza de Amor es como un paso más allá; es casi el «siguiente movimiento», ya que sé que soy pequeño… entonces me entrego.

La Alianza de Amor no solo habla de conversión, sino también de relación. Una relación viva de pertenencia. Es una decisión consciente de caminar con María, teniéndola como compañera y educadora en la vida diaria.

Es como decir: «No quiero caminar solo; pongo mi vida en manos de la Mater».

Si las cenizas dicen «vuelve»,
la Alianza dice «quédate conmigo».

Un movimiento vacía; el otro llena.

La receta mágica de Dios

Mirando este día de gracia que abre la Cuaresma, podemos resumir:

Cenizas = reconocer la propia pequeñez
Alianza = ofrecer esa pequeñez como regalo

Esto es muy característico de nuestra espiritualidad de Schoenstatt. Nuestra familia no entrega perfección (aunque la busca). Entregamos miseria, límites, esfuerzos diarios como contribuciones al Capital de Gracias, exactamente el «polvo» de las cenizas.

Es decir:
Dios toma el polvo…
y María lo transforma en un instrumento.

¡Y es de esta mezcla que Dios forma santos!

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