En tiempos de guerra, la Virgen Peregrina es enviada a Catar, en Medio Oriente

Larissa Rodrigues / Karen Bueno

Una iniciativa que nace de la vivencia personal de fe ahora atraviesa continentes. Una imagen de la Virgen Peregrina fue enviada a Catar y será acogida por una comunidad católica formada por brasileños y otros pueblos de lengua portuguesa. El envío tuvo lugar el 6 de abril, en el Santuario de Schoenstatt de Londrina, Paraná, Brasil. La imagen fue bendecida por el director nacional del Movimiento, P. Afonso Wosny, y el envío fue acompañado por la asesora de la Campaña de la Virgen Peregrina, Hna. M. Ivone Zenovello.

Una misión que nace de la vida

La imagen será llevada a Doha por Amanda Engmann Giraldes, quien vive desde hace 11 años en Catar. Se trasladó a Medio Oriente debido al trabajo de su esposo; biólogo, que trabaja en el área ambiental, con enfoque en arrecifes de coral y biodiversidad marina.

Desde su llegada a Catar, Amanda buscó maneras de vivir la fe en comunidad. “Siempre fui muy católica y, cuando llegué allí, busqué grupos con los que pudiera conectarme”, cuenta. A partir de esta búsqueda, comenzó a participar en encuentros entre brasileños y, con el tiempo, ayudó a iniciar la catequesis para niños.

Hoy, coordina la catequesis de la comunidad de lengua portuguesa, que se reúne en el complejo religioso del país. El espacio alberga distintas denominaciones cristianas y permite vivir la fe en un ambiente propio. “Tenemos una comunidad luso-brasileña, con catequesis, grupo de mujeres que rezan el rosario y encuentros semanales”, explica.

La Virgen Peregrina forma parte de su familia

El vínculo de Amanda con la imagen de la Virgen Peregrina viene desde la infancia. “Crecí esperando el día en que la Virgen Peregrina iba a llegar. Rezábamos en familia, era un momento muy especial”, recuerda.

La influencia de su abuela, Izaura Zuliani Simões, fue decisiva en este camino. “Ella participó del Movimiento Apostólico de Schoenstatt durante muchos años y fue una gran inspiración para mí”, afirma.

El anhelo de llevar la imagen a Catar fue madurando con el tiempo y cobró fuerza en el contexto actual. “Sentí en el corazón que podía llevar la Virgen Peregrina a Catar, especialmente en este momento de guerra”, dice.

En tiempos de guerra, la Virgen Peregrina es un signo de consuelo

Catar está ubicado muy cerca de Irán y del estrecho de Ormuz. Amanda cuenta que permaneció en Doha durante los últimos meses, en el período de guerra, pero recientemente ella y sus hijos viajaron a Brasil: “Mi esposo consideró mejor que nos fuéramos, pero él se quedó allí por su trabajo”.

Según ella, el ambiente en Catar no se vio tan afectado como en otros países de la región, aunque permanecen en alerta. Así lo describe: “Podemos decir que el ambiente está normal, tranquilo. El país ha logrado interceptar la mayoría de los drones y misiles que llegan a la ciudad. Normalmente recibimos una alarma en el celular, una alarma muy fuerte que asusta un poco; la cual alerta para que permanezcamos resguardados y vayamos a algún lugar cubierto, porque, con la interceptación de los misiles, pueden caer algunos fragmentos. Después emiten otra alarma, diciendo que todo está bien y que podemos volver a la vida normal. Hablando específicamente de Catar, la vida sigue tranquila, pero sabemos que en otros países, como Líbano e Israel, es diferente. Incluso Kuwait y Baréin, allí al lado, están sufriendo bastante”.

Con la llegada de la Virgen Peregrina, ella ve un nuevo signo de consuelo. “Nuestra fe es lo que nos sostiene. Entre las mujeres hemos rezado mucho, hemos hecho algunas reuniones online para consolarnos unas a otras. Creo que la Virgen Peregrina, al ser peregrina y salir al encuentro de cada hogar, traerá consuelo y seguridad, una sensación de seguridad. Creo que esa es la gran fuerza que la Madre y Reina puede traernos, en la intercesión a Jesús, a Dios, en este momento”.

Acogida en Catar

Amanda parte hacia Catar aún esta semana. En el país, la imagen será recibida por la comunidad católica de lengua portuguesa. La propuesta es que la Virgen Peregrina visite a las familias, fortaleciendo la oración y la vida de fe. “Muchas personas ya me dijeron que recibían la imagen cuando eran niños y que les gustaría vivir eso con sus hijos”, comparte.

A pesar de las limitaciones para manifestaciones públicas, la práctica religiosa está permitida en ambientes privados y en el complejo religioso. “Podemos vivir la fe dentro de las casas y en ese espacio, por lo tanto la misión será posible”, explica.

Una invitación a dar el primer paso

La expectativa es que la presencia de la Virgen Peregrina fortalezca los vínculos entre las familias y la comunidad. Amanda también manifiesta el deseo de profundizar la espiritualidad y, en el futuro, promover espacios de formación y oración.

Para quienes sienten un llamado semejante, deja una invitación directa: “Que vayan tras ello, que exploren las posibilidades e intenten hacer de esto una misión. Eso es lo que Nuestra Señora necesita: personas que quieran llevar esta gracia a los demás”.

Con información de: schoenstatt.org.br

Traducción: Guilherme Henrique Ribeiro da Silva

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