Desde el 28 de diciembre pasado al 29 de enero de 2026 tuvo lugar en Alemania la Escuela de Jefes Internacional de la Juventud Masculina de Schoenstatt (JM), donde 26 jóvenes universitarios de 6 países de Latinoamérica (Argentina, Costa Rica, Chile, México, Paraguay y República Dominicana) acompañados por 2 Padres de Schoenstatt compartieron un mes viviendo a la sombra del Santuario Original en Schoenstatt.
La EJI (Escuela de Jefes Internacional), así la llamamos coloquialmente, fue una maravillosa experiencia comunitaria de estar sumergidos en el mundo de Schoenstatt, conociendo “los lugares santos” que dieron origen a nuestro carisma y tomando contacto vital con las comunidades y personas que hoy lo hacen presente en sus vidas.

Conocer Schoenstatt no solo es visitar el Santuario Original y la tumba de los Congregantes; existe una gran cantidad de lugares en torno a los cuales se revive el origen y la historia del Movimiento. A partir de ello uno puede comprender más profundamente la riqueza del carisma y sus fuerzas fundamentales. Para nombrar un ejemplo: tuvimos el regalo de vivir todo el mes en la “Bundesheim” (Casa de Alianza) donde en las décadas de 1920 y 1930 el P. Jose Kentenich predicó numerosos retiros y jornadas para laicos y sacerdotes del movimiento; tuvimos nuestros encuentros de formación cotidianos en la “Artusrunde”, es decir, la sala de la Mesa de Arturo que evoca la mística de los caballeros de la mesa redonda donde el P. Kentenich se reunía con quienes eran sus primeros colaboradores en la formación del naciente Movimiento de Schoenstatt.
No como turistas, sino como peregrinos
Pero no se trata de recorrer lugares como “turistas” sino de peregrinar vital y espiritualmente para formarnos como líderes y vincularnos como una comunidad fraterna internacional que vibra por un mismo ideal y sueña con un gran horizonte apostólico. Es por ello que la EJI tiene un programa de vida para todo el mes donde se comparte la vida de oración en común, la formación con distintos invitados especiales, las visitas a muchos lugares que nos hablan del desarrollo del carisma (Gymnich, Dachau, Ingolstadt, Munich o Coblenza), y el encuentro con las distintas comunidades y formas de vivir la Alianza de Amor (Hermanos de María, Señoras de Schoenstatt, Hermanas de María, Sacerdotes Diocesanos, Padres de Schoenstatt, Instituto de Familias, Federacion de Mujeres).
Un aspecto fundamental de la EJI fue vivir el espíritu fraterno de la JM internacional. Pudimos compartir nuestras historias de vida, la de nuestros lugares de origen y ramas, aprendiendo de las diferentes formas de vivir la Alianza en los apostolados, las canciones, los ritos y oraciones. Disfrutamos del deporte y, no podría ser de otra manera, de las comidas típicas de cada país, ya que cada uno pudo agasajar a sus hermanos de Escuela con platos propios de su lugar de origen. Nos unimos espiritualmente en la oración comunitaria, en las celebraciones especiales y en el Capital de Gracias que juntos conquistamos y ofrecimos a la Mater. Cada momento se fue convirtiendo en anécdota que evoca sonrisas, en vínculo que nos une, en experiencia que nos impacta, y que se sella con vivencias que marcan profundamente, como lo han sido las misas y bendiciones de la noche en el Santuario Original, o la peregrinación a Coblenza o al Santuario de Sión, o la visita al P. Agustín Alvarez que es monje ermitaño, o la experiencia del Campo de Concentración en Dachau, por mencionar solo algunos.

Un tiempo de profunda vivencia espiritual y comunitaria
Se vuelve palpable como esta experiencia de comunidad que nos sumerge en el carisma deja muchos frutos en cada uno y se expresa de múltiples maneras. Tan solo mencionar la vivencia de las Alianzas de Amor en el Santuario Original o del Poder en Blanco y Alianza Filial en la Tumba del P. Kentenich, o el descubrimiento del Ideal Personal y elaboración de un Ideal de Escuela, dan cuenta de cómo el carisma se va haciendo inspiración para la vida de cada uno.
Quizás la mejor manera de expresar todo lo dicho son los testimonios de quienes han sido los protagonistas de este tiempo de gracia. Aquí una selección de algunos jóvenes que comparten sus vivencias:
Agustin Arenas, Chile – «La visita a Dachau»
“Uno de los 3 días completos que tuvimos en Múnich visitamos Dachau, el campo de concentración donde el Padre Kentenich fue prisionero entre 1942 y 1945. Esta fue una visita impresionante, en donde con la compañía de Frau Isle Kessler pudimos conocer in situ no solo el primer campo de trabajo del régimen nazi, sino que también lo vivido ahí por el Padre y Fundador y la influencia de este período para la familia de Schoenstatt. Algunas de las ideas/conceptos, hitos y personas que resuenan a este respecto son, por ejemplo: libertad interior, Alianza de Amor como «refugio espiritual», fidelidad y confianza en la providencia; fundación de los Institutos de Familia y Hermanos de María; Karl Leisner, entre otros.
Fue una experiencia increíble y emocionante también, ya que pudimos ver cómo aún en un lugar de tanta inhumanidad y crueldad extrema, el Padre siguió con su labor pastoral, pedagógica y de oración -con el Hacia el Padre por ejemplo- que tantos frutos ha dado a Schoenstatt”.
Agustin Arenas, Chile
Manrique Lizano, Costa Rica – «Una visita al sacerdote ermitaño»
“Nuestra visita al Padre Agustín fue una experiencia que marcó profundamente mi corazón y el de toda la Escuela de Jefes Internacional de Schoenstatt. No fue simplemente un encuentro, sino una verdadera peregrinación interior.
Llegar al lugar donde vive el Padre Agustín rodeado de naturaleza, silencio y soledad, fue salir del ruido del mundo para entrar en un espacio donde Dios habla bajito, pero con mucha claridad. Su vida como ermitaño no es huida ni ignorante, sino entrega total: una existencia contemplativa que testimonia que Dios basta, y que cuando Él ocupa el centro, todo lo demás encuentra su lugar. También nos hizo darnos cuenta que el silencio que lo rodea no es vacío; está lleno de presencia. La naturaleza no es paisaje, es compañera de oración. La soledad no es abandono, sino comunión profunda con Dios. En ese ambiente entendimos que el liderazgo al que estamos llamados a vivir como jefes no nace del activismo ni del protagonismo, sino de una vida interior sólida, fiel y en alianza.
El Padre Agustín, con pocas palabras y mucha serenidad, nos enseñó que antes de guiar a otros hay que dejarse guiar por Dios; que antes de hablar hay que aprender a escuchar; y que antes de hacer, hay que ser. Su testimonio nos confrontó y, al mismo tiempo, nos dio paz.
Como Escuela de Jefes, esta experiencia nos recordó que nuestra misión no se sostiene solo en planes, estructuras o actividades, sino en una profunda vida espiritual, en la contemplación y en la fidelidad cotidiana a la Alianza de Amor. Volvimos distintos: más conscientes, más sencillos y con un deseo renovado de vivir desde lo esencial”.
Manrique Lizano, Costa Rica
Daniel Woltman, México – «¿Qué significa el paralelo de Ingolstadt?»
“Durante la Escuela de Jefes Internacional, tuvimos la oportunidad de resolver una de las más grandes preguntas de Schoenstatt, ¿Qué significa el paralelo de Ingolstadt? Luego de un corto viaje, por fin llegamos a la ciudad de Ingolstadt, en donde encontramos el cuadro original de la Madre Tres Veces Admirable de Ingolstadt. Ahí aprendimos sobre la denominación de la Virgen como Mater Ter Admirabilis.
Fue una experiencia no solo llena de aprendizaje, pero igualmente fue muy bello conocer por qué es que la llamamos MTA. Conocer la historia es una forma de conectar todavía más con nuestra Madre Admirable y entonces poder llamarla como ella nos ha demostrado que le gusta ser reconocida.”
Daniel Woltman, México
Tomás Bosco, Argentina – «Encuentro con las Hermanas de María»
“Como parte de nuestro viaje a Schoenstatt, tuvimos la oportunidad de visitar la Casa Madre de las Hermanas de María. Pudimos compartir la Santa Misa con las hermanas y luego una merienda, en la cual nos contaron sobre su misión, sus áreas de acción pastoral y los países en los que tienen presencia. Nos sorprendió la variedad de formas en las que las Hnas viven su vocación, algunas trabajando para el Movimiento, otras dedicadas a la adoración (conocidas como las Hermanas Adoratrices), ¡incluso una Hermana nos contó que es jueza!
Tuvimos así mismo la gracia de poder visitar a las hermanas en el año de su Jubileo por los 100 años de su fundación. Fue una experiencia muy enriquecedora, en la que pudimos aprender mucho sobre el primer Instituto de Schoenstatt, así como de la vocación particular de muchas Hermanas.
La verdad que fue una muy buena experiencia, que nos ayudó a conocer más sobre este Instituto, mayormente desconocido para nosotros como JM. Ayuda mucho a entender el sentido de Familia de Schoenstatt, mucha gente con formas distintas de vivir la Espiritualidad del Movimiento.
Tomás Bosco, Argentina
Marcos Dellavedova, Argentina – «Peregrinación a la comisaría de policía»
“El 24 de enero tuvimos la gracia de peregrinar a la comisaría donde el Padre Kentenich se entregó voluntariamente a la Gestapo (policía nazi), después de haber predicado un retiro en la Casa de Alianza. Este fue el primer paso hacia lo que terminaría siendo el segundo hito de Schoenstatt.
Empezamos la peregrinación con media hora de silencio para parar un rato el ruido de fuera y poder conectar con el Señor en este trayecto que nuestro padre y fundador había emprendido tantos años atrás. Luego pudimos rezar los 4 misterios del rosario, ofreciéndoles por nuestros hermanos que realizaban la Cruzada de María.
En lo personal, fue una gran oportunidad de adentrarse en el espíritu de la confianza divina, del 20 de enero y de la libertad interior.
La peregrinación fue breve, hicimos unos 10 kilómetros, pero fue una de las actividades de la EJI en las que más pude sintonizar con Dios y estar con la MTA que realmente nos acompañó en el camino.”
Marcos Dellavedova, Argentina


