Un llamado a servir a la vida de Schoenstatt Internacional

Karen Bueno

«El tiempo actual nos pide claramente un espíritu de conquista para atraer más almas a la Alianza de Amor, al santuario, para ofrecerles el carisma de nuestro querido Fundador». Con estas emocionadas palabras, la Hna. María Auxiliadora Bohórquez inicia este jueves, 25 de junio, su misión al servicio de la Coordinación Internacional del Movimiento de Schoenstatt. Junto con el P. Arkadiusz Sosna, ambos representan, en la Presidencia Internacional, a las Ligas Apostólicas y al Movimiento Popular de Peregrinos.

La Oficina de Coordinación Internacional fue creada por la Presidencia General para llevar a cabo tareas operativas al servicio de la cooperación y la inspiración; su objetivo es promover el apostolado común del Movimiento Apostólico. Sus tres tareas principales son: la comunicación, la coordinación y la representación.

La Hna. María Auxiliadora llega para dar continuidad a la labor de la Hna. M. Cacilda Becker, quien ha estado al frente de este organismo durante los últimos diez años. Es originaria de Ecuador y también ha sido coordinadora continental del Movimiento en América. Sobre esta nueva tarea, nos da más detalles:

Hna. María Auxiliadora, ¿podrías contarnos más sobre tu trayectoria: dónde naciste; cómo conociste Schoenstatt; qué te cautivó del Movimiento; cómo ingresaste a la comunidad de las Hermanas de María…?

Nací en Guayaquil, Ecuador, en una familia de seis hermanos. Cuando tenía 14 años, mis padres Ruth e Ildefonso Bohórquez, fueron de los primeros matrimonios de Schoenstatt en Ecuador. Por eso, en la casa nos visitaban el P. Horacio Rivas y la Hna. María Cecilia Montalván. ¡Me impresionaron mucho, sobre todo su alegría! Como yo era adolescente, mi mamá consiguió que una amiga me insista en que participe en la Juventud Femenina. Me gustó el estilo del movimiento, su lenguaje natural, me parecía que cualquiera podía entenderlo, sin tener que ser demasiado religioso. Me fascinaron los cantos en la noche en campamentos, los amigos, el santuario, las posadas, las fiestas. Y también la misión, empezar a ser apóstol.

¿Qué significa para ti asumir la Coordinación Internacional del Movimiento en este momento?

Para mí es una llamado a servir la vida de Schoenstatt en cualquier país y cultura, para que este mundo tan maravilloso siga llegando a muchos más. En continuidad con lo mucho que ya se ha logrado, espero ayudar en los desafíos de hoy, servir a la Obra en el mundo, ayudarla a crecer.

¿Es posible anticipar cuáles serán las prioridades de su trabajo en los próximos tres años? ¿Puede decirnos cuáles son sus principales anhelos para el Movimiento?

Mi anhelo es conocer los distintos espacios culturales donde está Schoenstatt. Es acercarme a ellos y asimilar su vida, su riqueza y sus necesidades. Es conocer a algunas de sus fuerzas dirigentes. Y donde pueda, ayudar junto al P. Arkadiusz. Para ello, espero que ambos contemos con un buen equipo de colaboradores a nivel internacional. Qué muchos más se sumen a este servicio mundial.

¿Cómo ve usted el papel del carisma de Schoenstatt como respuesta a los desafíos actuales de las familias, los jóvenes y la sociedad?

Es de enorme potencia. Lo he experimentado en el encuentro directo con muchos jóvenes y familias. Nuestra pedagogía y espiritualidad los ayuda a ser felices y apostólicos, a salvar y embellecer su familia, a afirmar su personalidad y convertirse en misioneros. Veo cómo muchos llegan a Schoenstatt y florecen. A algunos los perdemos en el camino, pero creo que podemos mejorar el acompañamiento a las personas. Las modalidades misioneras de Schoenstatt despiertan a nuevos apóstoles para la Iglesia.

Siendo usted de Ecuador y excoordinadora continental de América, en su opinión, ¿qué contribución puede ofrecer hoy América Latina al Movimiento internacional?

Una gran fuerza de servicio, porque hay allí asesores y muchos dirigentes ya formados y probados. Conozco personalmente a muchos y admiro su entrega. Ellos han aprendido a dirigir y servir a Schoenstatt en cada rama, en las federaciones e institutos, con la Campaña de la Virgen Peregrina, han asumido la pastoral y la administración de los santuarios, nuestras obras sociales, el mundo digital y el de la empresa (CIEES), asumen jubileos y eventos internacionales. Muchos acompañan a otros países donde no hay institutos. Esta experiencia puede ser un apoyo valiosísimo también en otros continentes y en la vida internacional.
Muchos vemos, obviamente, el potencial que nos ofrecen también África, India y otras regiones, pues allí surgen más vocaciones consagradas. Por eso nos interesan mucho todos estos lugares.

¿Qué mensaje le gustaría dejar a toda la Familia de Schoenstatt repartida por el mundo?

Qué el tiempo actual nos pide claramente un espíritu de conquista para atraer más almas a la Alianza de Amor, al santuario, para ofrecerles el carisma de nuestro querido Fundador. Como lo hacían los primeros congregantes, desearía que muchos hoy procuremos ir hacia el otro y cautivarlo para Schoenstatt, para juntos ser más corazón de la Iglesia y renovar el mundo.
No es tiempo de esperar a que lleguen a nosotros sino de ir, acercarnos, atraer, ofrecer.
Somos instrumentos ¡“para dar a los pueblos un nuevo destino”!

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