En misión por Schoenstatt en Panamá: La Alianza de Amor traspasa fronteras

Larissa Rodrigues / Karen Bueno

Cuando Talita Maria L. de Faro Bertolani se fue de Mairiporã (SP), en Brasil, para acompañar a su esposo en un traslado laboral a Panamá, ya imaginaba que viviría una gran aventura en familia. Sin embargo, lo que no podía prever era que ese traslado también marcaría el inicio de una intensa misión apostólica, que hoy llega a más de 100 familias a través de la Campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt.

Talita se incorporó al Movimiento desde muy temprana edad. Sus padres formaron parte de la generación fundadora de la Juventud de Schoenstatt en Mairiporã y actualmente pertenecen al Instituto de Familias. Ella creció vinculada al Santuario y cultivando la espiritualidad de Schoenstatt.

«Mi trayectoria en el Movimiento comenzó mucho antes de que naciera», cuenta. Ya de niña, participó en las Apóstoles de María y, más tarde, vivió intensamente su camino en la Juventud Femenina (JF), donde profundizó en su vivencia de la Alianza de Amor y construyó vínculos que marcaron su formación humana y espiritual.

Descubrir Schoenstatt lejos de casa

La mudanza a Panamá ocurrió cuando las hijas de la pareja tenían apenas 1 y 3 años. Dedicada por completo a la maternidad, Talita abrazó la nueva etapa con entusiasmo.

A pesar de vivir en un país donde no existe un Santuario de Schoenstatt, rápidamente se dio cuenta de que la espiritualidad de la Alianza traspasa fronteras.

«A pesar del idioma diferente, me di cuenta rápidamente de que todos hablamos el mismo idioma: el de la Alianza de Amor. Encontrar a la Familia de Schoenstatt aquí fue como encontrar un pedacito de mi hogar».

El reencuentro con el Movimiento ocurrió de manera sencilla. Al buscar «Schoenstatt» en Internet, encontró una parroquia cerca de su casa. Allí había una Ermita de la Mater y un número de contacto de la Campaña de la Virgen Peregrina. La llamada que hizo ese día marcaría un nuevo rumbo en su trayectoria misionera.

Una misión que nació sin grandes planes

Al principio, Talita no deseaba asumir un trabajo apostólico. Su único objetivo era recibir en casa la imagen de la Virgen Peregrina para mantener vivo el vínculo con Schoenstatt. Para ello, sin embargo, de acuerdo con la dinámica de la Campaña en Panamá, era necesario ingresar o bien formar un grupo con al menos cinco familias.

Con el apoyo de una amiga brasileña, decidió dar ese paso y se convirtió en misionera el 18 de octubre de 2022.

Pocos meses después, durante la Primera Jornada de la Familia de Schoenstatt en Panamá, celebrada en febrero de 2023 y dirigida por el P. José Luis Correa, llevó a cuatro amigas que formaban parte de su grupo de la Virgen Peregrina: una brasileña, dos mexicanas y una paraguaya.

A partir de ese pequeño grupo, la misión comenzó a crecer de forma espontánea. Tres de ellas también se convirtieron en misioneras y nuevas familias se sumaron a la Campaña.

Hoy, ocho grupos reúnen a más de 100 familias que reciben mensualmente la visita de la Virgen Peregrina. Además, el Movimiento ha logrado una presencia activa en la Parroquia de San Lucas, participando en la vida pastoral y en las iniciativas sociales de la comunidad.

Preparación para la Alianza de Amor

A medida que la Campaña crecía, en Talita surgió un nuevo deseo: ofrecer a las misioneras una formación más profunda en la espiritualidad de Schoenstatt.

Se dio cuenta de que no bastaba con enviar la imagen de la Virgen Peregrina. Era necesario ayudar a las participantes a comprender el significado de la Alianza de Amor y el sentido de la frase «Nada sin ti, nada sin nosotros».

Ese sueño encontró eco en Marvi, integrante de la Rama de Señoras en Panamá, y juntas iniciaron la preparación para la Alianza de Amor.

El camino culminó en un momento histórico para el grupo «Corazones en Misión». El 18 de mayo de 2026, ocho integrantes sellaron su Alianza de Amor durante una celebración presidida por el asesor del Movimiento en Panamá, el P. Rafael Amaya.

Frutos que renuevan la esperanza

Al repasar los últimos años, Talita identifica innumerables frutos de la misión.

Se alegra al encontrar personas que nunca habían oído hablar de la Madre y Reina y que hoy cultivan una profunda devoción a María y a Jesús. También se emociona al ver familias que han comenzado a rezar juntas, catequistas que piden imágenes de la Virgen Peregrina para sus grupos y personas que desean conocer el Santuario Original de Schoenstatt, en Alemania.

Otro fruto destacado son los grupos de oración y del Rosario, donde las mujeres encuentran acogida en momentos de sufrimiento, soledad o depresión.

«Muchas de ellas me cuentan que, a través del amor maternal de María, están reencontrando a Jesús y recuperando la esperanza», relata.

Para Talita, estos testimonios confirman que la misión va mucho más allá de la organización de la Campaña: se trata de llevar a las personas a un encuentro vivo con Cristo a través de María.

Brasileñas descubren Schoenstatt en Panamá

Entre las que descubrieron Schoenstatt mientras vivían en Panamá se encuentran las brasileñas Neide Balbino y Viviane Maia, quienes formaron parte de la preparación dirigida por Talita y sellaron su Alianza de Amor en mayo de este año.

Neide afirma que este camino transformó profundamente su vida espiritual. Aunque había participado activamente en la Iglesia en Brasil durante su juventud, conoció Schoenstatt recién después de casarse y de vivir en el extranjero.

«María ha caminado a mi lado, guiándome con ternura hacia su Hijo», da testimonio. Para ella, la Alianza representa una renovación de la fe y un nuevo deseo de compartir con otras personas la alegría de seguir a Jesús.

También Viviane reconoce la acción de la Providencia en su camino. Después de realizar su consagración a María en 2023, precisamente un 18, selló su Alianza de Amor el 18 de mayo de 2026.

«Ofrezco mi nada, mi corazón frío, mis miserias y mis distracciones. Y ella me acoge en su corazón puro para que pueda sentir la presencia de Dios, su amor y su misericordia», afirma.

«Es aquí donde Dios me necesitaba»

Al reflexionar sobre todo lo que ha vivido desde su llegada a Panamá, Talita resume su experiencia como un descubrimiento de la voluntad de Dios.

«Hoy comprendo que es aquí donde Dios me necesitaba en esta etapa de mi vida».

Lo que comenzó con el simple deseo de recibir a la Virgen Peregrina en su casa se ha convertido en una misión que sigue llegando a nuevas familias y fortaleciendo la presencia de Schoenstatt en la Iglesia local.

No es solo ella quien vive esta misión… ¡Una invitación para todos!

Al igual que Talita, muchos schoenstattianos viven la experiencia de formar grupos de la Campaña en tierras extranjeras. Pero no es necesario salir de tu país para ser misionero. Para ello, basta con reunir un círculo de amigos o vecinos, ya sea en tu barrio, en tu trabajo o en tu comunidad. Ponte en contacto con las parroquias locales para obtener más información. Si necesitas ayuda para conocer más sobre el Movimiento de Schoenstatt en tu país, escribe a info@schoenstatt.com.

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