Peregrinos argentinos se reúnen con el Papa y le entregan al Santo Padre la solicitud de beatificación del P. Kentenich

Karen Bueno

Un grupo de unos 30 peregrinos argentinos vivió, el 23 de septiembre, un momento especial durante la audiencia general con el papa León XIV en la plaza de San Pedro, en Roma. La mayoría de los peregrinos eran de Buenos Aires y estaban acompañados por dos parejas de Mendoza. La peregrinación incluyó una visita a Schoenstatt y a sus lugares históricos, seguida de visitas a Roma y a otras ciudades de Italia.

Meses antes del viaje, el grupo envió una carta al Vaticano manifestando su deseo de saludar personalmente al Santo Padre. La respuesta confirmó que recibirían entradas para la audiencia, pero aún no se sabía qué tan cerca podrían estar del Papa.

La sorpresa y la alegría fueron enormes cuando el grupo se dio cuenta de que lo habían ubicado en un espacio reservado, a la derecha del Santo Padre, muy cerca de la Basílica de San Pedro. Para los peregrinos, eso fue mucho más que un buen lugar: era la posibilidad concreta de hacer realidad un sueño que había acompañado toda la preparación del viaje.

Una petición llevada al corazón de la Iglesia

Desde hacía meses, el grupo alimentaba el deseo de saludar al Papa y, especialmente, de entregarle una foto del Padre José Kentenich, pidiéndole su ayuda y sus oraciones por el proceso de beatificación del Padre y Fundador de Schoenstatt.

“Era un sueño —y, como decimos en Argentina: ‘soñar es gratis’”, comenta la Hna. M. Teresa Buffa, quien preparó el pequeño cuadro para llevárselo al Papa.

Además, el grupo quiso conseguir otro símbolo como regalo. Durante la peregrinación, se fue llenando una pequeña tinaja con la inscripción «Nada sin ti, nada sin nosotros» con los aportes al Capital de Gracias. Así, durante casi dos semanas, los peregrinos reunieron sus ofrendas, sacrificios y oraciones con el propósito de entregárselos al Papa, junto con la petición de la beatificación del Fundador.

En la audiencia, el Padre Martín Clavijo, de la Federación de Padres Diocesanos de Schoenstatt, y la Hna. M. Teresa Buffa pudieron entregar el capitalario y el cuadro, explicando el significado de cada uno y pidiendo oraciones por la beatificación del fundador. Aunque el encuentro duró solo unos instantes, se vivió con profunda emoción.

En nombre de tantos hijos de Schoenstatt

La experiencia se vivió no solo como un encuentro personal, sino también como una oportunidad de representar, en ese momento, a tantos miembros de la Familia de Schoenstatt que desean que se reconozca la santidad de vida del Padre Kentenich y la relevancia de su misión para la Iglesia.

“En cierto sentido, me sentí indigna representante de tantos hijos de Schoenstatt e hijos espirituales de nuestro Padre y Fundador, a quien creemos que es un gran santo y que tiene un mensaje muy importante para la Iglesia de hoy”, relata la Hna. M. Teresa.

Para ella, la solicitud de beatificación está profundamente ligada al legado espiritual que dejó el Fundador: «Su beatificación y canonización serían una enorme bendición para la Iglesia de nuestro tiempo, sobre todo pensando en nuestro carisma, en el organismo de vinculaciones y en el don de la Alianza de Amor».

El breve encuentro con el Papa León XIV se convirtió así en un momento cargado de significado: la entrega simbólica de las oraciones y los sacrificios de la peregrinación, la solicitud de beatificación del Padre Kentenich y la expresión del deseo de poner nuevamente la misión de Schoenstatt al servicio de la Iglesia.

El punto culminante de la peregrinación

Al recordar la experiencia, los peregrinos reconocen que esos pocos instantes junto al Santo Padre se convirtieron en el punto culminante de todo el viaje.

“Todos experimentamos, como grupo, que esos momentos con el Santo Padre fueron el punto culminante de nuestra peregrinación. Fue un enorme regalo encontrarnos con el vicario de Cristo y también, en nombre de todo el Movimiento de Schoenstatt y de nuestro Padre y Fundador, quien tanto amó a la Iglesia y tanto sufrió por ella”, destaca la Hna. M. Teresa.

Entre los caminos recorridos en Argentina y la visita a Schoenstatt, así como los días vividos en Italia, el grupo llevó consigo una intención común. Y al regresar a casa, también lleva consigo el recuerdo de un encuentro breve pero profundamente significativo: ante el Papa, en la Plaza de San Pedro, pudieron presentar nuevamente la vida, la misión y el legado espiritual del Padre José Kentenich, y confiar a la Iglesia y al Santo Padre la petición de su beatificación.

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