En Brasil, algunas ciudades del estado de Minas Gerais se enfrentan a situaciones de calamidad a causa de las lluvias. Los deslizamientos de tierra y las riadas han causado alrededor de 60 víctimas mortales. Cientos de personas han perdido su hogar y algunas siguen desaparecidas bajo el lodo.
En la ciudad de Ubá se han perdido siete vidas y cuatro personas siguen desaparecidas. Allí donde pasó el agua, quedaron el lodo, el silencio pesado y el reto de empezar de nuevo. Y es precisamente en este escenario de devastación donde un detalle ha conmovido el corazón de muchos.
La Virgen Peregrina encontrada en el lodo
En la casa de Aparecida Guiducci, misionera del Apostolado de la Virgen Peregrina, la inundación entró con fuerza. El lodo cubrió el suelo, inundó las habitaciones y alcanzó los muebles y los recuerdos. Sin embargo, entre las huellas de la pérdida y la destrucción, la imagen de la Virgen Peregrina permaneció intacta. Estaba de pie.

Su presencia se convirtió en un signo de esperanza para un pueblo herido. Cuando todo parece derrumbarse, ella, la Mater, permanece de pie junto a sus hijos. Cuando las fuerzas humanas se muestran limitadas, el amor maternal nos recuerda que no estamos solos, ni siquiera en medio del dolor.
Priscila Guiducci, hija de Aparecida, revive la madrugada que cambió sus vidas:
«Estamos viviendo momentos muy difíciles, no solo nuestra familia, sino muchas otras de la ciudad. La inundación ocurrió de madrugada. Mis padres, que ya tienen 80 años, dormían cuando un joven que tenía un establecimiento en la calle empezó a ver por internet que el agua estaba subiendo. Se acordó de la casa de mi madre y fue a despertarlos. El agua ya estaba entrando. Podrían haber perdido la vida, como les sucedió a otras personas. Para nosotros fue Dios y la Santísima Virgen mostrándonos que estaban allí».

Cuando bajó el agua, la familia regresó para ver lo que había quedado.
«No quedaba nada. El refrigerador estaba volcado, y las camas y los armarios estaban en el suelo. Era una escena de película de terror. Sin embargo, la imagen de la Virgen Peregrina estaba exactamente en su lugar habitual, sobre la mesita. No se había caído, ni movido ni ensuciado de lodo. Nadie había tocado a la Virgen Peregrina. Fue lo primero que vimos cuando entramos y la fotografiamos».
Miembros del Apostolado de la Virgen Peregrina al servicio
Según Valéria Azevedo Pacienza, coordinadora del Apostolado de la Virgen Peregrina en la ciudad, las parroquias de la región ya se están movilizando en una gran cadena de solidaridad. Misioneros, coordinadores y familias del apostolado, junto con las pastorales de la Iglesia, se están encargando de preparar comidas, recolectar donaciones y distribuir víveres en refugios, calles y comercios afectados.
«He visto la protección de la Mater, cuidando de sus hijos y mostrándonos que no estamos solos, que ella intercede por nosotros. Un hijo de María nunca perecerá. Esa es la certeza que nos tranquiliza, la misma que tranquilizó el corazón de João Luiz Pozzobon en los momentos difíciles», cuenta Valéria.
Unidos en la Alianza
Nuestra solidaridad abraza al pueblo de la región de Minas Gerais. Que la Virgen Peregrina, que permaneció intacta en esa casa, permanezca también firme en el corazón de cada familia que hoy necesita reconstruir su propia historia.
Unidos en la Alianza, recemos por todos, llevando nuestra solidaridad y espíritu de familia a quienes más lo necesitan.
Fuente: maeperegrina.org.br


