95 hombres del Rosario de Hombres sellan la Alianza de Amor en Brasil

Larissa Rodrigues / Pedro Gonçalves

Tras seis meses de formación, oración y preparación espiritual, 95 miembros del Rosario de Hombres Madre Reina sellaron la Alianza de Amor. La celebración tuvo lugar el 12 de julio en el Santuario de Schoenstatt de Olinda, en la región noreste de Brasil, y reunió a familiares, coordinadores y miembros del Movimiento Apostólico de Schoenstatt para conmemorar este nuevo paso en el camino de fe de los participantes. El Rosario de los Hombres es una de las grandes iniciativas apostólicas del Movimiento en Brasil; actualmente reúne a más de un millón de hombres en todo el país para rezar el Rosario en sus comunidades.

El proceso formativo comenzó en febrero y reunió a hombres de diversas parroquias de la Arquidiócesis de Olinda y Recife. A lo largo de 11 encuentros quincenales, profundizaron en la espiritualidad de Schoenstatt, conocieron el significado de la Alianza de Amor y reflexionaron sobre el llamado del hombre cristiano a vivir su vocación en la familia, en la Iglesia y en la sociedad.

Seis meses de preparación

De los 115 hombres que iniciaron la formación, 95 completaron todo el itinerario y participaron en la celebración. Para el coordinador arquidiocesano del Rosario de Hombres, Pedro Gonçalves, esta cifra revela la seriedad con la que los participantes asumieron el compromiso.

«Fueron 11 encuentros presenciales a lo largo de seis meses. Contamos con una gran perseverancia por parte de los hombres. Al final, sellaron la Alianza de Amor y fue una gran transformación en la vida de cada uno de ellos. Los testimonios fueron muy conmovedores».

Un camino de transformación

Más que transmitir contenidos sobre Schoenstatt, los encuentros buscaron brindar una experiencia concreta de encuentro con Dios a través de la Madre y Reina. La convivencia entre los participantes fortaleció los vínculos entre los grupos del Rosario de los Hombres y favoreció el intercambio de experiencias de fe.

Esta transformación también se refleja en el testimonio de Henrique Vasconcelos de Andrade Costa, de la ciudad de Moreno, en el estado de Pernambuco. Él recuerda que su grupo enfrentó dificultades a lo largo del camino, pero se mantuvo unido gracias a la confianza en Dios y a la intercesión de la Mater. «A pesar de los desafíos, seguimos adelante. ¡Entregamos todo a Nuestro Señor Jesús y siempre contamos con la intercesión de la Santísima Virgen! Hoy vemos que valió la pena perseverar».

El día de la Alianza

El programa comenzó con la oración del Santo Rosario. A continuación, el rector del Santuario, el P. Filipe Araújo, presidió la Santa Misa, preparando espiritualmente a los participantes para el momento central de la celebración.

Tras la Eucaristía, el asesor regional del Rosario de los Hombres Madre Reina, el P. Federico Piedrabuena, dirigió el rito de la Alianza de Amor.

Cada participante firmó el Libro de la Alianza y recibió la Cruz de la Unidad, símbolo de la espiritualidad de Schoenstatt que expresa la unión entre Cristo y María y recuerda la misión de los aliados de dar testimonio de esa misma unidad en la vida cotidiana.

Para Guilherme de Lima Alves, de Jaboatão dos Guararapes/PE, la formación le permitió comprender más a fondo esta realidad espiritual.

“Empezamos a darle un nuevo sentido y a entender realmente por qué se reza el Rosario. Hoy sabemos que cada acto, cada actitud, todo es en favor de la confianza, de la entrega y de nuestra devoción. El Capital de Gracias dejó de ser solo una oración de nuestro libro de formación y pasó a formar parte de nuestra vida”.

La Alianza abre las puertas a los sacramentos

Al final de la celebración, los nuevos aliados participaron en un momento de convivencia con sus familiares y con miembros del Movimiento Apostólico de Schoenstatt. La alegría del encuentro expresaba la conciencia de que la Alianza de Amor no representa un punto de llegada, sino el inicio de una nueva etapa.

Esta nueva etapa ya está dando frutos concretos. En la vida de Evandro Fonseca Júnior, de Jaboatão dos Guararapes, la preparación para la Alianza de Amor coincidió con una profunda renovación de su vida sacramental. Durante ese período, recibió el Bautismo, la Primera Eucaristía, el sacramento del Matrimonio y la Confirmación.

«Estoy muy agradecido a Dios por todo lo que he vivido en estos meses. Las reuniones me han fortalecido cada vez más en la fe. A quienes piensan que todo está perdido, les puedo decir que no es así. Dios transforma nuestra vida cuando abrimos el corazón».

Como aliados de la Mater, estos 95 hombres asumen ahora el compromiso de cultivar diariamente la vida de oración, participar en los sacramentos, ofrecer aportes al Capital de Gracias y dar testimonio del Evangelio en sus familias, parroquias y entornos de convivencia.

Fuente: schoenstatt.org.br

Compartir

con sus seres queridos

Artículos relacionados que pueden interesarle