¡Conquistaron la montaña! Una vez más, la Juventud Masculina de SchoenstattCruzada (JM) se lanzó al desafío de cruzar la Cordillera de los Andes. Del 15 al 30 de enero, unos 130 jóvenes y varios asesores, de diferentes países, marcharon por caminos desafiantes e impactantes entre Argentina y Chile.
La Cruzada de María contó en 2026 con la participación de jóvenes de Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Bolivia, México y Estados Unidos. La caminata comienza en el Santuario de Schoenstatt de Mendoza y tiene como destino el Santuario Cenáculo, en Bellavista, Chile, recorriendo más de 400 kilómetros.
Cada día les exigía caminar entre 25 y 30 kilómetros, partiendo al amanecer y llegando a los puntos de descanso alrededor del mediodía. Durante la caminata, hay momentos de silencio, reflexión personal, oración en grupo y la celebración de la misa al final de cada etapa.


El lema de este año, «Peregrino en Alianza, levanta el corazón», es una invitación a mirar más allá de los propios límites y redescubrir el significado de la vida y la fe.
La Cruzada de María se celebró por primera vez en 1999. Desde entonces, se lleva a cabo cada tres años, convirtiéndose en un signo de fe, unidad y fraternidad entre los países de América.
Un testimonio de la Cruzada de María 2026
Valentín Frías, de Salta, Argentina, cuenta:
En el año 2023, al volver de Ignis, me crucé por Instagram con la Cruzada de María. Vi cómo la Juventud Masculina internacional cruzaba los Andes, encendida por el amor a Dios y a la Mater.
Algo se encendió dentro mío. Una llama que fue creciendo con cada apostolado, cada retiro y cada misión.
Tres años después, Dios me regaló la gracia de vivir la Cruzada y de cumplir ese anhelo guardado en el corazón. Llegar a Mendoza, conocer a quienes con el paso de los días se convertirían en amigos, y comenzar un camino que va forjando una unión profunda: en cada silencio, en cada rosario, en cada oración… Todo se transforma en energía que impulsa a seguir adelante, sin importar las ampollas, el sol o el cansancio.
En ese caminar, sentí también un profundo orgullo de poder representar a la JM Salta y a mi provincia, llevando conmigo sus rostros, su fe y su espíritu.

“Peregrino en Alianza, levanta el corazón”
Este fue el lema de la Cruzada 2026. Levantar el corazón para ofrecérselo a Dios en su inmensidad, reflejada en la naturaleza que nos rodeaba. La Cruzada se vuelve, en muchos momentos, una metáfora de la vida misma: dificultades, desafíos, fortalezas, vínculos y también desánimo.
Por eso, la llegada al Cristo Redentor fue tan especial: alcanzar la cumbre a 3.800 msnm, la mitad de nuestro peregrinar, entre cantos y banderas. Un encuentro con Cristo para recargar energías y continuar el camino renovados en el amor de Dios.


La llegada a Bellavista, en Santiago de Chile, fue profundamente emocionante. Sin importar los 440 kilómetros recorridos, las ganas de correr y llegar eran incontenibles. Las emociones brotaban.
Lágrimas de felicidad por llegar al santuario junto a nuestros hermanos de Cruzada y a los hermanos de rama que llevamos en el corazón durante todo este peregrinar. Lágrimas también de nostalgia, porque se terminaba lo que para muchos fue un sueño cumplido después de mucha oración.
Con la certeza de que allí donde está la Mater, está nuestro hogar, aunque estemos lejos del propio terruño.
¡Cruzada de María… en marcha!
Con información de schoenstatt.org.ar


