Como familia, con el corazón en recogimiento y la esperanza en la vida eterna, despedimos al P. Rafael Fernández, uno de los grandes comunicadores y educadores de Schoenstatt de nuestro tiempo. Natural de Chile y miembro del Instituto de los Padres de Schoenstatt, fue el creador del canal «Schoenstatt Vivo» y autor de numerosos libros sobre el Movimiento, escritos en español y traducidos a otros idiomas.
Un legado que trasciende
Falleció la víspera del Miércoles de Ceniza, 17 de febrero, en Bellavista, Chile, a los 92 años. Su paso por este mundo deja una huella profunda e imborrable en diversos ámbitos de nuestro Movimiento:
Educador de Juventudes: Formó a múltiples generaciones de jóvenes, transmitiéndoles, con fuego y sabiduría, el ideal del «Hombre Nuevo».
Impulsor de la Rama de Familias: Fue un guía fundamental para los matrimonios y siempre creyó que la santidad familiar es la base de una nueva cultura.
Fecundo Escritor: A través de sus numerosos libros y publicaciones, profundizó en la pedagogía y la espiritualidad de Schoenstatt, dejando un tesoro intelectual y espiritual que seguirá alimentando a las futuras generaciones.
El Padre Rafael supo traducir la riqueza inmensa de nuestra espiritualidad en palabras claras, cercanas y prácticas. A través de sus videos, nos regaló, por medio de la tecnología, el corazón de Schoenstatt: la Alianza de Amor, la confianza y la fe práctica en la Divina Providencia, la pedagogía sabia y paternal de nuestro fundador. Sacerdote y apóstol incansable, será recordado por su entrega y por la labor de formación de muchos schoenstattianos a lo largo de su vida.


«Nos enseñó a amar más a Schoenstatt»
El Padre Rafael tenía el don de hacer comprensible lo profundo, de aterrizar lo alto sin quitarle altura. Fue puente entre generaciones, entre continentes, entre el pensamiento del fundador y la vida concreta de hoy. Muchos aprendimos a amar más a Schoenstatt al escucharlo; muchos comprendimos mejor nuestra misión gracias a su claridad.
Fue un educador en el sentido schoenstattiano: no solo transmitía ideas, sino que también formaba corazones. Con fidelidad filial al Padre y Fundador, supo apropiarse creativamente de su herencia y ofrecerla al mundo actual con valentía y sencillez. En tiempos de ruido y superficialidad, él puso la mano en el pulso del tiempo, pero siempre con el oído en el corazón de Dios.
Rezamos por su eterno descanso y por la comunidad de los Padres de Schoenstatt, a quienes acompañamos con cariño.
Su funeral será el jueves 19 a las 11:00 horas en la Iglesia del Espíritu Santo, en el Santuario de Bellavista, Chile.


