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[vc_row row_height_percent=»0″ override_padding=»yes» h_padding=»2″ top_padding=»4″ bottom_padding=»2″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ column_width_percent=»100″ shift_y=»0″ z_index=»0″][vc_column column_width_percent=»100″ position_vertical=»middle» align_horizontal=»align_center» gutter_size=»3″ overlay_alpha=»50″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ shift_y_down=»0″ z_index=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ width=»1/1″][vc_custom_heading heading_semantic=»h3″ text_color=»accent»]Artículos actuales[/vc_custom_heading][/vc_column][/vc_row][vc_row row_height_percent=»0″ override_padding=»yes» h_padding=»2″ top_padding=»0″ bottom_padding=»4″ overlay_alpha=»50″ gutter_size=»3″ column_width_percent=»100″ shift_y=»0″ z_index=»0″][vc_column column_width_use_pixel=»yes» gutter_size=»3″ overlay_alpha=»50″ shift_x=»0″ shift_y=»0″ shift_y_down=»0″ z_index=»0″ medium_width=»0″ mobile_width=»0″ width=»1/1″ column_width_pixel=»900″][vc_accordion el_class=»custom-accordion»][vc_accordion_tab gutter_size=»2″ column_padding=»2″ title=»1 — El Movimiento de Schoenstatt establece un grupo de investigación internacional» tab_id=»1627022211-1-841638604733024″ slug=»article1″][vc_single_image media=»22066″ media_width_percent=»100″ media_ratio=»sixteen-nine» alignment=»center»][vc_column_text]Por: Heinrich Brehm, Comisión de Medios de Comunicación

La Presidencia General de la Obra internacional de Schoenstatt constituyó en el verano último el  establecimiento de un grupo internacional de investigación, con el objeto de analizar en forma coordinada temas y procesos claves de la historia de Schoenstatt, que provocaron el exilio en Milwaukee del fundador del Movimiento, P. José Kentenich.

En la reunión de la Presidencia que tuviera lugar el 12 de octubre de 2020 fueron nombrados oficialmente los miembros del grupo de investigación. El objetivo es elaborar una edición crítica de diversos textos y formas de actuar del Padre Kentenich en vistas del estado actual de la discusión científica sobre el tema.

La investigación tiene en cuenta su teoría y práctica pastoral, psicológica y pedagógica que elaborara en su época y que se encuentran fundamentadas en la tradición, la teología y la antropología cristiana. El grupo de investigación, cuya labor está prevista inicialmente para dos años, identificará los temas relevantes de su análisis y acordará un enfoque común de trabajo.

La coordinación de este emprendimiento está a cargo del P. Alejandro Blanco, argentino, quien es secretario general de la Federación Internacional de Presbíteros de Schoenstatt y enlace entre el grupo de investigación y la Presidencia General del Movimiento de Schoenstatt.

Los otros once miembros del grupo de investigación provienen de cinco países diferentes y casi todos ellos pertenecen a una de las comunidades centrales de Schoenstatt:

Si fuera necesario para para la investigación o el tratamiento de temas individuales, se podrá invitar al grupo a más personas de diversos países.[/vc_column_text][/vc_accordion_tab][vc_accordion_tab gutter_size=»2″ column_padding=»2″ title=»2 — Lo que me importa es la «canonización de la verdad». Todo lo demás para mí es, en principio, un asunto secundario.» tab_id=»1627030808367-2-61638604733024″ slug=»article2″][vc_single_image media=»22070″ media_width_percent=»100″ media_ratio=»sixteen-nine» alignment=»center»][vc_column_text]No era la canonización de su persona, sino la “canonización de la verdad” lo que le preocupaba al padre José Kentenich: Encontrar una pastoral útil para ayudar a las personas a desarrollar su personalidad, reconocer su misión en el mundo y usar todas las capacidades dadas por Dios para esto. El padre Ángel Strada conoció y valoró al fundador de Schoenstatt en los últimos tres años de su vida. Fue postulador en su proceso de beatificación durante 20 años, hasta 2017. En esta entrevista responde a preguntas que en la actualidad preocupan a los miembros de la Familia de Schoenstatt, a sus allegados y a muchos más.

Padre Strada, durante más de 20 años como postulador de la beatificación del padre José Kentenich, usted recopiló y ordenó  documentos, los hizo traducir y los puso a disposición del proceso. ¿Puede decir algo sobre el alcance y también sobre la clasificación del contenido de estos documentos?

El padre Kentenich tuvo una larga vida y una gran capacidad de trabajo. Escribió y predicó muchísimo en diferentes países. Hay 32.000 documentos en el proceso de beatificación que se encontraban en archivos de varios países: cartas, informes, escritos, estudios. Se le preguntó a Roma si tenían tanto espacio para esta cantidad de papel. Sugirieron que la Comisión de Historia del proceso hiciera una selección. Esta comisión trabajó durante 8 años y seleccionó 8.000 documentos, alrededor de 70.000 páginas. Miembros de Schoenstatt y peritos externos trabajaron en la Comisión de Historia.

En los medios de comunicación se habla de una presunta mala conducta moral del padre José Kentenich, el fundador de Schoenstatt. ¿Qué encontró usted en los archivos?

En la documentación conocida hasta ahora no hay un solo rastro que indique un caso de abuso sexual. Si hubiese testimonios convincentes en los documentos de los, hasta ahora, archivos secretos de Roma que demuestren claramente un abuso, entonces la Iglesia deberá decidir poner fin al proceso de beatificación. En ese caso, tal medida recibirá nuestro pleno apoyo.

¿Se encuentra algo en los archivos sobre el abuso de poder?

Lo que se encuentra son declaraciones de pocas hermanas que sintieron que el padre Kentenich las trató con dureza, injusticia o incomprensión. Estas declaraciones deben tomarse en serio, pero en una comunidad que, en ese momento, contaba con 1.500 miembros no se puede esperar que todas ellas hayan estado de acuerdo con todo y se hayan sentido comprendidas.

En los medios de comunicación se afirma que el supuesto abuso sexual fue la verdadera razón del exilio del fundador. ¿Alguna vez se le comunicó esta razón al padre Kentenich y también al Movimiento?

En los documentos a los que tuvimos acceso, y que fueron examinados para el proceso de beatificación, no se encuentra ni una sola palabra sobre abuso sexual. Si hay algo al respecto en los nuevos documentos, que aún no conocemos, la nueva Comisión de Historia lo investigará críticamente.

¿Cómo se enteró el padre Kentenich que debía ir al exilio y cuál fue la razón que se le dio?

Hay varios decretos del visitador Tromp, del Santo Oficio y del superior general de los palotinos, cada uno con un contenido diferente. Según el Santo Oficio, algunos desarrollos en Schoenstatt necesitaban ser corregidos. Dijeron que tal cosa  no sería posible dado que Kentenich “es incorregible”. Además, un documento recoge la afirmación de algunos obispos de que el padre Kentenich sufrió “daños en el tejado”  cuando estuvo en el campo de concentración de Dachau. (La expresión “daños en el tejado” se refiere a una anormalidad psíquica). En el informe psicológico solicitado, el médico atestiguó que una persona que regresa del campo de concentración con tal capacidad de trabajo, con tal espíritu, con tal motivación, es completamente normal.

¿Qué documentos del Vaticano existen en los que se decreta una rehabilitación del padre Kentenich? ¿Estos documentos están disponibles para el foro público?

No existe ningún documento sobre esto. El Santo Oficio tenía la práctica de no emitir documentos de revocación. Solo hay un documento de revocación de un decreto contra una mujer holandesa, y solo debido a la presión de los obispos holandeses. Henri de Lubac SJ, un importante teólogo de la época, tampoco recibió ningún documento de revocación. Su rehabilitación se produjo por el hecho de que más tarde fue nombrado teólogo del Concilio.

La rehabilitación del padre Kentenich se puede demostrar a partir de los siguientes hechos: Regresa a Roma desde Milwaukee y con el conocimiento del Santo Oficio hace todas las cosas que antes le estaban prohibidas. Por ejemplo, vuelve a asumir la dirección espiritual de las Hermanas de María y del Movimiento de Schoenstatt.

El 22 de diciembre de 1965, el Papa Pablo VI lo recibe en una audiencia. Los obispos alemanes, que por sugerencia del prefecto de la Congregación de Religiosos, el cardenal Antoniutti, fueron consultados por el obispo Höffner, aceptaron que regresara a Alemania. Le desean muchas bendiciones y un par de ellos expresan: “Esperamos que ahora esté más tranquilo”. El cardenal Antoniutti recibió las respuestas positivas de los obispos alemanes de manos del obispo Höffner, y luego le dio al padre Kentenich plena libertad.

En diciembre de 1971, el cardenal Ottaviani, el prefecto del Santo Oficio, escribió un documento de 12 páginas llamado «Recuerdos sobre padre Kentenich» en el que se disculpó por lo que le habían hecho al padre Kentenich. Su secretario, más tarde cardenal Agustoni, dio un testimonio muy positivo sobre el padre Kentenich.

Una reacción natural de muchos miembros del Movimiento es: “Ir a Roma y ver los archivos sin mediación de terceros”. ¿No puede usted o el postulador, el padre Eduardo Aguirre, hacer eso; simplemente para comprobar por sí mismo si en realidad hay nuevos hechos que eran hasta ahora desconocidos?

El obispo Ackermann de Tréveris ha decidido nombrar una Comisión de Historia para examinar los nuevos documentos del archivo secreto de Pío XII. El padre Eduardo Aguirre intentó acceder al archivo secreto a principios de este año, luego llegó el coronavirus y no pudo hacer nada. Actualmente se encuentra en Roma y está tratando de acceder a los archivos.

Existe una demanda pública de que todos los archivos se pongan a disposición en Internet, creando así transparencia. Más allá de lo que usted sabe y de lo que se le entregó a la Iglesia como una colección de documentos para el proceso de beatificación, ¿hay otros documentos que Schoenstatt podría poner a disposición?

No, no hay más. Con buena voluntad y mucho trabajo, investigamos documentos en 120 archivos civiles y eclesiásticos en Alemania y en el extranjero. Realmente no me puedo imaginar que haya otros documentos. Ahora que los documentos han sido liberados para su inspección en Roma, espero que pronto podamos verlos, y no solo los que existen hasta 1958, sino también los de los 10 años siguientes, es decir,  hasta 1968, hasta la muerte del fundador.

La investigadora, que publicó estas cuestiones pertinentes al padre Kentenich, habla de un grupo de 8 hermanas, entre ellas la ex superiora general, que había transmitido las críticas sobre el padre Kentenich a Tréveris y a Roma.

Sí, eso es verdad. Estas cartas están incluidas en los 8.000 documentos del proceso de beatificación. También hay una carta de la superiora general al papa Pío XII en la que escribe que ella no tenía ninguna duda sobre la integridad moral del fundador, pero se preguntaba  si los sucesores ejercerían el cargo con la misma integridad moral. También expresa su molestia por el hecho de que algunas hermanas idolatraban al Fundador. Sin embargo, afirma que eso no vendría del fundador, sino de las hermanas.

¿Por qué era importante para el padre Kentenich ser un padre para sus comunidades?

Porque sabía por experiencia propia que las personas que tienen vínculos fuertes y sanos con otras personas pueden tener vínculos fuertes con Dios. Era precisamente esta transposición a Dios lo que era importante para él: Él consideraba importante para el Movimiento el desarrollo de vínculos fuertes con Dios. Y, sin duda alguna, él logró este vínculo con muchos miembros de Schoenstatt.

En los medios de comunicación se afirma que el «Nihil obstat», la declaración de no objeción, es decir, el requisito previo para la apertura del proceso de beatificación, se concedió únicamente sobre la base de los documentos presentados por el solicitante. ¿Cómo ve este procedimiento?

El «Nihil Obstat» en cuestión es una carta de la Secretaría de Estado del Vaticano al obispo de Münster, Heinrich Tenhumberg. Allí dice: “Después de un examen exhaustivo de su solicitud por las autoridades papales competentes, me permito comunicarle que el obispo de Tréveris, como obispo local responsable, puede hacer uso de su autoridad de acuerdo con el derecho canónico y llevar a cabo el proceso informativo, si considera que están dados los requisitos para ello”. En los años siguientes, hubo debates sobre la jurisdicción en este asunto entre dicasterios del Vaticano. El 11 de enero de 1991, el obispo de Tréveris, Dr. Hermann Josef Spital, que de nuevo había preguntado por el “Nihil obstat”, recibe la siguiente notificación de la Congregación para las Causas de los Santos: “Después de una nueva investigación, deseamos informar a Su Excelencia que la Santa Sede no ve ninguna razón por la que no pueda abrirse el proceso de beatificación del Siervo de Dios José Kentenich”.

¿Qué pensó el padre Kentenich sobre la canonización de su persona? ¿Le interesaba eso?

No, no le preocupaba la canonización de su persona, sino la «canonización de la verdad». Él escribió en 1951: “Sea o no santidad, en principio eso no importa. Se trata de si todos sin excepción son llamados a tirar del carro en aras de la verdad. De la misma manera, el P. Tromp ya me llamó la atención antes sobre el hecho de que si ahora también fuera relevado de mis cargos, entonces podría contar con ser canonizado más tarde. Muchos otros han tenido esa experiencia en una situación similar. Mi respuesta es la misma: lo que me importa es la ‘canonización de la verdad’. Todo lo demás para mí es en principio un asunto secundario”.

¿Es demasiado personal preguntarle cómo está vivenciando todo esto ahora? ¿Afecta esto su relación con él?

Tendré una inmensa alegría si, en la misericordia de Dios, puedo encontrarme con el padre Kentenich en el cielo. Pero ya tengo algunas preguntas para hacerle. Por ejemplo, le preguntaría por qué adoptó un tono duro en sus conversaciones con Tréveris

Esto no encaja bien con las experiencias completamente diferentes que muchas personas tuvieron con él. Allí se le describe como afectuoso, constructivo, inspirador y muy sensible, de ningún modo autoritario.

Sí, los muchachos con los que comenzó en la Casa de Estudios lo experimentaron como una persona que, casi como una madre, también se ocupaba de las pequeñas necesidades de la vida cotidiana.

Pero, en la defensa de su doctrina y de su causa…

… entonces podía ser duro. Pero en el contacto con las personas, era amable, afectuoso, se interesaba por todo. Así es como yo lo experimenté

Entonces, ¿los santos son personas ejemplares en ciertas áreas, pero que también pueden tener errores o defectos?

La santidad no significa que no haya fallas. San Pedro negó a Jesús. San Pablo persiguió a los cristianos. Francisco de Asís en su juventud no fue precisamente un santo… Solo los ángeles no tienen fallas.

Muchas gracias, padre Strada, por la entrevista.

Entrevista: Claudia y Heinrich Brehm[/vc_column_text][/vc_accordion_tab][vc_accordion_tab gutter_size=»2″ column_padding=»2″ title=»3 — Mensaje de la Presidencia General de la Obra de Schoenstatt» tab_id=»1627031119231-2-01638604733024″ slug=»article3″][vc_single_image media=»22074″ media_width_percent=»100″ media_ratio=»sixteen-nine»][vc_column_text]Querida Familia de Schoenstatt en todo el mundo:

Ayer, Monseñor Stephan Ackermann, obispo de Tréveris, dio a conocer que constituirá una nueva comisión de historiadores en el proceso de beatificación de nuestro Padre y Fundador, P. José Kentenich. La tarea de estos peritos – quienes en su mayoría no pertenecen al Movimiento de Schoenstatt – será recopilar aquellos documentos del Archivo Apostólico Vaticano que han sido recientemente puestos a disposición, para analizarlos.

Se trata de los documentos del período de gobierno del Papa Pío XII referidos al Padre Kentenich y Schoenstatt. Celebramos mucho esta decisión del obispo puesto que, de esta manera se pueden continuar aclarando las cuestiones en torno a la persona y el obrar del P. Kentenich en un trabajo conjunto entre la diócesis de Tréveris y los responsables del proceso de beatificación. (compare: Sitio de la Diócesis )

Comprendemos que la Familia de Schoenstatt en todo el mundo aguarda de nosotros iniciativas que correspondan a las muchas preguntas justificadas, desconciertos y exigencias de transparencia. Con razón esperan ustedes que la historia del Padre Kentenich, la historia de Schoenstatt, la historia de las Hermanas se elabore de manera más abierta y más transparente y le sea comunicada a la Familia de Schoenstatt. Reconocemos que hemos retenido durante mucho tiempo algunas cosas en consideración y protección a personas y comunidades.

Dios habla a través de los acontecimientos. Con fe en la Divina Providencia comprendemos que debemos aprender algo nuevo. Mediante las preguntas y las críticas, Dios nos quiere hacer progresar, quiere hacernos crecer.

Notamos que en estos momentos se están dando a conocer explicaciones y escritos desde muchas lados, compartiéndolos en las redes sociales. Por este camino procuran ustedes dar respuesta a las preguntas planteadas. Esto es comprensible. En ello es importante  que los textos correspondientes de nuestro Fundador o documentos históricos en particular se comprendan desde su contexto. Gremios dirigentes del Movimiento se esfuerzan por brindar ayuda a este respecto. Además en el tiempo venidero y coordinado por un pequeño equipo, se pondrá a disposición en distintos idiomas material de documentación de los acontecimientos históricos. Esto se hará a través de nuestro sitio oficial de internet: www.schoenstatt.com . Además, de nuestra parte daremos los pasos necesarios para revisar el material de los archivos ahora accesibles.

Si tienen ustedes preguntas o inquietudes actuales pueden dirigirse a la dirección: communication@schoenstatt.com , nuestra Coordinación Internacional en Schoenstatt. En cuanto nos sea posible, estamos a su disposición.

Estamos convencidos de que este trabajo de clarificación en distintos planos pondrá la verdad a plena luz y, con ello, se posibilitará una interpretación objetiva y amplia de la persona, la forma de actuar y el carisma del Padre Kentenich.

En el aniversario de la ordenación sacerdotal de nuestro Padre, que celebramos hoy, nos unimos con él y entre nosotros en la oración. En sus huellas buscamos la verdad con fidelidad.

Presidencia General de la Obra de Schoenstatt

Schoenstatt, 8 de julio de 2020[/vc_column_text][/vc_accordion_tab][vc_accordion_tab gutter_size=»2″ column_padding=»2″ title=»4 — Establecimiento de una nueva Comisión de Historiadores para la beatificación del Padre José Kentenich» tab_id=»1627031664967-3-01638604733024″ slug=»article4″][vc_single_image media=»22078″ media_width_percent=»100″ media_ratio=»sixteen-nine»][vc_column_text]

La diócesis de Tréveris creará una nueva Comisión Histórica para el proceso de beatificación del Padre José Kentenich, que tendrá especialmente la tarea de «recopilar todos los documentos ahora accesibles de los Archivos Vaticanos que de alguna manera conciernen a este proceso de beatificación, y evaluar su importancia».

Esta noticia proviene de una declaración de la diócesis de Tréveris, publicada hoy, luego que tuviera lugar un diálogo entre el Obispo Dr. Stephan Ackermann y el Dr. Georg Holkenbrink, Director del Oficialato Episcopal de Tréveris, como con representantes del Movimiento internacional de Schoenstatt.

El Movimiento de Schoenstatt saluda expresamente este paso y espera que de esta manera se pueda crear lo antes posible una mayor transparencia y claridad respecto a la persona, la vida y la obra de su fundador.

 

Nota de Prensa

Diócesis de Tréveris, Alemania, 7 de julio 2020

Proceso de beatificación Kentenich: Evaluar el material recién encontrado.

El obispo Ackermann anuncia el establecimiento de una nueva Comisión de Historiadores.

Tréveris/Vallendar-Schoenstatt – El Obispo Dr. Stephan Ackermann ha anunciado el nombramiento de una nueva Comisión de Historiadores en el proceso de beatificación del Padre José Kentenich.

La razón, afirmó, es el hecho de que después de la nueva apertura de los archivos del Vaticano (ahora hasta el final del pontificado del Papa Pío XII en 1958), se cuenta con documentos que antes no eran accesibles para la investigación diocesana en el proceso de beatificación del fundador del Movimiento de Schoenstatt. Esta explicación dio Ackermann el 7 de julio en Tréveris, el obispo diocesano responsable del proceso de beatificación.

Las normas actuales prevén una comisión de historiadores para cada procedimiento de beatificación. La nueva comisión se basará en los resultados de una anterior, la cual concluyó su labor en 2007. La tarea de la nueva Comisión de Historiadores, cuyos miembros aún no han sido determinados, será, en particular, recoger todos los documentos ahora accesibles de los Archivos Vaticanos que de alguna manera conciernen a este proceso de beatificación, y evaluar su importancia. Los documentos pueden ser del propio Padre Kentenich o pueden referirse a él y a su obra.

También será tarea de la comisión comparar el material al que ahora se tiene acceso con el que ya ha sido recogido y evaluado por la comisión anterior de otros archivos. Al final de su trabajo, la comisión preparará un informe -incluyendo los resultados de la comisión anterior- en el que se emitirá una declaración sobre la personalidad y la espiritualidad del P. José Kentenich, basado en la documentación en cuestión.

El proceso de beatificación del Padre José Kentenich fue abierto en la diócesis de Tréveris el 10 de febrero de 1975 por el obispo Dr. Bernhard Stein y aún no ha sido completado a nivel diocesano.[/vc_column_text][/vc_accordion_tab][vc_accordion_tab gutter_size=»2″ column_padding=»2″ title=»5 — «¡Quizás no siempre es aconsejable guardar silencio!»» tab_id=»1627031664967-3-01638604733024″ slug=»article5″][vc_single_image media=»22082″ media_width_percent=»100″ media_ratio=»sixteen-nine»][vc_column_text]

La publicación de un artículo en un semanario católico en Alemania trajo a la luz eventos de la década de 1950 que pusieron al Fundador de Schoenstatt y a la comunidad de las Hermanas de María de Schoenstatt en una muy desagradable situación.

www.schoenstatt.de le pidió a la Hermana M. Doria Schlickmann que vertiera un poco de luz sobre los últimos acontecimientos publicados. La hermana es autora de varios libros sobre el Padre José Kentenich y una excelente conocedora de la historia de Schoenstatt.

Hermana, el artículo publicado afirma que el Padre Kentenich, el «padre», fue «el fundador con poder absoluto”, quien a menudo fue equiparado con Dios, tanto que en muchas declaraciones y oraciones no se entiende claramente si estas se dirigen a Dios Padre o al Padre y Fundador “¿Es así? ¿Cómo explica usted esta mezcla de Padre Dios y padre fundador?

Hna D.- Las oraciones, en última instancia, solo pueden dirigirse a Dios. La experiencia de los transparentes humanos del amor de Dios, puede hacer posible que estas oraciones sean más vívidas y cordiales. La palabra «padre» para el fundador no es poco frecuente objetivamente. Muchas comunidades llaman a su fundador también padre. A muchas personas les cambió la imagen de Dios que tenían, después de conocer al Padre Kentenich. De alguna manera era sorprendente que hombres, jóvenes y matrimonios, sintieran de repente la necesidad de llamarlo Padre, sin que mediara ningún estímulo externo e independientemente el uno del otro. Esto jamás se entendió como una competencia con Dios.

¿Cómo describiría la relación entre las Hermanas de María y el Padre Kentenich? ¿Cómo vive él en su comunidad?

Hna D.- Él es el fundador a quien la comunidad le debe su carácter original y, como lo expresó un Papa, » a quien debe agradecerle su fuerte espiritualidad». Hizo sacrificios inusuales por esta comunidad, no solo en la disposición de sacrificar su vida por ellos en Dachau, sino también en la renuncia de su honor durante y en el entorno del Exilio. El Visitador y el Santo Oficio querían separar completamente al fundador de la fundación. Quizás este intento, a largo plazo, incluso dio como resultado una intensificación del vínculo con el Fundador. No hace falta decir que también desde la eternidad sigue siendo nuestro padre espiritual para siempre. Él vive en nuestra comunidad a través de su rica herencia espiritual y experimentamos vitalmente su intercesión. Para mí, él es un gran modelo a seguir para mi estilo de vida: en su devoción a Dios y su gran amor al prójimo. Me impresiona mucho su pedagogía y empatía psicológica. Me fascina cómo una persona puede aceptar, afirmar y promover una amplia variedad de individuos y personas tan diferentes.

El Padre Kentenich estaba convencido de que las personas necesitan fuertes vínculos para desarrollar su personalidad. ¿Qué hace la vinculación a una persona? ¿Lo hace fuerte o lo mantiene pequeño? ¿Y cómo encajan las opiniones del visitador Sebastian Tromp SJ, quien declaró «que solo hay unas pocas personalidades seguras entre los dirigentes varones y las Hermanas de María que dispongan de un pensar autónomo y de una libertad interior?”

Hna D.- Básicamente, un vínculo humano saludable hace fuerte si no se degenera en una dependencia ciega. Cada niño que sabe que él o ella es amado originalmente por sus padres; desarrolla su personalidad, se vuelve fuerte, confiado y adquiere una visión positiva de la vida. Sin embargo, esto presupone que los padres, los educadores, los que tienen la responsabilidad principal en el vínculo sean desinteresados, precisamente porque de alguna manera representan una autoridad. Me parece que una mujer es particularmente sensible a reconocer si alguien es desinteresado o quiere algo para sí mismo, especialmente una comunidad de mujeres. Una hermana que había trabajado con el fundador durante décadas me dijo una vez: “Si hubiéramos sentido en lo más mínimo, algún tipo de egoísmo por parte del Padre Kentenich, nos habríamos retirado de inmediato”. Lo que he podido constatar durante muchos años de observación e investigación, es que, a partir de la vinculación al Padre Kentenich, surgieron en todas las comunidades de Schoenstatt, personalidades fuertes y libres interiormente, y eso hasta el día de hoy. Los procesos de beatificación ya están en marcha en varios países para varios de estos modelos ejemplares en la historia de Schoenstatt. El padre Tromp puede no haber notado que su enfoque autoritario aterrorizó a algunas hermanas. Las hermanas no estaban acostumbradas a este estilo, el cual se contraponía totalmente con el que habían experimentado con el Padre Kentenich. El visitador también había sido influenciado negativamente de antemano contra el Padre Kentenich por algunas Hermanas de María, incluida nuestra primera Superiora General. Lo que el Padre Tromp no vio o no pudo ver fue que esta Superiora General, desde un principio vio al Fundador como una competencia. Ella reunió meticulosamente declaraciones negativas contra el Padre y Fundador y las envió al Visitador. Puede encontrar todo esto con más detalle en mi libro sobre la biografía del Padre.

El juicio del padre Tromp de que todas las demás hermanas y padres que no estaban de acuerdo con él eran débiles, inseguros y no autónomos en su pensar es, según mi opinión, un juicio bastante erróneo, lo cual me lo puedo explicar, porque él no tenía ninguna experiencia con la pastoral femenina. Ciertamente fue un excelente profesor de dogmática, pero aquí había un campo completamente diferente. La historia, difusión y desarrollo de la Obra de Schoenstatt en todo el mundo, llevado a cabo en el extranjero en forma autónoma por hermanas aún muy jóvenes, demuestra lo contrario de la opinión de este sacerdote.

El padre Kentenich fue exiliado por la iglesia. ¿Qué razones anunció el Santo Oficio al Padre Kentenich y a la Familia de Schoenstatt para esto?

Hna D.- No era costumbre del Santo Oficio, antes del Concilio Vaticano II, exponer o dar razones Los diversos decretos solo contienen las determinaciones. Del mismo modo, las Direcciones de la Obra de Schoenstatt tampoco conocían las razones. El Padre General Turowski había preguntado varias veces durante su periodo de gobierno como General de los Palotinos sobre los motivos de la acusación y el exilio del Padre Kentenich, pero hasta donde yo sé, no hubo respuesta.

Gradualmente, en los años siguientes, los rumores comenzaron a extenderse; más y más calumnias se hicieron audibles, mentiras fantasiosas que suponían que el fundador no tenía un buen comportamiento moral. Después de unos diez años en el exilio, el Padre Kentenich conocía todas estas acusaciones. Cuando pidió reiteradamente un juicio legal contra él para defenderse de las acusaciones y nuevas sospechas, fue interpretado como desobediencia. Es por eso que escribió una declaración detallada sobre sí mismo a principios de la década de 1960, la cual le fue devuelta sin leer. Él debía simplemente callar y llevar su cruz con paciencia. No se le dio ninguna oportunidad de defenderse.

En otro artículo del diario, la autora presenta de manera muy despectiva la práctica religiosa del examen del niño que juega un papel en su comunidad. ¿Cómo debe entenderse este rito y cuál es su significado? ¿Todavía se practica hoy?

Hna D.- El Padre Kentenich siempre se preocupó por una relación con Dios vital y personal en torno al núcleo central de nuestra espiritualidad: ser un niño ante Dios. Las preguntas del llamado examen del niño se refieren a nuestra relación con Dios como hijo de Dios. Es por eso que se habla de niño y no de “hijo». ¿A quién pertenecemos? A Dios. ¿Qué puede hacer Dios con nosotros? ¡Todo! ¿Qué somos ante El? En realidad, una pequeña nada y por eso mismo todo para Dios. Este es un motivo que recorre toda la historia de la espiritualidad cristiana. El amor de Dios por nosotros es incomprensiblemente grande y personal, no solamente general. La palabra Padre hace que la entrega a Dios sea personal, así como Jesús le habla al Padre en el Evangelio de Juan: Santo Padre, Padre Amado y en muchos otros lugares. Es una conversación sumamente personal con el Padre.

Esta entrega pudo expresarse en forma de un diálogo de pregunta y respuesta con el fundador. Simplemente nació de la vida, sin embargo, no es de ninguna manera una costumbre general o un rito recurrente que cada hermana practica o tenga que practicar. Esa fue y es una decisión libre de cada hermana.

Si una hermana quisiera, puede expresarlo ante los superiores mayores de su comunidad. Pero Dios es siempre el destinatario final; de lo contrario, todo sería un juego indigno. Esto salió a la publicidad en una forma completamente distorsionada.

¿Y qué hay de la pregunta, a quien pertenece el seno?

Hna.D. – Eso también está distorsionado y se publicó incorrectamente en los medios. Todos los que lean esto seguramente pensarán: ¡Eso es absurdo! Esta pregunta se relaciona con un solo caso. La hermana tenía un trastorno de ansiedad muy pronunciado con respecto a su apariencia física y, por lo tanto, trató desesperadamente de ocultar sus formas femeninas lo más posible. Hay que tener en cuenta, que, en ese tiempo, la educación de las jóvenes, a menudo provocó agitación sexual y mojigatería. El Padre Kentenich le aclaró y le hizo ver la obsesión que ella tenía y quiso liberarla de esta compulsión. Con esto, quiso dejarle en claro que Dios la había aceptado totalmente tal como ella era.

En el artículo del periódico, su comunidad es descrita desde la perspectiva del Visitador ¿Cómo experimentaron las hermanas al Visitador? ¿Qué tipo de persona era él? ¿Cómo afectó a las hermanas? ¿Qué dijeron las hermanas afectadas sobre él y su apariencia? ¿Cuantas hermanas había realmente experimentado el Visitador y con cuántas había hablado personalmente?

Hna D.- Como muestran los documentos de archivo de nuestra crónica, él se enojó más que nada, cuando una hermana expresaba una opinión diferente de la que él quería escuchar. Reaccionó repentina e incontroladamente; trasladaba arbitrariamente a hermanas y sacerdotes que lo contradecían, decidía hasta en los detalles más pequeños de la vida de las hermanas y quiso obligarlas a hacer votos. Disponía todo de una manera a la que la comunidad no estaba acostumbrada. La mayoría de las hermanas y sacerdotes no se dejaron intimidar por él y expresaron audaz y autónomamente sus opiniones hacia él, incluso a sabiendas de que esto les traería consigo muchas desventajas.

¿Qué puede hacer el Movimiento de Schoenstatt ahora? ¿Cómo interpreta usted este proceso actual? ¿Qué debe aprender Schoenstatt de esto?

Hna D.- En primer lugar, creo que las interpretaciones erróneas y las acusaciones falsas contra el Padre Kentenich que acaban de publicarse, nos obligan a sacar a la luz la injusticia que el Padre ha sufrido durante décadas. ¿Qué debe aprender Schoenstatt de esto? ¡Que quizás no siempre es aconsejable guardar silencio!

Entrevista: Heinrich Brehm, PressOffice Schönstatt[/vc_column_text][/vc_accordion_tab][vc_accordion_tab gutter_size=»2″ column_padding=»2″ title=»6 — Toma de posición sobre las acusaciones contra el P. Kentenich por abuso» tab_id=»1627031664967-3-01638604733024″ slug=»article6″][vc_single_image media=»22086″ media_width_percent=»100″ media_ratio=»sixteen-nine»][vc_column_text]lnstituto Secular de las Hermanas de María de Schoenstatt

Toma de posición sobre las acusaciones contra el P. Jose Kentenich por abuso.

Descargar Declaración

La Presidencia General de la Obra lnternacional de Schoenstatt ya ha tomado posición ante las acusaciones contra el Padre Jose Kentenich, que fueron publicadas primero en un articulo de Alexandra von Teuffenbach en el semanario «Die Tagespost» el 2 de julio de 2020, y en posteriores comunicados de prensa en todo el mundo. (Cfr. Presidencia general de la Obra de Schoenstatt. Toma de posición sobre acusaciones contra el P. Kentenich por abuso (2.7.2020).

Como Hermanas de María de Schoenstatt, hemos colaborado en esta declaración de este órgano de gobierno federal de la Obra de Schoenstatt internacional. Dada que las acusaciones contra el Padre Jose Kentenich conciernen a nuestra comunidad en particular, es nuestra intención reafirmar con energía las declaraciones hechas en la declaración conjunta.

EI contenido y el estilo de las declaraciones de la Dra. von Teuffenbach nos ha herido y las rechazamos con toda claridad. Lo que la autora reproduce desde el punto de vista del entonces Visitador P. Tromp SJ, no se corresponde en modo alguno con lo que ha marcado en forma duradera nuestra historia, cómo nos vivenciamos como comunidad y a que aspiramos.

Las sucesivas generaciones de nuestra comunidad han experimentado al  Fundador como una personalidad autentica y creíble. Desde el principio de su actuación, el quiso contribuir a formar personalidades interiormente firmes y libres. No en ultimo lugar, gracias a sus experiencias en el campo de concentración de Dachau, Jose Kentenich fue sensibilizado extraordinariamente para el gran bien de la dignidad y la libertad personal.

EI hecho de que hubiera habido acusaciones contra el Padre Kentenich también desde las filas de la propia comunidad durante el tiempo de las Visitaciones, y que estas se refirieran a su posición como Fundador y Padre espiritual, pertenece al conocimiento general de nuestra historia. Después de que todos los decretos contra el fueran revocados y el pudiera reanudar su actividad fundacional en los últimos tres años de su vida, no había razón alguna para suponer que existieran acusaciones contra su integridad moral que aun no hubiesen sido invalidadas.

Las antiguas acusaciones que la Sra. von Teuffenbach vuelve a plantear, se encuentran hoy en día con un clima social en el que se reacciona de forma extremadamente sensible a todo tipo de abusos, y esto con razón. Es de nuestro interés acercarnos lo más posible a la verdad histórica.
Evidentemente esto incluye que tratemos de contestar de buena fe las preguntas abiertas. Nos parece que una respuesta se lo de solo a la defensiva y puntualmente, sino que el trasfondo y el contexto sean compresibles. Tal comprensión también incluye considerar  la intención espiritual y pastoral completa de José Kentenich.

En interés de una elaboración también científica de la Historia de Schoenstatt y de nuestro Instituto, es importante para nosotras que se tomen en consideración todos los aspectos de los procesos de esa época. Estamos dispuestas a brindar nuestra contribución al respecto.

Dr. Bernd Biberger – Director General
Hna. M. Aleja Slaughter – Superiora General

Monte Schoenstatt, 4 de julio de 2020[/vc_column_text][/vc_accordion_tab][vc_accordion_tab gutter_size=»2″ column_padding=»2″ title=»7 — Toma de posición ante las acusaciones contra el P. José Kentenich por abusos» tab_id=»1627031664967-3-01638604733024″ slug=»article7″][vc_single_image media=»22094″ media_width_percent=»100″ media_ratio=»sixteen-nine»][vc_column_text]Esta toma de posición fue motivada por las acusaciones expresadas contra el fundador de la Obra de Schoenstatt, el Padre José Kentenich, primero en un artículo de Alexandra von Teuffenbach en el semanario «Die Tagespost» el 2 de julio de 2020, y en los comunicados de prensa que le siguieron en todo el mundo.

La información contenida en el mencionado artículo, que supuestamente «aún no ha sido evaluada», no es nueva para nosotros; fue incluida plenamente en la documentación sobre el Fundador de Schoenstatt en relación con la separación temporal de su Obra (1951-1965) y está siendo estudiada a fondo por las autoridades eclesiásticas en el contexto del proceso de beatificación de Kentenich.

Alexandra von Teuffenbach, historiadora de la Iglesia, quien entre otras cosas editó el diario conciliar del P. Sebastián Tromp SJ, toma la palabra en el «Tagespost» con una noticia presuntamente sensacional: basándose en su investigación en los archivos del Vaticano, que ahora han sido puestos a disposición para el tiempo del mandato del Papa Pío XII, pretende descubrir «por qué el Padre José Kentenich tuvo que abandonar la Comunidad de Schoenstatt que él fundó». Dicho brevemente: «abuso de poder» y «abuso sexual». En el artículo, uno se entera de que las «verdaderas razones del exilio de Kentenich» no han sido mencionadas hasta ahora, pero que «los archivos ahora liberados pueden aclarar la situación».

Las dos Visitaciones al Instituto de las Hermanas de María de Schoenstatt (en 1949 por el entonces obispo auxiliar de Tréveris, Bernhard Stein, y del jesuita P. Sebastián Tromp SJ, que fue encargado por el «Santo Oficio» en el período 1951-1953) están iluminadas totalmente desde la perspectiva de los visitadores, especialmente del Visitador Apostólico Tromp. Allí surge un cuadro de las Hermanas de María, cuya paleta va desde la falta extrema de independencia, la incapacidad de juzgar y decidir hasta la dependencia infantil y la servidumbre servil a un fundador todopoderoso.

Es asombroso que la autora, basándose en los documentos (o apuntes privados?) del P. Tromp, haga completamente suya su visión de la comunidad y de sus miembros. Desde esta perspectiva, interpreta todos los demás documentos, por ejemplo también las cartas de algunas Hermanas al Papa Pío XII en defensa del fundador exiliado, negativamente como «evidencia de una relación patológica con el fundador». Estas cartas pueden entenderse también como un signo de la valentía de algunos de los miembros del Instituto de aquel tiempo quienes, como mujeres no tan débiles, se empeñaron contra medidas de la Iglesia que a sus ojos habían sido una injusticia hacia el fundador y hacia todo el Movimiento Apostólico de Schoenstatt. Los representantes de otras comunidades de Schoenstatt también dirigieron cartas similares al Papa durante esos años. Lo que la autora no menciona es la lealtad del Instituto a la Iglesia; en los más de 14 años de su exilio ni J. Kentenich ni las Hermanas de María hicieron de la prueba impuesta por la Iglesia el tema de un comunicado de prensa crítico.

También es asombroso que Tromp sea honrado como alguien «que entendiera a la mujer y fuera liberador para la mujer», como defensor de la libertad de expresión y de conciencia, porque escuchó unas (pocas) voces críticas (lo cual era parte de su tarea) y las creyó – sin una consulta abierta con el propio fundador. Los miembros del Instituto, a quienes Tromp recibió para conversaciones durante su Visitación, no lo experimentaron como un libertador, sino que sufrieron por su estilo de interrogatorio represivo, sus arrebatos de temperamento (también conocidos en otros lugares) e intentos de intimidación, la amenaza e imposición de castigos eclesiásticos y el juicio extremadamente negativo del fundador y de la comunidad.
Que las Hermanas fueran «forzadas a confesarse con el fundador» puede ser refutado por otros testimonios. Además, J. Kentenich estaba en ese momento casi continuamente de viaje en el extranjero, no en último lugar para hacer independientes a los líderes de sus comunidades.

Sigue siendo un misterio cómo la compulsión de confesar se lleva a cabo en medio de una ausencia tan permanente.
La acusación más masiva es que el Padre Kentenich abusó de su autoridad fundadora como «Padre» hacia las Hermanas y les exigió servicios sexuales.

Aquí las declaraciones se vuelven muy generales. Primero se habla de «una» hermana que «se resistió» (¿contra qué?). Luego aparecen en unos párrafos más adelante «otras seis u ocho que también escribieron» (¿qué?). Por último, se afirma en el texto que «el abuso sexual, que inicialmente fue negado, se explicó más tarde con la afirmación de que Kentenich sólo había querido resolver las tensiones sexuales de las Hermanas a través del ‘método psicológico profundo’. El hecho es que: el P. Kentenich mismo se distanció con énfasis justamente de una tal interpretación.

Esas declaraciones vagas, junto con la afirmación enérgica de un abuso sexual, no atestiguan un examen científico de los archivos. Las afirmaciones generales con adjetivos evaluativos sólo tocan el teclado del actual debate sobre los abusos sin conocer y comunicar «toda la historia».

Para nosotros no es nuevo que hubiera acusaciones por parte de las filas de las Hermanas de María. El mismo P. Kentenich dio un detallado informe de sus acciones a su superior después de que se conociera una acusación. Pero en este contexto no se habló ni textualmente ni según el contenido sobre un abuso sexual. En el proceso romano de la separación del Padre Kentenich de su fundación tampoco se presentó el cargo de abuso sexual. La autora del artículo argumenta al respecto: «La Congregación Romana no expuso a las Hermanas y no utilizó el informe de la Hermana en las fundamentaciones» (del exilio). Esta interpretación parece forzada. Parece procurar justificar de alguna manera la tesis del abuso sexual. El «Santo Oficio» no era tampoco en aquel tiempo, como es bien sabido, exactamente reservado cuando se hacían acusaciones de abuso. La Sra. von Teuffenbach no explica por qué la máxima autoridad eclesial fuera a guardar consideración al respecto al Padre Kentenich o a su fundación. Por el contrario, en Roma se constató muchas veces: La separación del Padre Kentenich de su trabajo no se trata de una medida punitiva, sino de una orden administrativa, es decir, de una medida adoptada por vía administrativa para su ulterior examen.

Rechazamos firmemente la acusación de que José Kentenich haya sido culpable de abuso sexual a miembros del Instituto de las Hermanas de María de Schoenstatt. Su comportamiento hacia otras personas – especialmente frente a las mujeres – siempre estuvo marcado por una pronunciada reverencia y estima, como también por el principio de la intangibilidad corporal, que también imprimió en sus comunidades.

El P. Kentenich respondió detalladamente al Visitador y a sus superiores a la acusación de abuso de poder y expuso abiertamente su pensamiento, sus principios y su comportamiento. A José Kentenich se le permitió regresar a Schoenstatt en 1965 y 1966, respectivamente, después de un exilio de 14 años. Los decretos que lo separaban de su fundación fueron revocados, y la causa del fundador fue devuelta a la Congregación de los Religiosos de la época. De esta manera pudo asumir una vez más su posición de fundador en la Obra de Schoenstatt. De hecho, con esto se invalidó también la acusación de abuso de poder.

Antes de que se abra un proceso de beatificación, la Congregación para la Doctrina de la Fe debe emitir un llamado «nihil obstat» (declaración de no objeción) basado en los expedientes de sus archivos. Si hay una sospecha fundada de mala conducta moral por parte del candidato a la beatificación, la Congregación para la Doctrina de la Fe no da luz verde para el inicio del procedimiento. En el caso del Fundador de Schoenstatt, José Kentenich, se le otorgó el «nihil obstat».
Toda la documentación del tiempo de la visitación y del exilio pasa a los archivos del proceso de beatificación. Así pues, todas las voces críticas y las acusaciones son también objeto de un estudio minucioso y de una seria consideración de todos los hechos en un contexto histórico y espiritual apropiado. La sentencia final en este procedimiento le corresponde a la Iglesia.

En nombre de la Presidencia Internacional de Schoenstatt,

P. Juan Pablo Catoggio
Schoenstatt, 2 de julio, 2020

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