El sábado 11 de julio, a la sombra del Santuario Nacional de Schoenstatt en Guayaquil, se escribió una nueva página en la historia del Movimiento de Schoenstatt en Ecuador. Dieciocho señoras iniciaron oficialmente el camino de la Federación Apostólica de Madres de Schoenstatt en Ecuador, dando vida a una comunidad llamada a crecer en santidad y a servir con generosidad a la Iglesia y a la misión de Schoenstatt.
La jornada comenzó con un profundo momento de adoración eucarística. Ante Jesús Sacramentado, las futuras federadas elevaron una acción de gracias por el llamado recibido y encomendaron al Espíritu Santo este nuevo comienzo. Su presencia ha acompañado este camino desde el primer día, regalando signos claros de que Él mismo guía y sostiene esta naciente comunidad.

Una auténtica comunidad de corazones
Posteriormente, el P. Miguel Kast, presidió la Santa Misa. En su homilía recordó que ese día no nacía simplemente un curso de formación, sino una auténtica comunidad de corazones, llamada no solo a formarse, sino también a poner al servicio de los demás los dones que Dios ha regalado a cada una. Con fuerza invitó a las presentes a no tener miedo de transformar el mundo desde su vocación.
Sus palabras quedaron grabadas en el corazón de todas:
“Quizás dentro de cincuenta años muchas mujeres pertenecerán a esta Federación y no conocerán los nombres de quienes estuvieron aquí hoy. Pero vivirán de la fe, de la entrega y del ‘sí’ que ustedes pronunciaron en este comienzo”.
Dieciocho madres firman el acta de fundación
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el rito de inicio, guiado por Marta Elena Vera. Allí cada una experimentó la certeza de saberse llamada personalmente por Dios y respondió con un generoso “sí” a esta vocación dentro de Schoenstatt. Conscientes de la responsabilidad que asumen, las nuevas federadas abrazan este camino con el anhelo de crecer en santidad y de seguir sirviendo fielmente a la misión que el Padre José Kentenich legó a su Obra. En este rito también se dio lugar a la firma de un acta donde las 18 integrantes firmaron como constancia de la Fundación de la comunidad.


Las integrantes del primer curso de la Federación Apostólica de Madres de Ecuador son: Adriana Aguirre, Adriana Romero, Alexandra Macías, Aura Meitzner, Belén Vásquez, Daniela Romero, Erika Mesa, Fanny Bravo, Isabel Pazmiño, Isabel Quinde, Jenny Alvear, Katya Faggioni, María Eugenia Molina, María Inés González-Artigas, Marisel Kronfle, Marissa Herrera, Sandra Robalino y Vanessa Calderón. Tenemos integrantes de Guayaquil, Manta y Quito.
La celebración continuó con un fraterno compartir alrededor del almuerzo. Fue un espacio para conocerse más, compartir vivencias, reír y agradecer juntos este regalo de Dios. En cada detalle se respiraba la alegría de una hermandad que apenas comienza a construirse.
Comienza una nueva historia
La jornada contó con la valiosa presencia de Marta Elena Vera, integrante del primer curso de la Federación de Madres de Paraguay y formadora de este nuevo curso en Ecuador, cuya experiencia y testimonio han sido fundamentales en este proceso. Asimismo, acompañó el P. Miguel Kast, quien asumirá la misión de ser el asistente espiritual de esta naciente comunidad.
Como Familia de Schoenstatt, nos unimos en oración para que esta nueva comunidad permanezca siempre fiel a su vocación, viva profundamente su Alianza de Amor y dé abundantes frutos para la Iglesia, las familias y la Obra de Schoenstatt en Ecuador. Porque este no ha sido simplemente el inicio de un curso: Dios ha comenzado una nueva historia, y apenas estamos contemplando sus primeros capítulos.


