Un jubileo de 100 años no es un hito cualquiera, y para las Hermanas de María de Schoenstatt es motivo para celebrar durante todo un año.
A lo largo del 2026, la comunidad internacional conmemora su aniversario junto con la Familia de Schoenstatt y la gente en general. En los distintos lugares donde están las hermanas se realizan eventos que alcanzarán su punto culminante el 3 de octubre de 2026 en una gran celebración en el lugar de origen, en Schoenstatt.
Encuentro internacional en el lugar de origen
El primer fin de semana de mayo, unas 500 hermanas de más de 30 países se reunieron en Schoenstatt para celebrar el jubileo como comunidad internacional. Para muchas de ellas fue la primera visita a este lugar, que es hogar espiritual. Como las celebraciones se transmitieron en directo, hermanas de todo el mundo pudieron participar y dar gracias juntas por un siglo lleno de bendiciones y de conducción divina.
En los días siguientes, las hermanas llegadas del extranjero aprovecharon la oportunidad para visitar lugares significativos de la historia de Schoenstatt y de la comunidad.

Procesión de luces y noche de oración
El fin de semana festivo comenzó con una peregrinación al Santuario Original en el valle de Schoenstatt, el lugar donde la comunidad tuvo su inicio hace 100 años. En la “luz del origen”, las hermanas encendieron sus velas para llevarlas en una solemne procesión hasta el Monte Schoenstatt. Tras pasar por el cementerio de las hermanas y el santuario Jardín de María, el recorrido condujo a la Iglesia de Adoración, donde se realizó momento alabanza y cantos en distintos idiomas a María, “luz de nuestra esperanza”. La noche culminó con una adoración eucarística que se prolongó durante toda la noche.
El momento culminante festivo
El sábado 2 de mayo fue el punto central de las celebraciones. Durante la Misa festiva en la Iglesia de Adoración se llevaron simbólicamente 100 azucenas al altar, como signo de agradecimiento y entrega a Dios y a la Virgen María. Hermanas de distintas generaciones y naciones llevaron las flores, haciendo visible el carácter internacional e intergeneracional de la comunidad. La música de las celebraciones estuvo a cargo de un coro jubilar internacional de las hermanas, acompañado por un conjunto instrumental.
Durante el almuerzo festivo en las casas del Monte Schoenstatt, en el centro de conferencias Marienland, las hermanas recibieron una sorpresa especial: miembros del curso más joven de la Federación de Madres expresaron su gratitud y alegría mediante una canción compuesta por ellas mismas.
Un regalo para el futuro

Por la tarde, el enfoque estuvo en la reflexión y la memoria. A través de presentaciones y testimonios personales, la comunidad repasó su crecimiento durante el último siglo. Durante una celebración en la Iglesia de Adoración se ofreció un regalo común: una columna de luz que ahora se encuentra frente a la imagen de la Madre Tres Veces Admirable, Reina y Victoriosa de Schoenstatt. Simboliza la poderosa acción de Dios y de la Virgen en los últimos 100 años y es un signo de confianza para el camino hacia los próximos cien. La columna de luz fue bendecida por el Padre Bernd Biberger, director general de las Hermanas de María de Schoenstatt, y encendida por primera vez por la Hermana M. Joanna Buckley, superiora general de la comunidad.
El día concluyó con un buffet internacional en torno a la casa madre y una colorida velada cultural que celebró la diversidad y riqueza de las naciones, así como la unidad de las hermanas en su misión común.
El espíritu del fin de semana se refleja en una oración del fundador, el Padre José Kentenich:
“Gracias por todo, Madre, todo te lo agradezco de corazón,
y quiero atarme a ti con un amor entrañable.
¡Qué hubiese sido de nosotros sin ti, sin tu cuidado maternal!
Gracias porque nos salvaste en grandes necesidades;
gracias porque con amor fiel nos encadenaste a ti.
Quiero ofrecerte eterna gratitud y consagrarme a ti con indiviso amor.
Amén.”
Con este respaldo, las Hermanas de María de Schoenstatt miran con renovada confianza hacia todo lo que está por venir.


