Del 24 al 26 de febrero de 2026 se celebró en Ciudad de México el Congreso Teológico-Pastoral sobre el Acontecimiento Guadalupano, convocado por la Pontificia Comisión para América Latina, la Conferencia del Episcopado Mexicano y la Pontificia Academia Mariana Internacional, como parte del camino de preparación hacia el Jubileo Guadalupano 2031.
El congreso reunió a obispos, teólogos, consagrados y agentes pastorales de todo el continente para profundizar en el significado del Acontecimiento Guadalupano como paradigma de evangelización inculturada y como luz para los desafíos actuales de la Iglesia en América.
La participación de Schoenstatt

El Movimiento Apostólico de Schoenstatt estuvo presente a través de la Hna. M. Kathia Martínez, Coordinadora Continental, quien participó activamente en los espacios de reflexión pastoral, y del P. Alexandre Awi Melo, actual Superior General del Instituto de los Padres de Schoenstatt y Presidente de la Presidencia Internacional de Schoenstatt, quien ofreció una ponencia en el marco del congreso. Esta ponencia fue una confirmación firme que, desde la espiritualidad de la Alianza de Amor, podemos aportar una mirada profundamente mariana, pedagógica y misionera, en plena sintonía con el corazón del acontecimiento guadalupano.
La presencia de Schoenstatt fue una expresión concreta de nuestra responsabilidad eclesial y de nuestro compromiso con la misión continental.
Claves teológicas y pastorales del Congreso
Entre los ejes que marcaron las reflexiones destacamos:
1. Guadalupe como modelo de inculturación
Se profundizó en el Acontecimiento Guadalupano como paradigma de evangelización inculturada: María entra en el mundo cultural del pueblo, asume su lenguaje y sus símbolos, y desde allí anuncia a Cristo. Esta pedagogía sigue siendo decisiva para la misión hoy.

2. Una Iglesia con rostro materno
La figura de Santa María de Guadalupe fue presentada como expresión del rostro materno de la Iglesia: cercanía, ternura, dignificación de los pequeños y capacidad de reconciliar en contextos marcados por polarización, migración y violencia.
3. Proyección hacia el Jubileo 2031
El congreso no quiso ser sólo una reflexión académica, sino un impulso pastoral en preparación a los 500 años de las apariciones. Se insistió en que el Jubileo debe ser un proceso espiritual y misionero que renueve la evangelización del continente.
Resonancias que encontramos desde el carisma de Schoenstatt

Para Schoenstatt, el Acontecimiento Guadalupano encuentra una profunda consonancia con el carisma recibido por el P. José Kentenich:
- La pedagogía de los vínculos personales.
- La transformación cultural desde el corazón.
- La centralidad de María como educadora y formadora de discípulos misioneros.
- La convicción de que Dios actúa en la historia concreta de los pueblos.
Así como en Guadalupe María se manifiesta como Madre cercana, que genera un proceso histórico de fe y dignidad, también en el Santuario de Schoenstatt ella continúa formando hombres nuevos para una nueva comunidad. Ambas experiencias convergen en una misma dinámica: María como protagonista de una renovación espiritual y cultural.
La ponencia del P. Alexandre Awi Melo subrayó precisamente esta dimensión misionera: la necesidad de una Iglesia que acompañe procesos, que forme corazones y que viva la sinodalidad desde una profunda identidad mariana.

Un envío renovado
La participación en este congreso ha sido para Schoenstatt una confirmación del llamado a servir activamente a la Iglesia en América. En comunión con el camino hacia el Jubileo Guadalupano 2031, renovamos nuestro compromiso de colaborar con nuestra espiritualidad de Alianza, nuestra pedagogía y nuestra experiencia pastoral al servicio de la misión continental e internacional.
Guadalupe no es solo memoria; es tarea. Y como Familia Internacional de Schoenstatt queremos seguir diciendo “Sí” a la misión que María confía hoy a la Iglesia.


