En esta última Semana Santa vivimos una experiencia muy profunda como familia de la Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina de Schoenstatt de Argentina. Desde distintos puntos del país, representantes y misioneros de 22 provincias visitamos Villa Allende en Córdoba, para encontrarnos, compartir la vida y renovar juntos nuestra misión. Más allá de cada charla, taller o actividad, fue un encuentro que nos dejó el corazón lleno de amor por todo lo compartido y por volver a confirmar que la Campaña sigue siendo un camino de santidad muy concreto para salir con María, al encuentro de los demás.
Viernes 27/03 – Desde todos los puntos cardinales
El Convento de San Alfonso, con su imponencia arquitectónica, se transformó en un espacio de encuentro, lleno de vida y expectativa para los misioneros de la Campaña del Rosario.
Besos, abrazos y sonrisas sinceras marcaron el inicio de la jornada. Motivados por las palabras de impulso de los asesores nacionales P. José María Iturrería, Ana y Gustavo Gerbasoni, supimos que estábamos por vivir algo más que un simple encuentro de representantes de la Campaña.
Durante el atardecer llegó el primer regalo, compartimos la Misa concelebrada por el P. José María, el P. Vitor Possetti, vicepostulador de la Causa de Beatificación del Venerable João Luiz Pozzobon -que vino desde Sta. María, Brasil, para este encuentro-, y el P. Paul Chidi, acompañados por el Diácono permanente y misionero Juan Carlos Farías, de Ushuaia. Luego vivimos el Vía Crucis, iluminado por velas que temblorosas, en manos de los misioneros, propiciaron un momento de recogimiento sereno y oración profunda.
Sábado 28/03 – Joao Pozzobon, don para una Iglesia en salida
El silencio se impuso cuando el Padre Vitor comenzó a desarrollar el lema que nos reunía “João Pozzobon, don para una Iglesia que sale al encuentro”. Presentó a João como un “moderno pastoralista”, ya que su vida es una parábola de Iglesia en salida. Los relatos de sencillez, entrega y amor a nuestra Madre tocaron profundamente el corazón de los presentes. Este testimonio vuelve a recordarnos que el encuentro con la Virgen siempre debe ser un puente hacia Jesús y hacia el Padre, y que nuestra misión consiste justamente en dejarnos usar como instrumentos para que Ella pueda llegar a más personas. En ese camino, también resonó con fuerza la idea de que nosotros somos Santuarios Vivos, llamados a transmitir cercanía, escucha, contención y esperanza en cada encuentro.

El P. José María nos invitó a ser “misioneros al estilo de don João, para una Iglesia que sale al encuentro” con estilo creativo y atentos a los signos del tiempo; hoy más que nunca se necesita una pastoral de cercanía, escucha y acompañamiento. Si los hijos no llegan a la Madre, Ella sale a su encuentro, pero no se trata sólo de llevar la Imagen Peregrina, sino de ¡irradiarla con la vida!.
Por la tarde los espacios de trabajo grupal permitieron el intercambio de experiencias, pero también fueron un verdadero encuentro de vida y comunidad donde cada historia, cada realidad y cada testimonio fue enriqueciendo el corazón de todos. Fue muy valioso el espacio que permitió conocer cómo se viven las modalidades en distintas provincias y profundizar en la importancia de acompañar a los misionados no solo desde la oración, sino también desde la presencia concreta, la escucha y los gestos simples que muchas veces dicen tanto.
Luego, con cánticos de alegría, de fe y esperanza peregrinamos al Santuario de Villa Warcalde, a devolverle la visita a Ella, nuestra Mater. Fue uno de los momentos más fuertes. Con un emotivo Rosario en Adoración, entregamos nuestra vida, misión y corazón. Posteriormente, vivir la Misa en ese lugar tan lleno de gracia, en comunidad, fue una experiencia de mucho recogimiento y alegría.
Domingo 29/03 – Iniciamos la Semana Santa
La Misa de Ramos nos permitió comenzar juntos este tiempo tan significativo. Con los ramitos de olivo en alto, saludamos al Señor, acompañamos la procesión hasta el altar, compartimos la Palabra y la Eucaristía y renovamos nuestro compromiso misionero de vivir la fe con alegría y entrega.
A continuación, participamos de la charla “Tres grandes tesoros de la Campaña del Rosario” a cargo de cuatro referentes muy valiosos y testigos de aquel primer encuentro con Joao: Ana de Echevarría, Mercedes de Bonorino y el matrimonio de Flavia y Emilio Bianchi. Cada uno de ellos nos recordó los elementos claves para esta Campaña: Don João como ejemplo a seguir, la Peregrina que lleva su amor y sus Gracias a donde llega, y el Rosario rezado y vivido en Alianza, combustible de la Campaña. Sabemos que con cada cuenta del Rosario que regalamos a María nos acercamos más a Jesús, entonces rezar el Rosario debe ser un anhelo, no una imposición: lo importante es el amor que ponemos en su rezo y el esfuerzo por vivirlo.
Uno de los momentos más emocionantes fue también recibir la Peregrina del Jubileo que atesora un retazo de tela que tocó el cuerpo de Don João, junto con un fragmento de la Peregrina Original, que él portaba. Con mucha emoción y gratitud recibimos el encargo de transportar -cual burritos- esta imagen que viajó desde el Santuario Tabor, cuna de la Campaña del Rosario en Santa María, Brasil; hacia cada uno de nuestros Santuarios en Argentina.
Después del almuerzo, la jornada finalizó con abrazos, emoción y agradecimiento. ¡Nos volvemos con el corazón lleno!

Regresamos a nuestros lugares de origen profundamente agradecidos, con el espíritu renovado, movilizados por la experiencia vivida, por lo compartido, por tanto cariño recibido y con la certeza renovada de que Schoenstatt sigue siendo eso: familia, comunidad, misión y una Iglesia que sale al encuentro. Partimos incentivados a continuar con más fuerzas nuestra misión, con el fuerte compromiso de transmitir en nuestras comunidades que el misionero no sólo debe llevar la Imagen, debe irradiarla, convertir la misión en una pastoral de cercanía, escucha y acompañamiento al hermano y ser multiplicadores para llegar a todos lados con María, su Hijo y su corazón.
En tiempos donde tantas veces hace falta cercanía, esperanza y fe concreta, estos espacios nos recuerdan que Mamá María sigue obrando y que nosotros estamos llamados a ser sus instrumentos, con sencillez y disponibilidad, allí donde Ella nos necesite.
Fuente: schoenstatt.org.ar


