Desde el principio, los distintos lugares de misión han formado parte de la esencia de los primeros cien años de la historia de las Hermanas de María de Schoenstatt. Han sido lugares en los que las hermanas han actuado de manera admirable y han enriquecido la corriente de bendiciones de la historia de la comunidad a través de los encuentros con las personas que vivían en ellos, de vivencias comunes y de experiencias y destinos compartidos.
Con frecuencia, estos lugares tuvieron que abandonarse por diversas razones y la despedida definitiva resultó dolorosa para ambas partes. Sin embargo, con la misma frecuencia, algo quedó en ellos: una imagen de la MTA, pequeñas tradiciones religiosas de Schoenstatt que se habían cultivado en común y recuerdos agradecidos.
Una acción «100 lugares para 100 años»
Esta acción en Alemania, para el jubileo «100 lugares para 100 años», retoma esta fuerte corriente histórica y vital y quiere unirla a la corriente de bendiciones del año jubilar. En 2026, pequeños grupos de hermanas de María de Schoenstatt visitarán el mayor número posible de estos antiguos lugares de misión para volver a encontrarse con la gente del lugar.
«Queremos agradecer las puertas y los corazones abiertos que han acompañado y apoyado la labor de nuestras hermanas durante estos 100 años», afirma el equipo de la campaña de la comunidad de hermanas. Y: «En nuestro año jubilar, la Virgen María debe ir una vez más, a través de nosotras, hacia las personas de esos lugares donde nuestras hermanas han vivido y trabajado: en ciudades y parroquias, escuelas y guarderías, hospitales, etc.».
Inicio en la diócesis natal del Padre Kentenich
El inicio ya se ha dado: el 10 de febrero de 2026, día en que se conmemora la apertura del proceso de beatificación del Padre Kentenich (10.2.1975) en su diócesis natal, Colonia. En el santuario “Alianza con el Padre” de Colonia, se celebró un sencillo encuentro. Las cinco Hermanas de María de Schoenstatt, que viajaron a Colonia para la ocasión, rezaron en el Santuario y le entregaron a la Virgen María un ramo de rosas para encomendarle la iniciativa y darle las primeras gracias.

Algunos schoenstattianos de los alrededores fueron invitados a un momento de oración espontáneo en el Santuario, seguido de un encuentro, y llevaron pasteles y café como sorpresa. Tras el momento de oración, tomaron café juntos, conversaron y se alegraron. «Sí, fue una tarde muy especial», confirma una de las participantes.
Continuación en un encuentro germano-polaco en Wiesbaden
El 21 de febrero tuvo lugar otro evento en el Santuario de Schoenstatt en Wiesbaden-Freudenberg, en el marco de un encuentro germano-polaco.
Durante 27 años, una sola Hermana de María había dedicado allí todo su corazón al Centro de Schoenstatt de la Diócesis de Limburgo, al Santuario y, sobre todo, a las personas: la Hna. Rosemarie Oswald (1936-2022). En el 2012 tuvo que abandonar el lugar por motivos de salud.
Las puertas del centro se abrieron para la acción del aniversario, y aún más se abrieron los corazones para el encuentro con las Hermanas de María que habían venido desde Schoenstatt y Dietershausen.
Una experiencia personal del aniversario
La Hna. M. Brigitt Rosam, originaria de la diócesis de Limburgo y vinculada personalmente al Santuario de Wiesbaden, vivió el encuentro como un gran enriquecimiento. Ella y las tres hermanas polacas de Schoenstatt, que habían ido para obsequiar a los demás, fueron ellas mismas las obsequiadas: «¡Fue realmente hermoso y sorprendente ser recibidas y obsequiadas con una rosa blanca aun antes de llegar al Santuario!».
La Hna. M. Antonia Stanek, quien había iniciado el encuentro, dio las gracias en una oración que brotó de su corazón. Después de la Santa Misa, el matrimonio Weidtmann invitó a todos a continuar la celebración en la Casa Padre Kentenich. Allí ya estaba preparado un maravilloso bufé de aniversario, elaborado con mucho cariño por los participantes de la misión polaca. Los testimonios personales de la Hna. M. Antonia y la Hna. M. Małgorzata Andrzejkowicz fueron percibidos como el punto culminante del programa: ejemplos impresionantes de que Dios acompaña cada camino con paciencia y amor.

Una acción de esperanza
Regalar esperanza es el verdadero objetivo de la Acción Jubilar. Las Hermanas de María de Schoenstatt están impulsadas por una gran esperanza que tiene un nombre: ¡María! El equipo de la acción lo expresa así: «María es la luz de nuestra esperanza. Queremos llevar esta luz y regalar esperanza a las personas de nuestro país».
Una acción de esperanza, pues.
Dirección de contacto para información, preguntas y solicitudes relacionadas con la acción del Jubileo «100 lugares por 100 años»: hundert.orte@s-ms.org


