{"id":67354,"date":"2025-12-22T14:14:47","date_gmt":"2025-12-22T13:14:47","guid":{"rendered":"https:\/\/schoenstatt.com\/?p=67354"},"modified":"2025-12-22T14:25:49","modified_gmt":"2025-12-22T13:25:49","slug":"22-de-diciembre-de-1965-el-relato-del-p-jose-kentenich","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/schoenstatt.com\/es\/22-de-diciembre-de-1965-el-relato-del-p-jose-kentenich\/","title":{"rendered":"22 de diciembre de 1965: El relato del P. Jos\u00e9 Kentenich"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace 60 a\u00f1os, ocurri\u00f3 un momento singular en la historia de Schoenstatt: el P. Jos\u00e9 Kentenich se reuni\u00f3 con el Papa Pablo VI, despu\u00e9s de 14 a\u00f1os de exilio. Esta audiencia fue interpretada como un gesto de confirmaci\u00f3n y aprobaci\u00f3n al Fundador y al Movimiento que hab\u00eda surgido de su carisma.<\/p>\n\n\n\n<p>El 22 de diciembre de 1965 pas\u00f3 a la historia como un d\u00eda de victoria, despu\u00e9s de tantas luchas, pero tambi\u00e9n como un nuevo comienzo en la misi\u00f3n, en la que el Movimiento se pone al servicio de la \u00abIglesia de las nuevas playas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, podemos leer un texto en el que nuestro Padre y Fundador cuenta c\u00f3mo fue ese encuentro con el Papa. El texto es de enero de 1966, de una conferencia para los sacerdotes diocesanos de Schoenstatt de la Di\u00f3cesis de M\u00fcnster.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed lo cuenta el P. Jos\u00e9 Kentenich:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-alpha-channel-opacity has-background\" style=\"background-color:#e7711d;color:#e7711d\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:35px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Quer\u00eda relatarles algo sobre la audiencia [\u2026]. Yo mismo ten\u00eda ciertamente la intenci\u00f3n de solicitar una audiencia privada con el Papa. Pero todav\u00eda no, porque todo hab\u00eda transcurrido normalmente, \u00bfno? Una audiencia s\u00f3lo ten\u00eda sentido para m\u00ed si estaba ligada a un debate en torno de los principios. Pero todas las instancias mencionadas y muchas otras (incluso la Secretar\u00eda de Estado), que antes me hab\u00edan proscrito y demonizado, ahora ten\u00edan un grand\u00edsimo inter\u00e9s en que yo tuviera una audiencia con el Papa. No mov\u00ed ni un dedo para ello, ni en el primer ni en el segundo caso. Vale decir que sucedi\u00f3 sin intervenci\u00f3n de mi voluntad (no quiero decir contra mi voluntad). Por lo tanto, es evidente que hab\u00edan actuado otros poderes. Poderes humanos concretos, sin duda; pero tambi\u00e9n poderes divinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pens\u00f3 pues lo siguiente. En raz\u00f3n de la situaci\u00f3n reinante en Roma se dijo: Es imposible que el Papa conceda una audiencia privada antes del 29. Una audiencia particular era lo \u00fanico posible en esa situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, era el 22 de diciembre, hab\u00eda una audiencia con el Papa. Todas las instancias se hab\u00edan esforzado por conseguir lugar en esa audiencia. En todo caso, lo \u00fanico que era posible era una audiencia particular y no una audiencia privada con el Papa.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s ustedes est\u00e9n tan poco informados sobre todos esos misterios como yo lo estaba hasta ese momento. Es un mundo en s\u00ed mismo\u2026 el mundo diplom\u00e1tico es un mundo distinto del que conocemos; un mundo con sus propias leyes, pesos y medidas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, habr\u00eda audiencia el 22 de diciembre. Hay audiencias masivas, audiencias privadas (se est\u00e1 <em>privatim<\/em> con el Papa), audiencias especiales (un grupo mayor o menor que luego tiene una audiencia), y una audiencia particular. Lo \u00fanico posible era, en ese caso, una audiencia particular.<\/p>\n\n\n\n<p>En el fondo estaba la idea de la Congregaci\u00f3n para los Religiosos: En Navidad podremos comprobar c\u00f3mo reacciona el episcopado, cuando la paloma vuele hacia all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Observen pues: benevolencia tras benevolencia. No era como si all\u00ed hubiera un desterrado o delincuente cualquiera. Lo \u00fanico posible en esa situaci\u00f3n era una audiencia particular. Yo no sab\u00eda lo que era eso ni c\u00f3mo se desarrollaba. Me propuse entonces hacer lo que los dem\u00e1s hac\u00edan. Se nos reuni\u00f3 en la sala de audiencia. Yo esperaba que fu\u00e9semos un n\u00famero exiguo de personas. Pero estimo que \u00e9ramos unos 75. La audiencia particular es una audiencia para hombres y mujeres que se han hecho meritorios en el servicio a la Iglesia, y por eso reciben el especial reconocimiento del Papa. Y entre ellos estaba ahora el hasta entonces \u201cdelincuente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>No les relatar\u00e9 ahora todos los detalles de c\u00f3mo se desarroll\u00f3 el encuentro. Yo ten\u00eda un puesto en las primeras filas. Imag\u00ednense: Todo se realiza con exactitud, prescrito por el ceremonial. Asiento en las primeras filas. Apenas estuve en mi asiento, viene uno de los gentileshombres del Papa y me pide que me siente en el fondo. \u00a1Fuera de la primera fila! Poco despu\u00e9s de haberme sentado en un costado, vino uno de los monse\u00f1ores que estaban junto al trono (Monse\u00f1or W\u00fcstenberg, conocido por m\u00ed), y salud\u00e1ndome solemnemente me pregunt\u00f3 c\u00f3mo estaba y cosas por el estilo. Vale decir que se interrumpi\u00f3 por completo todo el ceremonial oficial. Le dije: Tengo que ir al fondo. S\u00ed, me respondi\u00f3, es por lo siguiente: el Papa quiere decirle algo especial y privado. Y agreg\u00f3: Dado que el Papa no domina el alem\u00e1n, lo har\u00e1 posiblemente en lat\u00edn. No pas\u00f3 mucho tiempo y vino el otro se\u00f1or, el que seguramente ven en la fotograf\u00eda, Taccoli, el ayudante de c\u00e1mara, quien mantuvo informado al Papa sobre nosotros, en tres papados. Hab\u00eda un gran n\u00famero (tambi\u00e9n estaba el Nuncio Bafile, de aqu\u00ed, \u00a1cu\u00e1nto ha hecho \u00e9l por nosotros!). Es un mundo en s\u00ed mismo. Hablando humanamente, todo eso no habr\u00eda sido posible si en lo oculto no se hubiera puesto en movimiento toda la maquinaria de la diplomacia. Pero no olviden que de mi parte yo no mov\u00ed ni un solo dedo por estas cosas. Mi pensamiento era demasiado recto para ello. No lo imped\u00ed, pero tampoco lo foment\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, las personas fueron pasando, una detr\u00e1s de otra, muy sencillamente, de modo distinto del que yo me hab\u00eda imaginado. Se dirig\u00edan al trono, se arrodillaban, besaban el anillo, recib\u00edan la bendici\u00f3n y se retiraban. Pas\u00f3 que cuando se conform\u00f3 un peque\u00f1o grupo (aparentemente dominicos, unos cuatro o seis), se arrodillaron juntos y el encuentro dur\u00f3 un poco m\u00e1s. Se cruzaban palabras. La ceremonia se desarrollaba muy r\u00e1pidamente: uno, dos tres, un rostro amable de parte de unos y otros, recepci\u00f3n de la bendici\u00f3n, nuevamente rostros amables y fin del encuentro. \u00c9se era el reconocimiento solemne por m\u00e9ritos cosechados en el servicio a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/schoenstatt.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Fr-Kentenich-and-Pope-Paul-VI.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-67340\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al final estaba yo absolutamente solo en medio de la gran sala. El Papa sentado all\u00ed. A su alrededor, los dignatarios que lo acompa\u00f1aban para, dado el caso, oficiar de int\u00e9rpretes o tambi\u00e9n dar un tono m\u00e1s solemne a\u00fan al evento. Me arrodill\u00e9, bes\u00e9 el anillo. Ah\u00ed estaba yo con mi valijita (lo recuerdan). Lo ven en la foto. No muy abatido, no muy quebrantado, sino sencillamente tal como yo soy, \u00bfverdad?: sencillo y libre. Por eso tambi\u00e9n la fotograf\u00eda tiene un significado especial: no fue una fotograf\u00eda oficial. Las fotos que he visto de ocasiones similares siempre son as\u00ed: El Papa posa y los otros tambi\u00e9n posan. En cambio, esta otra foto fue tomada con total espontaneidad\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La foto me parece muy hermosa cuando se la contempla. Cuando se conoce los trasfondos\u2026 fue realmente una finalizaci\u00f3n muy original de una \u00e9poca de lucha tremendamente intensa, cargada de tensi\u00f3n y cuajada de peligros.<\/p>\n\n\n\n<p>Vuelvo a recordarles cu\u00e1nto se hab\u00eda rezado a lo largo de esos a\u00f1os para que el Papa tuviera una \u201cvisi\u00f3n de Schoenstatt\u201d (\u00e9ste es s\u00f3lo un t\u00e9rmino t\u00e9cnico), un panorama cabal de Schoenstatt. Y lo tuvo. La audiencia fue efectivamente el fruto de innumerables oraciones que se ven\u00edan haciendo desde hac\u00eda d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa me pregunt\u00f3 muy amablemente: \u00bfEn qu\u00e9 idioma? Mi respuesta fue que en lat\u00edn, \u00bfverdad? En primer lugar, porque yo me hab\u00eda dispuesto a ello; y, en segundo lugar, porque era evidente, ya que \u00e9l ten\u00eda dificultades para hablar alem\u00e1n. Pero yo no sab\u00eda qu\u00e9 seguir\u00eda despu\u00e9s. \u00c9l se volvi\u00f3 y se hizo entregar en manos un papel con un texto relativamente extenso. Ustedes ven el papel en la foto. Estaba en alem\u00e1n. Lo ley\u00f3 entonces solemnemente como si fuera una enc\u00edclica\u2026 Lo escuch\u00e9 atentamente, parado all\u00ed. Si tuviera que reproducirles algo del discurso, ser\u00eda muy poco lo que podr\u00eda decirles. \u00bfSaben por qu\u00e9? Porque era una \u00fanica alabanza. Imag\u00ednense cu\u00e1n poco receptivo soy hoy para alabanzas. Pero de todas maneras advert\u00ed lo siguiente: Esto es m\u00e1s que un elogio com\u00fan. En ese contexto, donde todo se desarrollaba tan oficialmente, donde todo estaba pensado minuciosamente, eso era por cierto una extraordinaria legitimaci\u00f3n, una rehabilitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Acab\u00f3 la lectura. Entonces le contest\u00e9 en lat\u00edn. Fueron fundamentalmente tres pensamientos:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En primer lugar<\/strong>, le agradec\u00eda cordialmente, en nombre de Schoenstatt, por todo lo que durante su pontificado hab\u00eda hecho por Schoenstatt, sobre todo por haberme rehabilitado. Vale decir, fui muy claro. Les confieso que jam\u00e1s habr\u00eda aceptado una gracia. Perd\u00f3nenme que se lo diga tan claramente. As\u00ed lo exige el honor de la Familia. Eso no ten\u00eda nada que ver con el otorgamiento de una gracia, sino que deb\u00eda ser un acto jur\u00eddico oficial de rehabilitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que estas cosas se resolvieran as\u00ed, y luego de que el Cardenal Ottaviani fuera el primero en saludarme por mi cumplea\u00f1os envi\u00e1ndome un telegrama (\u00a1imag\u00ednense!), jam\u00e1s pens\u00e9 en devolverle el saludo haci\u00e9ndole una visita, sino que me limit\u00e9 a agradec\u00e9rselo por escrito. \u00bfSe dan cuenta de por qu\u00e9? Tampoco le ofrec\u00ed jam\u00e1s un regalo. Por lo com\u00fan me apasiona regalar. Si ustedes desean algo de m\u00ed y yo tengo algo para dar, pueden obtener todo de m\u00ed. Pero no deben quererlo por un sentimiento de justicia, porque entonces no recibir\u00edan ni un solo centavo de m\u00ed. Por principio nunca hice eso. S\u00ed por gratitud regal\u00e9 cosas a personas que se comprometieron desinteresadamente por mi rehabilitaci\u00f3n. Hubiera podido visitarlo reci\u00e9n despu\u00e9s, cuando el Cardenal le confes\u00f3 solemnemente a Taccoli (un gesto muy hermoso) que le apenaba sinceramente que \u00e9l, sin haber manchado su conciencia subjetiva, hubiese sido instrumento para hacerme una terrible injusticia durante a\u00f1os. Pero el caso estaba ya cerrado. Existe tambi\u00e9n un sano sentimiento de justicia. Uno no est\u00e1 s\u00f3lo como individuo aislado, sino como representante de una Familia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En segundo lugar,<\/strong> le promet\u00ed al Papa, en nombre de toda la Familia, que me comprometer\u00eda junto con la Familia para realizar de la manera m\u00e1s perfecta posible la misi\u00f3n posconciliar de la Iglesia. Entonces comenz\u00f3 un intercambio de opiniones. Vale decir, yo agregu\u00e9 a prop\u00f3sito: sub tutela matris ecclesiae, bajo la protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen como Madre de la Iglesia. Aparentemente era su idea predilecta. Dijo entonces: S\u00ed, s\u00ed, <em>matre ecclesia<\/em>. No \u2013le respond\u00ed\u2013 no, no: Sub tutela <em>matris ecclesiae<\/em>. S\u00ed \u2013contest\u00f3\u2013, usted tiene raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y lo tercero<\/strong>: Para ratificaci\u00f3n y perpetuaci\u00f3n de esa promesa quer\u00eda entregarle el c\u00e1liz (conocen el c\u00e1liz) como regalo para la nueva iglesia proyectada, que tendr\u00eda el t\u00edtulo<em> \u201cMatri Ecclesia\u201d<\/em>. Y agregu\u00e9: A <em>matre ecclesia, in matre ecclesia et pro matre ecclesia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pero la audiencia a\u00fan no conclu\u00eda. Advierten entonces que, comparado con todo lo dem\u00e1s que hab\u00eda ocurrido, era algo muy fuera de lo com\u00fan. Cuando le alcanc\u00e9 el c\u00e1liz\u2026 Los Prelados que lo rodeaban se acercaron tambi\u00e9n, presurosos, para ver el c\u00e1liz. Naturalmente interpret\u00e9 eso tambi\u00e9n como un gesto diplom\u00e1tico. Pero, sea como fuere, en el marco de la totalidad ten\u00eda un sentido profundo\u2026 comenz\u00f3 entonces a hablar, pero en voz muy baja, diciendo que yo conoc\u00eda al Obispo Manziana. Era su amigo, un italiano. Estuvo en Dachau. Yo por entonces le hab\u00eda salvado la vida. Cuando volv\u00ed de Dachau y me propon\u00eda comenzar mis viajes [internacionales], en esa \u00e9poca para un alem\u00e1n era imposible trasponer la frontera alemana. Por entonces Manziana consigui\u00f3 de Montini (m\u00e1s tarde Pablo VI) un pasaporte diplom\u00e1tico, y as\u00ed pude realizar mis viajes al extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, le respond\u00ed, lo conozco bien. El Papa dijo que \u00e9l sol\u00eda contar cosas muy elogiosas de m\u00ed. Y entonces expuso todo en particular. Y as\u00ed finaliz\u00f3 la audiencia. Luego se me acompa\u00f1\u00f3 hacia afuera, como el \u00faltimo. Afuera me esperaban muchos.<\/p>\n\n\n\n<p>La audiencia fue el 22 de diciembre. El 23 de diciembre, el Cardenal Antoniutti tuvo una audiencia privada con el Papa. Volvi\u00f3, me llam\u00f3 (muy amablemente, no mediante interp\u00f3sita persona sino directamente por tel\u00e9fono) y me comunic\u00f3 que hab\u00eda tenido una audiencia con el Papa y que prestara atenci\u00f3n: El Papa me daba permiso para viajar a Alemania. Vale decir, por disposici\u00f3n directa y personal del Papa quedaba abolida la \u00fanica restricci\u00f3n que a\u00fan segu\u00eda vigente por razones t\u00e1cticas. Yo pod\u00eda entonces viajar, pero recordando que estaba subordinado al obispo de M\u00fcnster. Fue nuevamente un recurso diplom\u00e1tico habitual. Quer\u00edan delegarles la responsabilidad a otras autoridades. Por lo tanto, yo deb\u00eda solucionar mis asuntos subordinado al obispo de M\u00fcnster. Y despu\u00e9s podr\u00eda volver a Roma. Y como no me gusta tener mucho que ver con cuestiones diplom\u00e1ticas, le pregunt\u00e9 enseguida: \u00bfPod\u00eda o deb\u00eda volver? Pero en ese mismo momento pens\u00e9 lo siguiente: Tienes que hablar diplom\u00e1ticamente; y como \u00e9l no me hab\u00eda entendido, agregu\u00e9 de inmediato: S\u00ed, s\u00ed, vuelvo ocho d\u00edas despu\u00e9s de la fiesta, de la fiesta de Epifan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>De esa manera qued\u00f3 concluido el asunto. \u00bfYa lo saben ahora? Esto deb\u00eda ser para ustedes una peque\u00f1a recreaci\u00f3n. De lo contrario les habr\u00eda expuesto todo de manera mucho m\u00e1s sistem\u00e1tica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 60 a\u00f1os, tuvo lugar un momento singular en la historia de Schoenstatt: el P. 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