{"id":52859,"date":"2021-12-29T11:00:08","date_gmt":"2021-12-29T10:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/schoenstattdev.wpenginepowered.com\/?p=22613"},"modified":"2025-05-15T18:35:33","modified_gmt":"2025-05-15T16:35:33","slug":"el-papa-a-la-curia-romana-llamados-a-la-humildad-a-recordar-y-a-generar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/schoenstatt.com\/es\/el-papa-a-la-curia-romana-llamados-a-la-humildad-a-recordar-y-a-generar\/","title":{"rendered":"El Papa a la Curia Romana: llamados a la humildad, a recordar y a generar"},"content":{"rendered":"<p>A las diez y media de la ma\u00f1ana de este jueves 23 de diciembre el <a href=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/es.html\">Santo Padre Francisco<\/a> dirigi\u00f3 su Discurso a la Curia Romana con ocasi\u00f3n de las felicitaciones navide\u00f1as. El discurso del Papa est\u00e1 impregnado del concepto de \u201chumildad\u201d en un tiempo que parece \u201chaberse olvidado\u201d de ella, o \u201chaberla relegado una forma de moralismo\u201d. Toma forma a partir de la figura de Naam\u00e1n el sirio, un valiente general del ej\u00e9rcito arameo que \u201cjunto con la fama, la fuerza, la estima, los honores, la gloria, \u201cestaba obligado a convivir con un drama terrible: era leproso\u201d. Su armadura, la misma que le proporcionaba prestigio, en realidad cubr\u00eda una humanidad fr\u00e1gil, herida, enferma. As\u00ed,\u00a0\u201cNaam\u00e1n comprende una verdad fundamental: uno no puede pasar la vida escondi\u00e9ndose detr\u00e1s de una armadura, de un rol, de un reconocimiento social\u201d: llega un momento, en la existencia de cada uno, &#8211; afirma el Santo Padre &#8211; en el que se siente el deseo de no vivir m\u00e1s detr\u00e1s del revestimiento de la gloria de este mundo, sino en la plenitud de una vida sincera, sin m\u00e1s necesidad de armaduras y de m\u00e1scaras.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-21479\" src=\"https:\/\/schoenstatt.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/fotos3-1.png\" alt=\"Paps an Kurie\" width=\"1854\" height=\"858\" srcset=\"https:\/\/schoenstatt.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/fotos3-1.png 1854w, https:\/\/schoenstatt.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/fotos3-1-768x355.png 768w, https:\/\/schoenstatt.com\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/fotos3-1-1536x711.png 1536w\" sizes=\"(max-width: 1854px) 100vw, 1854px\" \/><\/p>\n<h3>La humildad lleva a la curaci\u00f3n<\/h3>\n<p>Naam\u00e1n, que, a partir del consejo de una esclava, con oro y plata se puso en camino para \u201cbuscar a alguien que pueda ayudarlo\u201d a curarse, cuando llega ante el profeta Eliseo que le da como \u00fanica condici\u00f3n para su curaci\u00f3n \u201cel sencillo gesto de desvestirse y ba\u00f1arse siete veces en el r\u00edo Jord\u00e1n\u201d, se resiste, por parecerle \u201cdemasiado banal, demasiado sencillo, demasiado accesible\u201d. Pero el valiente general luego \u201cse rinde\u201d, puesto que \u201crecapacita\u201d gracias a los consejos de sus servidores: con un gesto de humildad se quita las armaduras y \u201cdesciende\u201d, sumergi\u00e9ndose en las aguas del Jord\u00e1n:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Enseguida la carne de su cuerpo se renov\u00f3 y qued\u00f3 limpia como la carne de un ni\u00f1o peque\u00f1o<\/em>\u00bb (2 Re 5,14). Es una gran lecci\u00f3n. La humildad de dejar al descubierto la propia humanidad, seg\u00fan la palabra del Se\u00f1or, llev\u00f3 a Naam\u00e1n a obtener la curaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>El pecado del \u201chabriaque\u00edsmo\u201d<\/h3>\n<p>El Papa, que hace presente la verdad \u201cinc\u00f3moda y desconcertante\u201d que ense\u00f1a Jes\u00fas: \u201c\u00bfDe qu\u00e9 le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde a s\u00ed mismo?\u201d (cf. Mc 8,36)\u201d pone en guardia a los miembros de la Curia Romana, una vez m\u00e1s, sobre la \u201cpeligrosa tentaci\u00f3n\u201d de la mundanidad espiritual, que \u201ces dif\u00edcil de desenmascarar, porque est\u00e1 cubierta de todo lo que normalmente nos da seguridad\u201d. Y enumera: \u201cnuestro cargo, la liturgia, la doctrina, la religiosidad\u201d. Hace presente la \u201cvanagloria\u201d de quienes \u201cse conforman con tener alg\u00fan poder y prefieren ser generales de ej\u00e9rcitos derrotados antes que simples soldados de un escuadr\u00f3n que sigue luchando\u201d. So\u00f1ando con \u201cplanes apost\u00f3licos expansionistas, meticulosos y bien dibujados\u201d, dice el Santo Padre, se niega \u201c<em>nuestra historia de Iglesia, que es gloriosa por ser historia de sacrificios, de esperanza, de lucha cotidiana, de vida desgastada en el servicio, de constancia en el trabajo que cansa, porque todo trabajo es \u2018sudor de nuestra frente\u2019<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En cambio, nos entretenemos vanidosos hablando sobre \u201clo que habr\u00eda que hacer\u201d \u2014el pecado del \u201chabriaque\u00edsmo\u201d\u2014 como maestros espirituales y expertos pastorales que se\u00f1alan desde afuera. Cultivamos nuestra imaginaci\u00f3n sin l\u00edmites y perdemos contacto con la realidad sufrida de nuestro pueblo fiel\u00bb (n. 96). (\u2026)<\/p>\n<h3>La soberbia, \u201cpaja\u201d que se convierte en cenizas<\/h3>\n<p>El profeta Malaqu\u00edas, contin\u00faa el Papa, ayuda a comprender la diferencia entre el camino de humildad y el de la soberbia (cf 3,19). La soberbia es como \u201cpaja\u201d, cuando llega el fuego \u201cse convierte en cenizas, se quema, desaparece\u201d.\u00a0\u00a0Y \u201cquien vive apoy\u00e1ndose en la soberbia se encuentra privado de las cosas m\u00e1s importantes que tenemos: las ra\u00edces y las ramas\u201d. Las primeras, que \u201chablan de nuestra relaci\u00f3n vital con el pasado del que tomamos la savia para poder vivir en el presente\u201d. Las segundas, que \u201cson el presente que no muere, sino que se convierte en el ma\u00f1ana, se vuelve futuro\u201d.<\/p>\n<p>Estar en un presente que no tiene m\u00e1s ra\u00edces ni ramas significa vivir el final. As\u00ed el soberbio, encerrado en su peque\u00f1o mundo, no tiene m\u00e1s pasado ni futuro, no tiene m\u00e1s ra\u00edces ni ramas y vive con el sabor amargo de la tristeza est\u00e9ril que se adue\u00f1a del coraz\u00f3n como \u00abel m\u00e1s preciado de los elixires del demonio\u00bb.\u00a0\u00a0El humilde, en cambio, vive guiado constantemente por dos verbos: recordar y generar, fruto de las ra\u00edces y de las ramas, y de este modo vive la alegre apertura de la fecundidad.<\/p>\n<h3>Todos llamados a \u201crecordar y a generar\u201d<\/h3>\n<p>Recordar \u2013 hace presente Francisco &#8211; no es repetir, sino atesorar, reavivar y, con gratitud, dejar que la fuerza del Esp\u00edritu Santo haga arder nuestro coraz\u00f3n, como a los primeros disc\u00edpulos (cf. Lc 24,32). Pero \u201cpara que recordar no se convierta en una prisi\u00f3n del pasado\u201d, es necesario \u201cgenerar\u201d. Y as\u00ed subraya que \u201cel humilde genera, invita y empuja hacia aquello que no se conoce\u201d, mientras que el soberbio, \u201crepite, se endurece y se encierra en su repetici\u00f3n, se siente seguro de lo que conoce y teme a lo nuevo porque no puede controlarlo, lo hace sentir desestabilizado, porque ha perdido la memoria\u201d. El humilde \u2013 dice a\u00fan &#8211; acepta ser cuestionado, se abre a la novedad y lo hace porque se siente fuerte gracias a lo que lo precede, a sus ra\u00edces, a su pertenencia. \u201cA diferencia del soberbio, sabe que ni sus m\u00e9ritos ni sus \u2018buenas costumbres\u2019 son principio y fundamento de su existencia; por eso es capaz de tener confianza\u201d.<\/p>\n<p>Todos nosotros estamos llamados a la humildad porque estamos llamados a recordar y a generar, estamos llamados a volver a encontrar la relaci\u00f3n justa con las ra\u00edces y con las ramas; sin ellas estamos enfermos y destinados a desaparecer. Jes\u00fas, que viene al mundo por el camino de la humildad, nos abre una v\u00eda, nos indica un modo, nos muestra una meta.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-19653\" src=\"https:\/\/schoenstatt.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Papa-1-1.jpeg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"720\" srcset=\"https:\/\/schoenstatt.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Papa-1-1.jpeg 1280w, https:\/\/schoenstatt.com\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Papa-1-1-768x432.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/p>\n<h3>La <a href=\"https:\/\/schoenstattdev.wpenginepowered.com\/es\/iglesia\/la-sinodalidad-en-schoenstatt-un-servicio-a-la-vida\/\">sinodalidad<\/a>, un \u201cestilo\u201d al que hay que convertirse<\/h3>\n<p>En el camino sinodal que hemos iniciado el Papa recuerda a la Curia romana que la humildad es necesaria no s\u00f3lo para encontrar a Dios, sino tambi\u00e9n para encontrar al pr\u00f3jimo. S\u00f3lo esta actitud puede poner en la condici\u00f3n de encuentro y de escucha, de di\u00e1logo y discernimiento, puesto que \u201csi cada uno se queda encerrado en sus propias convicciones, en sus propias experiencias, en la coraza de sus propios sentimientos y pensamientos, es dif\u00edcil dar cabida a esa experiencia del Esp\u00edritu\u201d. Recuerda inmediatamente Francisco la tentaci\u00f3n del \u201cclericalismo\u201d que hace pensar en un Dios \u201cque le habla s\u00f3lo a algunos, mientras que los dem\u00e1s s\u00f3lo deben escuchar y ejecutar\u201d.<\/p>\n<p>El S\u00ednodo es la experiencia de sentirnos todos miembros de un pueblo m\u00e1s grande: el santo Pueblo fiel de Dios y, por tanto, disc\u00edpulos que escuchan y, precisamente por esa escucha, pueden comprender tambi\u00e9n la voluntad de Dios, que se manifiesta siempre de manera imprevisible.<\/p>\n<p>La sinodalidad, subraya el Papa, \u201ces un estilo al que debemos convertirnos\u201d, sobre todo \u201cnosotros que estamos aqu\u00ed y que vivimos la experiencia del servicio a la Iglesia universal a trav\u00e9s de nuestro trabajo en la Curia romana\u201d.<\/p>\n<p>La Curia no es s\u00f3lo un instrumento log\u00edstico y burocr\u00e1tico para las necesidades de la Iglesia universal, sino que es el primer \u00f3rgano llamado a dar testimonio, y por eso mismo adquiere m\u00e1s autoridad y eficacia cuando asume personalmente los retos de la conversi\u00f3n sinodal a la que tambi\u00e9n est\u00e1 llamada.<\/p>\n<h3>La organizaci\u00f3n a implementar no es de tipo \u201ccorporativa\u201d, sino \u201cevang\u00e9lica\u201d:<\/h3>\n<p>Por ello, si la Palabra de Dios le recuerda al mundo entero el valor de la pobreza, nosotros, miembros de la Curia, debemos ser los primeros en comprometernos a una conversi\u00f3n a la sobriedad. Si el Evangelio proclama la justicia, nosotros debemos ser los primeros en intentar vivir con transparencia, sin favoritismos ni grupos de influencia. Si la Iglesia sigue el camino de la sinodalidad, nosotros debemos ser los primeros en convertirnos a un estilo diferente de trabajo, de colaboraci\u00f3n, de comuni\u00f3n; y esto s\u00f3lo es posible a trav\u00e9s de la senda de la humildad.<\/p>\n<h3>Participaci\u00f3n, comuni\u00f3n y misi\u00f3n<\/h3>\n<p>Tres maneras para hacer de la humildad un itinerario concreto a poner en pr\u00e1ctica son la participaci\u00f3n, la comuni\u00f3n y la misi\u00f3n: la primera, que \u201cdeber\u00eda manifestarse mediante un estilo de corresponsabilidad\u201d, en la diversidad de funciones y ministerios:<\/p>\n<p>Ser\u00eda importante que cada uno de nosotros se sintiera part\u00edcipe y corresponsable del trabajo, sin limitarse a vivir la experiencia despersonalizadora de llevar a cabo un programa establecido por otra persona.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n, la segunda palabra en la que el Papa se detiene largamente, implica \u201creconocer la diversidad que habita en nosotros como un don del Esp\u00edritu Santo\u201d, que \u201c<em>no se expresa por mayor\u00edas o minor\u00edas, sino que nace esencialmente de la relaci\u00f3n con Cristo<\/em>\u201d: \u201cnunca tendremos un estilo evang\u00e9lico en nuestros ambientes si no ponemos a Cristo en el centro\u201d, subraya, e indica \u201clo que fortalece la comuni\u00f3n\u201d, a saber, el \u201cpoder rezar juntos, escuchar la Palabra juntos, construir relaciones que vayan m\u00e1s all\u00e1 del mero trabajo y fortalezcan los v\u00ednculos de bien ayud\u00e1ndonos mutuamente\u201d.<\/p>\n<p>Sin esto, corremos el riesgo de ser s\u00f3lo extra\u00f1os que trabajan juntos, rivales que intentan posicionarse mejor o, peor a\u00fan, all\u00ed donde se crean relaciones, \u00e9stas parecer\u00edan tomar el aspecto de la complicidad por intereses personales, olvidando la causa com\u00fan que nos mantiene unidos.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed que el Santo Padre se\u00f1ala una diferencia entre la \u201ccomplicidad\u201d que \u201ccrea divisiones, facciones y enemigos\u201d, y la \u201ccolaboraci\u00f3n\u201d que \u201cexige la grandeza de aceptar la propia parcialidad y la apertura al trabajo en equipo, incluso con aquellos que no piensan como nosotros\u201d.<\/p>\n<p>En la complicidad se est\u00e1 juntos para lograr un resultado externo. En la colaboraci\u00f3n se permanece juntos porque nos interesa el bien del otro y, por tanto, el de todo el Pueblo de Dios al que estamos llamados a servir: no olvidemos el rostro concreto de las personas, no olvidemos nuestras ra\u00edces, el rostro concreto de quienes fueron nuestros primeros maestros en la fe.(\u2026)La actitud de servicio nos pide, yo dir\u00eda que nos exige, la magnanimidad y la generosidad de reconocer y vivir con alegr\u00eda la riqueza multiforme del Pueblo de Dios; y sin humildad esto no es posible.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n, la \u00faltima palabra, \u201csalva\u201d del replegarse sobre s\u00ed mismos, de la actitud de mirar \u201cde arriba y de lejos\u201d, rechazando \u201cla profec\u00eda de los hermanos\u201d, descalificando a los dem\u00e1s y destacando \u201cconstantemente los errores ajenos\u201d, con la obsesi\u00f3n \u201cpor la apariencia\u201d. La misi\u00f3n salva de \u201cuna tremenda corrupci\u00f3n con apariencia de bien\u201d, pues s\u00f3lo \u201cun coraz\u00f3n abierto a la misi\u00f3n garantiza que todo lo que hacemos\u00a0ad intra\u00a0y\u00a0ad extra\u00a0est\u00e9 siempre marcado por la fuerza regeneradora de la llamada del Se\u00f1or\u201d. Y la misi\u00f3n \u2013 vuelve a repetir el Pastor de la Iglesia Universal &#8211; siempre conlleva una pasi\u00f3n por los pobres, es decir, por los \u201ccarentes\u201d: aquellos que \u201ccarecen\u201d de algo no s\u00f3lo en t\u00e9rminos materiales, sino tambi\u00e9n en t\u00e9rminos espirituales, emocionales y morales.<\/p>\n<h3>Los que tienen hambre de pan y los que tienen hambre de sentido son igualmente pobres.<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Iglesia, que \u201cest\u00e1 invitada a salir al encuentro de todas las pobrezas y est\u00e1 llamada a predicar el Evangelio a todos\u201d, sale al encuentro tambi\u00e9n porque\u00a0todos\u00a0\u201chacen falta\u201d:<\/p>\n<p>Nos hace falta su voz, su presencia, sus preguntas y discusiones. La persona de coraz\u00f3n misionero siente que su hermano le hace falta y, con la actitud del mendigo, va a su encuentro. La misi\u00f3n nos hace vulnerables, nos ayuda a recordar nuestra condici\u00f3n de disc\u00edpulos y nos permite descubrir la alegr\u00eda del Evangelio una y otra vez.<\/p>\n<h3>Rehuir a la l\u00f3gica de la mundanidad<\/h3>\n<p>\u00abAl igual que su Maestro, la Iglesia a los ojos del mundo, hace papel de esclava. Vive aqu\u00ed abajo \u201cen forma de esclava\u201d. Las palabras de Herni de Lubac acompa\u00f1an los tramos conclusivos del discurso del Papa que ha marcado el rostro, una vez m\u00e1s, de la \u201cIglesia humilde, que se pone a la escucha del Esp\u00edritu, y coloca su centro fuera de s\u00ed misma\u201d. \u201cNo es una academia de sabios, ni un cen\u00e1culo de intelectuales sublimes, ni una asamblea de superhombres\u201d, sino \u201cprecisamente todo lo contrario\u201d, afirma Francisco: los cojos, los contrahechos y los miserables de toda clase se dan cita en la Iglesia (\u2026). A todos el Sumo Pont\u00edfice desea, y a s\u00ed mismo \u201cen particular\u201d que \u201cnos dejemos evangelizar por la humildad de la Navidad, del pesebre, de la pobreza y la esencialidad con la que el Hijo de Dios entr\u00f3 en el mundo\u201d. Incluso los magos de oriente, dice, que \u201cevidentemente podemos pensar que proven\u00edan de una condici\u00f3n m\u00e1s acomodada que Mar\u00eda y Jos\u00e9 o que los pastores de Bel\u00e9n, se postran cuando se encuentran en presencia del ni\u00f1o (cf. Mt 2,11). No es s\u00f3lo un gesto de adoraci\u00f3n, es un gesto de humildad\u201d. Y es el mismo gesto que har\u00e1 Jes\u00fas en la \u00faltima noche de su vida terrenal, al lavar los pies a los disc\u00edpulos: un gesto que \u201cprovoca la reacci\u00f3n de Pedro\u201d, pero que el mismo Jes\u00fas da a sus disc\u00edpulos la clave adecuada para entenderlo:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Ustedes me llaman \u201cMaestro\u201d y \u201cSe\u00f1or\u201d, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, que soy su Se\u00f1or y Maestro, les he lavado los pies, tambi\u00e9n ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado ejemplo para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes<\/em>\u00bb (Jn 13,13-15).<\/p>\n<p>Recordando nuestra lepra, rehuyendo la l\u00f3gica de la mundanidad que nos priva de las ra\u00edces y las ramas, &#8211; es el deseo final del Papa a la Curia Romana &#8211; dej\u00e9monos evangelizar por la humildad del Ni\u00f1o Jes\u00fas. \u201cS\u00f3lo sirviendo y pensando en nuestro trabajo como servicio podemos ser verdaderamente \u00fatiles a todos\u201d:<\/p>\n<p>Estamos aqu\u00ed \u2014yo el primero\u2014 para aprender a ponernos de rodillas y adorar al Se\u00f1or en su humildad, y no a otros se\u00f1ores en su vac\u00eda opulencia. Seamos como los pastores, seamos como los magos de Oriente, seamos como Jes\u00fas. He aqu\u00ed la lecci\u00f3n de la Navidad: la humildad es la gran condici\u00f3n de la fe, de la vida espiritual, de la santidad. Quiera el Se\u00f1or concedernos ese don a partir de la manifestaci\u00f3n primordial del Esp\u00edritu dentro de nosotros: el deseo. Lo que no tenemos, podemos al menos empezar a desearlo. Y el deseo es ya el Esp\u00edritu actuando en cada uno de nosotros.<\/p>\n<h3>\u201c\u00a1Feliz Navidad para todos! Y les pido que recen por m\u00ed.\u201d<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La humildad, la soberbia, el pecado del \u201chabriaque\u00edsmo\u201d, la sinodalidad a la que hay que \u201cconvertirse\u201d, la comuni\u00f3n, la participaci\u00f3n y la misi\u00f3n que \u201csalva\u201d, fueron algunos de los conceptos expresados por el Papa en su tradicional discurso a la Curia Romana. \u00abSomos leprosos, necesitados de curaci\u00f3n\u00bb. \u201cEstamos aqu\u00ed \u2014yo el primero\u2014 para aprender a ponernos de rodillas y adorar al Se\u00f1or en su humildad, y no a otros se\u00f1ores en su vac\u00eda opulencia\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":22618,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[683,800],"tags":[],"class_list":["post-52859","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-iglesia-es","category-papa-francisco-es"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v27.4 (Yoast SEO v27.4) - 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