{"id":23897,"date":"2022-03-02T18:11:31","date_gmt":"2022-03-02T17:11:31","guid":{"rendered":"https:\/\/schoenstatt.com\/?p=23897"},"modified":"2025-05-15T18:35:25","modified_gmt":"2025-05-15T16:35:25","slug":"mensaje-del-santo-padre-para-la-cuaresma-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/schoenstatt.com\/es\/mensaje-del-santo-padre-para-la-cuaresma-2022\/","title":{"rendered":"Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2022"},"content":{"rendered":"<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>La Cuaresma es un tiempo favorable para la renovaci\u00f3n personal y comunitaria que nos conduce hacia la Pascua de Jesucristo muerto y resucitado. Para nuestro camino cuaresmal de 2022 nos har\u00e1 bien reflexionar sobre la exhortaci\u00f3n de san Pablo a los g\u00e1latas: \u00abNo nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad (kair\u00f3s), hagamos el bien a todos\u00bb (Ga\u00a06,9-10a).<\/p>\n<h3>1.\u00a0Siembra y cosecha<\/h3>\n<p>En este pasaje el Ap\u00f3stol evoca la imagen de la siembra y la cosecha, que a Jes\u00fas tanto le gustaba (cf.\u00a0Mt\u00a013). San Pablo nos habla de un\u00a0kair\u00f3s, un tiempo propicio para sembrar el bien con vistas a la cosecha. \u00bfQu\u00e9 es para nosotros este tiempo favorable? Ciertamente, la Cuaresma es un tiempo favorable, pero tambi\u00e9n lo es toda nuestra existencia terrena, de la cual la Cuaresma es de alguna manera una imagen\u00a0[<a href=\"#number1\">1<\/a>]. Con demasiada frecuencia prevalecen en nuestra vida la avidez y la soberbia, el deseo de tener, de acumular y de consumir, como muestra la par\u00e1bola evang\u00e9lica del hombre necio, que consideraba que su vida era segura y feliz porque hab\u00eda acumulado una gran cosecha en sus graneros (cf.\u00a0Lc\u00a012,16-21). La Cuaresma nos invita a la conversi\u00f3n, a cambiar de mentalidad, para que la verdad y la belleza de nuestra vida no radiquen tanto en el poseer cuanto en el dar, no est\u00e9n tanto en el acumular cuanto en sembrar el bien y compartir.<\/p>\n<p>El primer agricultor es Dios mismo, que generosamente \u00absigue derramando en la humanidad semillas de bien\u00bb (Carta enc.\u00a0Fratelli tutti, 54). Durante la Cuaresma estamos llamados a responder al don de Dios acogiendo su Palabra \u00abviva y eficaz\u00bb (Hb\u00a04,12). La escucha asidua de la Palabra de Dios nos hace madurar una docilidad que nos dispone a acoger su obra en nosotros (cf.\u00a0St\u00a01,21), que hace fecunda nuestra vida. Si esto ya es un motivo de alegr\u00eda, a\u00fan m\u00e1s grande es la llamada a ser \u00abcolaboradores de Dios\u00bb (1 Co\u00a03,9), utilizando bien el tiempo presente (cf.\u00a0Ef\u00a05,16) para sembrar tambi\u00e9n nosotros obrando el bien. Esta llamada a sembrar el bien no tenemos que verla como un peso, sino como una gracia con la que el Creador quiere que estemos activamente unidos a su magnanimidad fecunda.<\/p>\n<p>\u00bfY la cosecha? \u00bfAcaso la siembra no se hace toda con vistas a la cosecha? Claro que s\u00ed. El v\u00ednculo estrecho entre la siembra y la cosecha lo corrobora el propio san Pablo cuando afirma: \u00abA sembrador mezquino, cosecha mezquina; a sembrador generoso, cosecha generosa\u00bb (2 Co\u00a09,6). Pero, \u00bfde qu\u00e9 cosecha se trata? Un primer fruto del bien que sembramos lo tenemos en nosotros mismos y en nuestras relaciones cotidianas, incluso en los m\u00e1s peque\u00f1os gestos de bondad. En Dios no se pierde ning\u00fan acto de amor, por m\u00e1s peque\u00f1o que sea, no se pierde ning\u00fan \u00abcansancio generoso\u00bb (cf. Exhort. ap.\u00a0Evangelii gaudium, 279). Al igual que el \u00e1rbol se conoce por sus frutos (cf.\u00a0Mt\u00a07,16.20), una vida llena de obras buenas es luminosa (cf.\u00a0Mt\u00a05,14-16) y lleva el perfume de Cristo al mundo (cf.\u00a02 Co\u00a02,15). Servir a Dios, liberados del pecado, hace madurar frutos de santificaci\u00f3n para la salvaci\u00f3n de todos (cf.\u00a0Rm\u00a06,22).<\/p>\n<p>En realidad, s\u00f3lo vemos una peque\u00f1a parte del fruto de lo que sembramos, ya que seg\u00fan el proverbio evang\u00e9lico \u00abuno siembra y otro cosecha\u00bb (Jn\u00a04,37). Precisamente sembrando para el bien de los dem\u00e1s participamos en la magnanimidad de Dios: \u00abUna gran nobleza es ser capaz de desatar procesos cuyos frutos ser\u00e1n recogidos por otros, con la esperanza puesta en las fuerzas secretas del bien que se siembra\u00bb (Carta enc.\u00a0Fratelli tutti, 196). Sembrar el bien para los dem\u00e1s nos libera de las estrechas l\u00f3gicas del beneficio personal y da a nuestras acciones el amplio alcance de la gratuidad, introduci\u00e9ndonos en el maravilloso horizonte de los ben\u00e9volos designios de Dios.<\/p>\n<p>La Palabra de Dios ensancha y eleva a\u00fan m\u00e1s nuestra mirada, nos anuncia que la siega m\u00e1s verdadera es la escatol\u00f3gica, la del \u00faltimo d\u00eda, el d\u00eda sin ocaso. El fruto completo de nuestra vida y nuestras acciones es el \u00abfruto para la vida eterna\u00bb (Jn\u00a04,36), que ser\u00e1 nuestro \u00abtesoro en el cielo\u00bb (Lc\u00a018,22; cf. 12,33). El propio Jes\u00fas usa la imagen de la semilla que muere al caer en la tierra y que da fruto para expresar el misterio de su muerte y resurrecci\u00f3n (cf.\u00a0Jn\u00a012,24); y san Pablo la retoma para hablar de la resurrecci\u00f3n de nuestro cuerpo: \u00abSe siembra lo corruptible y resucita incorruptible; se siembra lo deshonroso y resucita glorioso; se siembra lo d\u00e9bil y resucita lleno de fortaleza; en fin, se siembra un cuerpo material y resucita un cuerpo espiritual\u00bb (1 Co\u00a015,42-44). Esta esperanza es la gran luz que Cristo resucitado trae al mundo: \u00abSi lo que esperamos de Cristo se reduce s\u00f3lo a esta vida, somos los m\u00e1s desdichados de todos los seres humanos. Lo cierto es que Cristo ha resucitado de entre los muertos como fruto primero de los que murieron\u00bb (1 Co\u00a015,19-20), para que aquellos que est\u00e1n \u00edntimamente unidos a \u00c9l en el amor, en una muerte como la suya (cf.\u00a0Rm\u00a06,5), estemos tambi\u00e9n unidos a su resurrecci\u00f3n para la vida eterna (cf.\u00a0Jn\u00a05,29). \u00abEntonces los justos brillar\u00e1n como el sol en el Reino de su Padre\u00bb (Mt\u00a013,43).<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-23898\" src=\"https:\/\/schoenstatt.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/cathopic_148840640522056-1024x683.jpg\" alt=\"Cuaresma\" width=\"840\" height=\"560\" \/><\/p>\n<h3>2.\u00a0\u00abNo nos cansemos de hacer el bien\u00bb<\/h3>\n<p>La resurrecci\u00f3n de Cristo anima las esperanzas terrenas con la \u00abgran esperanza\u00bb de la vida eterna e introduce ya en el tiempo presente la semilla de la salvaci\u00f3n (cf. Benedicto XVI, Carta enc.\u00a0Spe salvi, 3; 7). Frente a la amarga desilusi\u00f3n por tantos sue\u00f1os rotos, frente a la preocupaci\u00f3n por los retos que nos conciernen, frente al desaliento por la pobreza de nuestros medios, tenemos la tentaci\u00f3n de encerrarnos en el propio ego\u00edsmo individualista y refugiarnos en la indiferencia ante el sufrimiento de los dem\u00e1s. Efectivamente, incluso los mejores recursos son limitados, \u00ablos j\u00f3venes se cansan y se fatigan, los muchachos tropiezan y caen\u00bb (Is\u00a040,30). Sin embargo, Dios \u00abda fuerzas a quien est\u00e1 cansado, acrecienta el vigor del que est\u00e1 exhausto. [\u2026] Los que esperan en el Se\u00f1or renuevan sus fuerzas, vuelan como las \u00e1guilas; corren y no se fatigan, caminan y no se cansan\u00bb (Is\u00a040,29.31). La Cuaresma nos llama a poner nuestra fe y nuestra esperanza en el Se\u00f1or (cf.\u00a01 P\u00a01,21), porque s\u00f3lo con los ojos fijos en Cristo resucitado (cf.\u00a0Hb\u00a012,2) podemos acoger la exhortaci\u00f3n del Ap\u00f3stol: \u00abNo nos cansemos de hacer el bien\u00bb (Ga\u00a06,9).<\/p>\n<p>No nos cansemos de orar. Jes\u00fas nos ha ense\u00f1ado que es necesario \u00aborar siempre sin desanimarse\u00bb (\u00a0Lc\u00a018,1). Necesitamos orar porque necesitamos a Dios. Pensar que nos bastamos a nosotros mismos es una ilusi\u00f3n peligrosa. Con la pandemia hemos palpado nuestra fragilidad personal y social. Que la Cuaresma nos permita ahora experimentar el consuelo de la fe en Dios, sin el cual no podemos tener estabilidad (cf.\u00a0Is\u00a07,9). Nadie se salva solo, porque estamos todos en la misma barca en medio de las tempestades de la historia\u00a0[<a href=\"#number2\">2<\/a>];\u00a0pero, sobre todo, nadie se salva sin Dios, porque s\u00f3lo el misterio pascual de Jesucristo nos concede vencer las oscuras aguas de la muerte. La fe no nos exime de las tribulaciones de la vida, pero nos permite atravesarlas unidos a Dios en Cristo, con la gran esperanza que no defrauda y cuya prenda es el amor que Dios ha derramado en nuestros corazones por medio del Esp\u00edritu Santo (cf.\u00a0Rm\u00a05,1-5).<\/p>\n<p>No nos cansemos de extirpar el mal de nuestra vida. Que el ayuno corporal que la Iglesia nos pide en Cuaresma fortalezca nuestro esp\u00edritu para la lucha contra el pecado.\u00a0No nos cansemos de pedir perd\u00f3n en el sacramento de la Penitencia y la Reconciliaci\u00f3n,\u00a0sabiendo que Dios nunca se cansa de perdonar\u00a0[<a href=\"#number3\">3<\/a>].\u00a0\u00a0No nos cansemos de luchar contra la concupiscencia, esa fragilidad que nos impulsa hacia el ego\u00edsmo y a toda clase de mal, y que a lo largo de los siglos ha encontrado modos distintos para hundir al hombre en el pecado (cf. Carta enc.\u00a0Fratelli tutti, 166). Uno de estos modos es el riesgo de dependencia de los medios de comunicaci\u00f3n digitales, que empobrece las relaciones humanas. La Cuaresma es un tiempo propicio para contrarrestar estas insidias y cultivar, en cambio, una comunicaci\u00f3n humana m\u00e1s integral (cf.\u00a0ib\u00edd., 43) hecha de \u00abencuentros reales\u00bb (\u00a0ib\u00edd., 50), cara a cara.<\/p>\n<p>No nos cansemos de hacer el bien en la caridad activa hacia el pr\u00f3jimo. Durante esta Cuaresma practiquemos la limosna, dando con alegr\u00eda (cf.\u00a02 Co\u00a09,7). Dios, \u00abquien provee semilla al sembrador y pan para comer\u00bb (2 Co\u00a09,10), nos proporciona a cada uno no s\u00f3lo lo que necesitamos para subsistir, sino tambi\u00e9n para que podamos ser generosos en el hacer el bien a los dem\u00e1s. Si es verdad que toda nuestra vida es un tiempo para sembrar el bien, aprovechemos especialmente esta Cuaresma para cuidar a quienes tenemos cerca, para hacernos pr\u00f3jimos de aquellos hermanos y hermanas que est\u00e1n heridos en el camino de la vida (cf.\u00a0Lc\u00a010,25-37). La Cuaresma es un tiempo propicio para buscar \u2014y no evitar\u2014 a quien est\u00e1 necesitado; para llamar \u2014y no ignorar\u2014 a quien desea ser escuchado y recibir una buena palabra; para visitar \u2014y no abandonar\u2014 a quien sufre la soledad. Pongamos en pr\u00e1ctica el llamado a hacer el bien\u00a0a todos, tom\u00e1ndonos tiempo para amar a los m\u00e1s peque\u00f1os e indefensos, a los abandonados y despreciados, a quienes son discriminados y marginados (cf. Carta enc.\u00a0Fratelli tutti, 193).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-23902\" src=\"https:\/\/schoenstatt.com\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/cathopic_1488465796104636-1024x668.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"548\" \/><\/p>\n<h3>3.\u00a0\u00abSi no desfallecemos, a su tiempo cosecharemos\u00bb<\/h3>\n<p>La Cuaresma nos recuerda cada a\u00f1o que \u00abel bien, como tambi\u00e9n el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada d\u00eda\u00bb (ib\u00edd., 11). Por tanto, pidamos a Dios la paciente constancia del agricultor (cf.\u00a0St\u00a05,7) para no desistir en hacer el bien, un paso tras otro. Quien caiga tienda la mano al Padre, que siempre nos vuelve a levantar. Quien se encuentre perdido, enga\u00f1ado por las seducciones del maligno, que no tarde en volver a \u00c9l, que \u00abes rico en perd\u00f3n\u00bb (Is\u00a055,7). En este tiempo de conversi\u00f3n, apoy\u00e1ndonos en la gracia de Dios y en la comuni\u00f3n de la Iglesia, no nos cansemos de sembrar el bien. El ayuno prepara el terreno, la oraci\u00f3n riega, la caridad fecunda. Tenemos la certeza en la fe de que \u00absi no desfallecemos, a su tiempo cosecharemos\u00bb y de que, con el don de la perseverancia, alcanzaremos los bienes prometidos (cf.\u00a0Hb\u00a010,36) para nuestra salvaci\u00f3n y la de los dem\u00e1s (cf.\u00a01 Tm\u00a04,16). Practicando el amor fraterno con todos nos unimos a Cristo, que dio su vida por nosotros (cf.\u00a02 Co\u00a05,14-15), y empezamos a saborear la alegr\u00eda del Reino de los cielos, cuando Dios ser\u00e1 \u00abtodo en todos\u00bb (1 Co\u00a015,28).<\/p>\n<p>Que la Virgen Mar\u00eda, en cuyo seno brot\u00f3 el Salvador y que \u00abconservaba todas estas cosas y las meditaba en su coraz\u00f3n\u00bb\u00a0(Lc\u00a02,19) nos obtenga el don de la paciencia y permanezca a nuestro lado con su presencia maternal, para que este tiempo de conversi\u00f3n d\u00e9 frutos de salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/events\/event.dir.html\/content\/vaticanevents\/es\/2022\/2\/24\/messaggio-quaresima.html\">Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 11 de noviembre de 2021, Memoria de san Mart\u00edn de Tours, obispo.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/schoenstatt.com\/es\/iglesia\/francisco-pide-rezar-por-ucrania-confio-a-la-virgen-maria-cada-esfuerzo-por-la-paz\/\">FRANCISCO<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>___________________________________<\/p>\n<p><span id=\"number1\" style=\"font-size: 14px;\"> [1] Cf. S. Agust\u00edn,\u00a0Sermo, 243, 9,8; 270, 3;\u00a0Enarrationes in Psalmos,\u00a0110, 1.<\/span><br \/>\n<span id=\"number2\" style=\"font-size: 14px;\"> [2]\u00a0Cf.\u00a0Momento extraordinario de oraci\u00f3n en tiempos de epidemia\u00a0(27 de marzo de 2020).<\/span><br \/>\n<span id=\"number3\" style=\"font-size: 14px;\"> [3]\u00a0Cf.\u00a0\u00c1ngelus\u00a0del 17 de marzo de 2013.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNo nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo.<br \/>\nPor tanto, mientras tenemos la oportunidad, hagamos el bien a todos\u00bb (Ga\u00a06,9-10a)<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":23909,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[683,800],"tags":[],"class_list":["post-23897","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-iglesia-es","category-papa-francisco-es"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v27.1 (Yoast SEO v27.3) - 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