Cartas de Cristo para nuestro tiempo

El domingo de la Sma. Trinidad amaneció soleado en el valle de Schoenstatt y en los corazones de los participantes en el Congreso de Pentecostés. Las jornadas anteriores fueron más que suficientes para fortalecer los vínculos entre los participantes. Ahora se notaba una fuerte atmósfera de alianza, de comunión, de alegría, de Iglesia a imagen de la Trinidad.

Luego de una inspiración musical pudimos escuchar el borrador de un documento. Se trataba de una especie de memorándum sin carácter vinculante, que se enviaría como carta a toda la familia. Pretendía reflejar las inspiraciones y los desafíos principales a los cuales la familia de Schoenstatt, representada en el congreso, sentía que debía responder en los próximos años. El texto fue leído y largamente ovacionado. Después del aplauso, se dio espacio para que con libertad se presentaran objeciones y correcciones, abundaron.

Entre los temas en cuya precisión más se insistió para la redacción final, estaban la actualidad y relevancia de la Alianza de amor y el organismo de vinculaciones. Subrayamos nuestra actitud confiada y serena, enraizados en el carisma del Padre Kentenich. Quedaron patentes las inquietudes y reclamos de los jóvenes que propusieron tener su propio congreso, previo al de Pentecostés… Fue amplio el debate. Para los que no tuvieron tiempo de hablar hubo fichas en las que se les rogó escribieran sus aportaciones.

Mientras los delegados celebramos la Eucaristía dominical en la Iglesia de la Sma. Trinidad, el equipo de redacción consultó las propuestas, hizo correcciones y preparó la redacción final en Inglés, para luego hacer las traducciones y enviar a la familia de Schoenstatt en todo el mundo.

La misa estuvo presidida por el P. Heinrich Walter. En su homilía utilizó tres imágenes. Primero la ventana de vitral, que representa al Espíritu Santo y que se colocó hace poco en la antigua sacristía donde murió el P. Kentenich y se encuentra ahora su tumba.
“Hemos entrado en el Cenáculo de Pentecostés. Esto nos ha dado una nueva confianza. Seguimos esperando en los dones del Espíritu Santo. Una expresión de esta esperanza en el futuro es la nueva ventana de Pentecostés en la Capilla del Fundador. Es la ventana abierta del futuro. En ella llevamos el anhelo de que el acontecimiento de Pentecostés se produzca siempre de nuevo. Le pedimos a María que abra nuestros corazones a los muchos pequeños Pentecostés que esperamos”.

El segundo símbolo era un dibujo que representaba a la Iglesia como una barca en la orilla. “El Padre Kentenich hablaba a menudo de esto. Para nosotros esto siempre tuvo un carácter profético (…) Ahora ha madurado la idea de que la barca de la Iglesia, después de muchas olas altas, está llegando a esta "Nueva Orilla". Ahora estamos en el tiempo para el que Dios nos llamó a la existencia. Ya es hora de salir de la barca, de dejar el arca de las certezas y desembarcar. El Padre Kentenich nos dice con su actitud de fe: ¡no vacilen, no duden, no tengan miedo! Es hora de aportar a la Iglesia y a la sociedad actuales lo que se ha comprobado entre nosotros. Es el tiempo del diálogo a todos los niveles”.

“El tercer símbolo es la antorcha encendida. La generación más antigua la ha transmitido a la más joven. La antorcha representa el fuego que siempre hay que reavivar. La vida se enciende en la vida, decía a menudo el Padre Kentenich. Se trata de la transmisión de la vida, de la transmisión de un rico patrimonio”.

Hacia el final de sus palabras el P. Walter nos habló desde el misterio de la Santísima Trinidad que celebramos en este día: “Dios quiere nuestra diversidad que se fundamenta en él. Es bueno que seamos diferentes. Si toda la vida proviene del Dios Trino, entonces se trata de ver y desarrollar el potencial de nuestra diversidad y diferencia. Nuestra imagen de la unidad significa dar suficiente espacio a las diferentes voces y sintonizarlas entre sí. Nos encanta la polifonía en la que una voz no prevalece a expensas de las demás”. Y añadió: “Esto se hizo especialmente visible a través del compromiso de la generación joven. Su disposición a asumir responsabilidades incluso en el grupo de reflexión despierta alegría y orgullo”.

La Eucaristía concluyó con la lectura de la versión definitiva de la carta, que los delegados a continuación firmaron sobre la tumba del Padre Fundador. El almuerzo fue de despedida y mucha gratitud. Volvemos encendidos a nuestros países, tenemos una misión. Somos nosotros mismos una carta de Cristo, de la Mater y de Schoenstatt para nuestro tiempo. 


Schoenstatt es para este tiempo

¡Seremos el fuego vivo! Así resonó el compromiso de los jóvenes en esta tercera mañana de Congreso Pentecostés. El apelo de los chicos al movimiento fue audaz: “Queremos escucharlos con humildad, así como ser escuchados”. Propusieron un presente más sinodal y pidieron servir más a la familia de Schoenstatt y con ella. Además, compartieron con libertad sus puntos de vista sobre las necesidades y desafíos del movimiento.

Los schoenstattianos más jóvenes dentro del Congreso, agradecieron el testimonio de los mayores y pidieron apoyo: “Queremos una familia más consciente y responsable. Es importante tener una transición orgánica entre las ramas para evitar que se pierdan los que, terminan su camino con la juventud y eventualmente no encuentran una nueva comunidad en la que insertarse.”

Pedro Weizenmann, Brasilien/Rom

El P. Félix Geyer, organizador del evento, calificó como “muy constructivas” las propuestas de la juventud. Por su parte el P. Alexandre Awi Mello comenzó su ponencia visiblemente emocionado: “Nuestra juventud nos da ejemplo de madurez -afirmó- tratan temas muy profundos de modo muy sencillo. Los jóvenes son el presente y el futuro de nuestra familia, estamos en buenas manos.” (aplausos)

El P. Awi introdujo su tema recordando el objetivo del Congreso. Estamos aquí para “elaborar una respuesta común sobre cómo Dios está conduciendo hoy a Schoenstatt en la Iglesia universal y en la sociedad actual. Tenemos el anhelo de decir en forma renovada: éste es el mensaje de Schoenstatt para la Iglesia y la sociedad actual.” El objetivo es ambicioso, pero muy necesario.

“Somos muy buenos para analizar, pero débiles en la identificación e implementación de las respuestas concretas a la realidad identificada, aseveró Awi Mello. “Lo más importante es encontrar caminos para responder a las voces del tiempo”. El punto de partida de estos caminos lo ubicó el ponente en la identidad. “Partimos de lo que somos, de aquello que el Espíritu Santo nos regaló como don, es decir, a partir de nuestro carisma.”

De esta manerta llegó el P. Alexandre al núcleo de su tema. Más que recetas, el conferencista nos desafió con preguntas: “Ante las necesidades de la Iglesia y la sociedad actual, ¿cómo Schoenstatt puede contribuir? ¿En qué podemos ayudar como Iglesia el mundo de hoy? Pero, además, ¿qué es lo que podemos aprender en la Iglesia y el mundo actual?”

El ponente volvió sobre sus cuestionamientos e insistió: “no dije “ayudar a la Iglesia”, sino “ayudar como Iglesia” y “aprender en la Iglesia”. Toda realidad carismática tiene la tentación de verse “en paralelo” a la Iglesia… En cambio, somos Iglesia, somos una porción del Pueblo de Dios, que ha recibido – en la Iglesia y desde la Iglesia – un carisma propio. Y todo carisma es para el servicio, para la edificación del todo: de la Iglesia y de la sociedad. Sin la Iglesia no existimos y solo en ella tenemos “derecho de existencia.”

A continuación, Awi nos previno sobre “la tentación de la “megalomanía”, de creernos los mejores, como si “ya tuviéramos todas las respuestas”; por otro lado,advirtió sobre la “autorreferencialidad”, que el Papa ha condenado tantas veces cuando habla a los movimientos.”

En sus palabras, el conferencista nos alertó además sobre “la tentación opuesta, quizás motivada por los acontecimientos recientes: la tentación del “complejo de inferioridad”, como si ya no tuviéramos nada que decir, como si tuviéramos que pedir perdón por existir y pedir permiso para hablar… Tenemos un mensaje carismático y profético para el mundo de hoy. La Iglesia como un todo, de la que hacemos parte esencialmente, necesita del carisma de Schoenstatt, afirmó.

Por último el P. Alexandre, quien también es el Secretario para el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en la Santa Sede, presentó 10 desafíos que como Iglesia y familia de Schonstatt debemos enfrentar. En su ponencia, Awi Mello mostró cómo, desde el carisma de Schoenstatt, dentro de las enseñanzas y necesidades de la Iglesia, tenemos una misión que nos apremia.

Los 10 desafíos los puedes consultar clicando aquí Qué nos enseña y necesita

Para concluir su presentación el P. Alexandre se refirió al Fundador de la obra de Schoenstatt: “El Padre Kentenich decía que Schoenstatt había nacido para el “pasado mañana” de la historia, que seríamos parte de la “Iglesia de las nuevas playas”. Tenemos motivos suficientes para pensar que ya estamos en el futuro y la visión profética del Padre debe cumplirse hoy. Somos el futuro… No podemos esperar más. Despertemos y despertémonos mutuamente. Schoenstatt es para este tiempo.”


Iglesia en salida es Iglesia a la escucha

El Congreso de Pentecostés, Schoenstatt 2022 detiene hoy su mirada en la Iglesia. Comenzamos con una inspiración conducida por el P. Heinrich Walter. Con su plática nos invitó a considerar  una “pequeña narrativa de cómo vivimos en la Iglesia.”

Esta “pequeña narrativa” a su vez la desglosó en la vivencia De la Iglesia entendida como “renovar la obra común desde la vida de los individuos.” Esto lo explicó citando al fundador que no habría hecho nada sin la apertura de los primeros congregantes. De sus corazones abiertos, Josef Kentenich escuchó, aprendió y así más tarde tuvo algo que enseñar.

Como segundo paso de la pequeña narrativa, el P. Heinrich, invitó a ver la Iglesia como corriente de espíritu y vida. Aquí volvió a evocar al fundador. Según el padre, la forma y el espíritu se deben relacionar de modo que el espíritu y la vida conduzcan todo. Kentenich por eso quería para Schoenstatt la organización estructural mínima necesaria.

En su inspiración el P. Walter hizo énfasis en la vitalidad de la Iglesia a través del contacto vivo. Esto se traduce en acogida, que el Fundador entendía como captar al otro en su esencia,  en lo irracional y afectivo. Se trata de un contacto viviente. A continuación el P. Walter reflexionó sobre Schoenstatt como un paso misionero para la Iglesia.

La inspiración espiritual del P. Walter, dio paso al tema principal de la mañana: Visión de la Iglesia del futuro y lugar de los movimientos del Dr. Rodrigo Guerra López, Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina.

En su conferencia sobre el camino que la Iglesia ha emprendido, el Dr. Guerra López nos previno de los extremos conservaduristas y progresistas. Según la visión del ponente, ambos coinciden en el error de reducir el cristianismo a moralismo.

En su argumentación, Guerra López evocó la crítica de San Agustín a Pelagio: “Éste es el oculto veneno de vuestro error que hacéis consistir el cristianismo en el ejemplo moral de Jesucristo y no en el don de su persona.” Lo específico del cristianismo no es que Jesús dio un buen ejemplo. Buenos consejos hay en otros líderes, también en libros de autoayuda. “Jesucristo no vino a hablar de una vida sana, sino a entregar su vida, nos salva su misericordia. No se trata de ser tradicionalista o modernista, sino de fijar la mirada en la persona de Jesús.”

Iglesia, reforma y sinodalidad
El conferencista, siguiendo al Vaticano II subrayó que Jesucristo permanece siendo Luz de las naciones a través de la carne de la Iglesia. “El misterio de la Encarnación no se agotó con el nacimiento de Jesús. Cristo se sigue encarnando hoy en la Iglesia. La iglesia es la “condición fisiológica” de Cristo en la historia. El punto de referencia para pensar la Iglesia del futuro es Jesús vivo en el presente, en la Iglesia.”

La comunión de las personas divinas se expresa a través de nuestra comunión. No se trata de uniformidad ni de formalismos, sino hermanos diversos unidos por una misma misericordia que salva. Sinodalidad sin comunión puede ser una forma de centralismo o de populismo. El camino es el proceso de acogida y de escucha del otro aunque sea molesto.

El conferencista citó al Papa francisco que invita a “redescubrir la sinodalidad como camino multiforme de unidad. El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio (…)Es fácil expresar con palabras pero no tanto ponerlo en práctica”.

La sinodalidad- insitió- implica hablar con parresía y escuchar con humildad. Es importante descubrir nuestro pensamiento incompleto, para ser capaces de aprender y de ser corregidos. Esto aplica a nuestra familia. Es importante superar la tentación de creernos que lo sabemos todo y que nos deben escuchar: “Es el reino de los conferencistas” (risas). Es importante escuchar a todos, también a los que no nos quieren: a los resentidos, en nuestro caso a los “ex schoenstattianos.” La conversión del pensamiento, es el alma de esta reforma. En esto se juega el rostro de Cristo hoy.

La reforma es la dimensión social de la conversión. “Queremos la reforma constante de la Iglesia porque necesitamos conversión. Quien necesita conversión soy yo, para que la Iglesia cambie. Las únicas fuerzas que realmente transforman a la iglesia son que transforman los corazones. La iglesia del futuro se juega en mi conversión”. Con los santos Dios cambia la historia y transforma el mundo.

Los movimientos eclesiales y la Iglesia
¿Cómo se conectan movimientos, el Concilio Vaticano II y reforma de sinodalidad? La vocación específica de los laicos es transformar el mundo según Cristo, como miembros insertos en el mundo. La agenda laical por excelencia es la Doctrina Social de la Iglesia.

¿Dónde está el punto de conexión entre la reforma sinodal y los movimientos laicales? Empecemos por superar la visión clericalista. Superar la visión de los laicos como colaboradores de la jerarquía. Tampoco se deben definir de modo negativo como “no- clérigos.” Laicos son los bautizados y enviados a transformar el mundo. Reconocer el valor del laicado conlleva apreciar su capacidad de asociación.

A través de estos hermanos, incluso con sus límites,  Cristo llega a mi vida. Los límites son providencia y camino educativo.  Por eso el mejor movimiento no es el más perfecto sino aquel a través del cual Cristo llega a mí. En mi pertenencia al movimiento se juega mi fidelidad al mismo Cristo.

La Iglesia ayuda a interpretar los carismas particulares. No al revés. Es la enseñanza de la Iglesia la clave para interpretar el carisma particular. La pregunta es en qué la Iglesia debe purificar al movimiento. Evitar la auto-referencialidad de creer que mi carisma es la clave de entender todo. El proceso correcto es el inverso: Es la Iglesia la que me da luz para entender mi carisma.

El Dr. Rodrigo advirtió sobre la tentación de “sacralizar al fundador”. El fundador es una humilde parte dentro de la iglesia. La iglesia es la que funda a través del fundador. De igual manera animó a ser fieles y misioneros insistiendo en que “no hay que esperar a estar demasiado preparados. La fe se fortalece dándola.”

Al final de su conferencia, el profesor aprovechó las preguntas de los participantes para subrayar los conceptos principales de su ponencia.

La conferencia del Dr. Rodrigo Guerra López está disponible clicando en los links
https://www.youtube.com/watch?v=q9GStXL3NZ4
https://www.youtube.com/watch?v=lory1sJleq0


Schoenstatt orante: unción y fuego

Fuego del Espíritu ha sido la oración de esta segunda noche de Congreso. La Iglesia de la Sma. Trinidad ha sido la anfitriona. Luego de una sentida invocación al "Dador de los Dones", los delegados de los diversos grupos lingüísticos presentaron en las diversas lenguas los frutos de su reflexión.

Movidos por una incesante invocación del Espíritu Santo, los participantes fueron invitados a compartir en pequeños grupos la experiencia personal de lo que va siendo este Pentecostés.

La santidad del momento se dejó sentir con especial intensidad cuando siete schoenstattianos mayores de 65 años, entregaron ante el altar antorchas que recibieron siete jóvenes que se comprometieron a no dejar que se apagara el fuego del Espíritu en la familia de Schoenstatt. Este fuego perdurará alimentado por las frecuentes contribuciones al capital de gracias.

¡Aquí estoy! Fue la exclamación que en diversas lenguas condujo a una interpretación juvenil del himno de Franz Reinich. Los chicos llenaron la colosal Iglesia con una armoniosa mezcla de entusiasmo, alegría y unción. A continuación, se presentaron numerosos hermanos en la alianza, que intercedieron por las necesidades de la Iglesia, de Schoenstatt y del mundo. A las peticiones respondimos orando con el melodioso nombre de nuestra madre: María.  

Concluimos con algunos momentos de adoración y la bendición con el Santísimo Sacramento. Belleza, unción, alegría, esperanza, alianza hechas vida por el mismo Espíritu que inspiró la obra de Schoenstatt. Que siga inspirándonos el Fuego Divino que no abandona a su Iglesia.


Causa Kentenich: El tema

No son pocos los schoenstattianos que coinciden en que la causa del Padre Kentenich, es ahora “el tema.” Las recientes noticias de viejas acusaciones, así como la decisión del obispo de Tréveris de suspender el proceso de beatificación, han sido un duro golpe que ha removido nuestros cimientos. Golpe que, asumido desde la fe práctica en la Divina Providencia, reconocemos como una gran oportunidad.

A la evaluación de la “Causa Kentenich” se ha dedicado la mañana de este segundo día de Congreso de Pentecostés, Schoenstatt 2022. La moderadora de las ponencias ha sido la Dra. Gertrud Pollak quien desde el comienzo nos invitó a “acoger las exposiciones con corazón abierto porque no se trata de informaciones sobre un tema, sino sobre una persona.”

“Una mañana potente”:  así calificó una joven paraguaya a la jornada que estuvo compuesta de cuatro conferencias y un trabajo en grupos con la consecuente plenaria.

La primera ponencia estuvo a cargo de la hermana Veronika Riechel. En su conferencia nos hizo notar cómo las primeras publicaciones de acusaciones contra el Fundador vieron la luz poco después de la coronación de la Virgen en Bellavista como Reina de la Misión y del lanzamiento de Schoenstatt.com como sitio oficial de la Familia de Schoenstatt.

El impacto ha sido fuerte tanto para la familia cuanto para la percepción pública. Para la Hna. Riechel nuestra familia ha sido sacudida “como por un huracán”. A nivel de percepción pública para muchos la pregunta sobre la santidad del padre Kentenich ha sido reemplazada por el cuestionamiento sobre si se trata o no de un “abusador.”

La respuesta de la familia, según la conferencista va en dos líneas: La profundización en la figura del Padre Kentenich y por otra parte una seria investigación documentaria.

La segunda ponencia estuvo a cargo del Padre Eduardo Aguirre, postulador de la causa de beatificación.  “La causa queda en suspenso, no está cerrada”. En la práctica significa que el obispo de Tréveris no se ocupa activamente del proceso, su deseo ha sido que se profundice en el estudio sobre el caso Kentenich. Aunque se trata de un camino largo, una vez despejadas las dudas y aclarados los contextos a través de un estudio independiente y profesional, se puede reactivar la fase diocesana de la causa de beatificación.

En un proceso de beatificación, explicó el P. Aguirre, es decisivo que aquel que está camino a los altares, goce de buena fama, que los fieles lo veneren y acudan a él. “Es importante que quede patente la fama de santidad del Padre Kentenich, que muchos se sientan por él inspirados a progresar en la santidad”. No obstante la suspensión del proceso, se puede continuar promoviendo la fama de santidad del Fundador, evitando exagerar, o sea evitando adelantarse al juicio de la Iglesia. En esta línea, continúa el rol del promotor de la causa.

La tercera conferencia estuvo a cargo del historiador Dr. Humbertus Brantzen. En una muy documentada ponencia, el Dr. Brantzen evidenció la complejísima dinámica en la que se movió el caso Kentenich. Tanto en torno a la curia de Tréveris, como en algunos grupos muy influyentes en el Vaticano, hubo una fuerte predisposición negativa, independientemente de las eventuales acusaciones que pudieran pesar contra Kentenich. Esta aversión se intensificó con malas interpretaciones sobre el carisma schoenstattiano y las actitudes del Fundador.  El conflicto que lleva a José Kentenich al exilio, evidenció el Dr. Brantzen, es una maraña, un nudo de muchas realidades complejas. De modo que era casi imposible que en su momento, no fuera exiliado.

La última ponencia estuvo a cargo de la Hna. Elizabet Parodi quien afirmó que la crisis de las acusaciones contra Kentenich nos confronta en nuestro carisma. El contexto de las acusaciones contra el Fundador es el de una Iglesia que cambia paradigmas. Era la época en torno al Concilio Vaticano II. En ese contexto Kentenich advierte sobre lo importante que ha de ser un cambio de paradigma en la educación al amor: “La educación ha de hacer patente la interacción entre cielo y tierra, entre lo natural y lo sobrenatural. Esta mutua imbricación hará de los sanos vínculos humanos una experiencia sobrenatural.”

En el contexto actual seguimos siendo responsables de transmitir esta organicidad de la vida y del amor, que es carisma, regalo y compromiso misionero. El anuncio del carisma, ha de comenzar por un ejercicio de escucha y de aprendizaje sin caer en la tentación de creernos poseedores absolutos de la verdad.

Con relación a las acusaciones contra el fundador, la hermana afirmó que: “Deseamos que se sigan sumando expertos externos a Schoenstatt para investigar. No se trata de buscar justificaciones sino de buscar la verdad.”

Al cierre de la jornada matutina el P. Heinrich Walter insistió en que no tenemos motivos objetivos para desconfiar de la integridad del P. Kentenich. Tampoco tenemos nada que esconder. No necesitamos una devoción ingenua, como un santo de vitrina. La figura del Fundador despertará siempre muchas reacciones, incluso negativas. Para nosotros es una conmoción sanadora.

El P. Walter subrayó que hoy, como en los tiempos del exilio, nos hemos hecho más familia, más abiertos, más conscientes de cuánto necesitamos dialogar con los demás. Tenemos que elaborar más y destacar más lo esencial de Schoenstatt y volver a describir esta experiencia. Intercambiar más con otros, hacer proyectos con otros movimientos. “Es tremendamente enriquecedor escucharlos a ellos compartiendo su experiencia de Schoenstatt. Tuve la experiencia cuando un protestante pudo describir Schoenstatt, para mí fue iluminador.”

Por último, el P. Walter nos animó a fomentar vinculaciones efectivas y personales. “Es el núcleo de Schoenstatt, lo más creativo.” Esta vinculación nos ayuda a hacer la experiencia del Dios viviente. La capacidad de vincularnos es la capacidad madura de amar de la cual puede surgir una personalidad fuerte. Amor es vínculo de libertad, de aquí surge la solidaridad y responsabilidad. Afirmó que es una realidad que ha descubierto bajo otros modos y formulaciones, pero de algún modo presente en carismas como el de los Focolares y los franciscanos.

Para Silvia Cristina de la Federación de Mujeres de Asunción en Paraguay, esta segunda mañana de Congreso ha sido “intensa y linda, llena de temas potentes. La respuesta a los ataques contra la reputación del Fundador se encuentra en la confianza divina. Creo que la verdad saldrá a la luz -y añadió-: A nosotros nos toca ser testimonio vivo.”


Necesitamos Pentecostés: La renovación es para hoy

Una marea de schoenstattianos de diversas nacionalidades y lenguas se dan cita en el Santuario Original. Comienzan las jornadas del Congreso de Pentecostés, Schoenstatt 2022. El evento que se abre esta mañana se extenderá hasta el domingo 12. Se respiran alegría y compromiso misionero, diversidad y unidad en el Espíritu. El evento se inaugura con una Eucaristía presidida por el P. Juan Pablo Cattoggio, superior del Instituto de los Padres de Schoenstatt, quien está al frente de la Presidencia General de la Obra de Schoenstatt.

En su homilía el Padre Catoggio recordó que Pentecostés desde los inicios de la Iglesia, es un acontecimiento permanente. De este modo, “el Espíritu que renueva y rejuvenece a la Iglesia, renueva y rejuvenece también a Schoenstatt.” Y añadió: “Necesitamos Pentecostés.”

Más adelante el superior de los Padres de Schoenstatt precisó que la necesidad de un nuevo Pentecostés, se traduce concretamente en la renovación en la santidad, los vínculos y la misión. Tres conceptos que nos inspiraron en el 2014 y que descubrimos como una llamada de los signos de los tiempos.

Las crisis de la Pandemia y las guerras; las llamadas del Papa a la sinodalidad y apertura misionera, así como las crisis de autoridad y confianza en la Iglesia, las entendemos como llamadas de Dios a crecer en la santidad, los vínculos y la misión.

También al reciente cuestionamiento de la integridad del P. Kentenich debemos responder con estas tres dimensiones de nuestro carisma. “Deseamos que la verdad salga a la luz, para lo cual se necesita el trabajo de expertos cualificados y tiempo”. Este trabajo ya ha comenzado. Nosotros con una vida santa, seremos su principal carta de presentación, buscando primero santificar este mundo, luego la canonización del Fundador.

De Pentecostés es el ambiente que envuelve este congreso donde participan cerca de 180 personas representando a 29 países. La sesión vespertina inició con una emotiva bienvenida donde se presentaron todas las delegaciones.

A continuación se presentó la Coordinación Internacional que vela por las coordinaciones continentales respetando las autonomías de las familias en cada lugar. La Coordinación Internacional procura que Schoenstatt se haga presente en cada realidad de la Iglesia. Para ello el Padre Heinrich Walter desde Roma se encarga de establecer vínculos y hacer presente nuestro carisma en los diálogos y eventos eclesiales.

La Hna. Cacilda del Instituto de hermanas de María, responsable de la comunicación en la coordinación internacional subrayó la importancia de la comunicación como instrumento de vínculo entre familia de Schoenstatt en diversos países. La hermana aludió a Schoenstatt.com que publica en 4 idiomas, además hace presencia oficial de la familia en  redes sociales. El servicio de comunicación ha sido muy importante de manera especial con lo relativo a las acusaciones contra el Padre Fundador.


Somos apostólicos y por eso Schoenstatt crece. Fue conmovedor escuchar noticas sobre la familia que nace y crece en lugares que suenan tan lejanos como Nueva Zelanda y Hong Kong, y que un día no lejano tendrán representación en estos congresos.

Se dio entonces el espacio para compartir en grupos lingüísticos sobre las expectativas del Congreso. El trabajo en grupos fue muy enriquecedor, se compartieron muchas ideas. Resonaron de modo particular los deseos de renovación, de actualización, de optar por perseverar en el camino del Padre Fundador y de construir unidad hecha de escucha y sinodalidad.

La última parte del trabajo vespertino estuvo conducido por el Padre Heinrich Walter que nos presentó el congreso como un desafío de comunión en la diversidad de lenguas y culturas, como en el mismo Pentecostés. Se inspiró también en la vida de la primera Iglesia que nos narra el libro de los Hechos de los Apóstoles.

El P. Walter evocó la respuesta de los apóstoles a los desafíos de aquel primer momento, ellos después de discernir enviaron cartas que animaron y alegraron a la Iglesia. Evocó también las “Jornadas de Octubre” que convocara el Padre Kentenich, en las que escuchaba a los schoenstattianos, a las voces del tiempo, al Espíritu y después hablaba. “Hoy estamos nosotros -Señaló el Padre Walter- es importante encontrarnos y poner en común el fuego que trae cada uno, así todo Schoenstatt arderá, impactará nuestro tiempo y será visible. ”

Finalmente el P. Félix Geyer, un jovencísimo padre de Schoenstatt, organizador del evento, explicó, ayudado por la Hna. María Auxiliadora, el camino que ha precedido el congreso. “Fue un camino de escucha a través de encuestas sobre campos de acción, motivación, y los paraqués de este pentecostés. Fue precedido por una reflexión sobre lo que está fuerte, vivo y potente, en cada país porque tal vez sea eso lo que Dios quiera que entreguemos.” Los resultados confluyeron en una especie de congreso pequeño de cada país que condujeron hasta el encuentro actual.

El método del Congreso es la reflexión grupal. Se realiza desde el primer momento, no solo al final: Reflexionar y recoger lo que descubrimos como voces de Dios ya desde ahora. Escucharnos todos significa escuchar al Espíritu presente en cada realidad concreta. Es importante recoger y agrupar los valores e ideas principales en este Pentecostés. Así un equipo va preparando el memorándum, que llegará a cada familia, a cada realidad local. No como indicación que baja de lo alto, sino como inspiración que viene desde abajo, que tiene en cuenta a cada uno y pretende iluminar y estimular la vida y el compromiso de todos.

Luego se dio un rico intercambio de ecos donde abundaron ideas para concretar los frutos de este Congreso. Los jóvenes fueron protagonistas, y sus temáticas de sumo interés para todos. Se presentaron sugerencias sobre la tempestividad del memorándum. Se insistió en la necesidad de que la distribución y accesibilidad se garantizara especialmente a los jóvenes. Se optó por priorizar la reflexión después de cada conferencia sin despreciar ningún aporte por pequeño que parezca.

Luca Rao, de la Federación de Familias en Italia ha compartido sus impresiones: “Una jornada fantástica que ha superado mis expectativas (…) He descubierto que muchos desafíos que pensaba fueran solo nuestros, existen en otros lugares, por lo tanto es una riqueza meditar juntos cómo afrontarlos.” El delegado de la familia romana afirma convencido cuán importante es el rol de las familias en la misión de acercar Schoenstatt a la Iglesia, de que esté al servicio de la Iglesia.

Se cosechó mucho en este primer día de Congreso. El Espíritu se dejó sentir en la sala donde los participantes invocaron al Paráclito, y compartieron con libertad y audacia.